El robo de vehículos mantiene su tendencia ascendente en España. Entre enero y junio de 2026 se registraron 16.052 sustracciones, frente a las 15.492 contabilizadas en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un incremento del 3,6 %, según los datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior correspondientes al segundo trimestre.
El aumento equivale a 560 vehículos más sustraídos en lo que va de año, a razon de una media de casi 89 robos diarios, aproximadamente uno cada 16 minutos. El dato confirma además la tendencia observada al cierre del primer trimestre, cuando el crecimiento interanual se situó en el 2,6 %.
Madrid concentra, junto con Barcelona, más del 42% de las sustracciones registradas hasta junio, mientras Asturias, Canarias y Castilla-La Mancha presentan los mayores incrementos porcentuales
Para el sector de la movilidad, el fenómeno adquiere una dimensión específica. Un vehículo sustraído no representa únicamente la pérdida de un activo: en el caso de empresas, flotas, compañías de alquiler o operadores de movilidad puede traducirse también en una interrupción de la actividad, costes de recuperación y sustitución y problemas de disponibilidad.
Madrid y Barcelona padecen más de cuatro de cada diez robos
El mapa territorial vuelve a mostrar importantes diferencias. Cataluña encabeza el número de sustracciones, con 3.979 vehículos, seguida de la Comunidad de Madrid, con 3.512; Andalucía, con 3.015, y la Comunidad Valenciana, con 1.650.
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Sin embargo, si se atiende al crecimiento, el comportamiento es diferente. Madrid vio aumentar los robos un 6,1 %, mientras Andalucía lo hace un 3,9 % y la Comunidad Valenciana un 3,3 %. Cataluña, pese a continuar siendo la comunidad con mayor número absoluto de casos, registra un descenso del 3 %.
La concentración territorial resulta especialmente evidente en las provincias de Madrid y Barcelona. Con 3.512 y 3.261 vehículos sustraídos, respectivamente, ambas acumulan 6.773 casos, más del 42 % del total nacional.
Por detrás aparecen Sevilla, con 1.050 robos; Málaga, con 966; Valencia, con 853; Baleares, con 752; Alicante, con 698; Santa Cruz de Tenerife, con 499; Murcia, con 425, y Cádiz, con 374.
El patrón apunta a una mayor presión en grandes áreas metropolitanas y territorios con elevada movilidad, aunque los datos del primer semestre también reflejan incrementos relevantes en provincias de menor volumen.
Asturias, Canarias y Castilla-La Mancha, los mayores repuntes
El comportamiento porcentual muestra una fotografía diferente a la del volumen absoluto. Asturias registra un incremento del 24 %, al pasar de 96 a 119 sustracciones; Canarias crece un 17,9 %, hasta 824 casos, y Castilla-La Mancha un 17,7 %, con 412.
Baleares también experimenta un fuerte incremento, del 17,3 %, hasta 752 vehículos sustraídos. En este territorio, Mallorca y Tenerife presentan repuntes del 23 % y del 25,8 %, respectivamente. La fuente relaciona esta evolución territorial con el comienzo del periodo estival y el incremento del uso de vehículos de alquiler, aunque los datos disponibles no permiten establecer una relación causal entre ambos fenómenos.
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Otros aumentos significativos se registran en Castilla y León, con un 10,2 %, y Galicia, con un 7,3 %. En términos relativos, el mayor incremento corresponde a Melilla, donde las sustracciones pasan de 20 a 38 unidades, un 90 % más, aunque sobre una base estadística reducida. En el extremo contrario, Extremadura reduce los robos un 19,3 %, La Rioja un 18,2 %, Ceuta un 14,6 % y País Vasco un 12,5 %.
El riesgo también se extiende fuera de las grandes capitales
Los datos provinciales y municipales muestran que el problema no se limita a los grandes núcleos urbanos. Madrid capital contabiliza 1.858 vehículos sustraídos durante el semestre, Barcelona 1.331 y Sevilla 720. Les siguen Palma, con 462, y Málaga, con 433.
Pero algunos de los mayores incrementos porcentuales se producen en municipios de menor tamaño. Majadahonda pasa de 34 a 104 sustracciones, un 205,9 % más; Granadilla de Abona, en Tenerife, de 29 a 98, un 237,9 %, y San Sebastián de los Reyes de 62 a 107, un 72,6 %.
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Esta evolución introduce un elemento relevante para la gestión de flotas: la exposición al robo no queda circunscrita a los grandes centros urbanos, por lo que las políticas de prevención y recuperación deben contemplar también los lugares de estacionamiento, utilización y desplazamiento de los vehículos.
Recuperación y localización ganan peso en la gestión de flotas
Para LoJack, compañía especializada en localización y recuperación de vehículos robados, la evolución de los datos refuerza la necesidad de contar con sistemas que permitan actuar después de producirse la sustracción.
José Ignacio Rubio, director general de LoJack Iberia, considera que el crecimiento registrado durante el primer semestre confirma que el robo de vehículos no constituye un fenómeno coyuntural y destaca la necesidad de analizar su evolución territorial para anticipar patrones y mejorar la colaboración entre fabricantes, operadores, clientes y autoridades.
La compañía señala como elemento diferencial su tecnología de radiofrecuencia VHF, que permite localizar los vehículos incluso en determinadas ubicaciones en las que pueden existir dificultades para otros sistemas de posicionamiento, como garajes, naves o contenedores.
Incorporar el riesgo por robo a la seguridad y la gestión de flotas
La evolución de las estadísticas introduce una cuestión de gestión cada vez más relevante para las flotas profesionales: la seguridad del vehículo no termina con su adquisición o contratación, sino que forma parte también de la gestión del riesgo durante toda su utilización.
En un parque compuesto por miles de unidades, la sustracción de un vehículo tiene una dimensión económica y operativa superior a la de un siniestro individual. La capacidad para detectar, localizar y recuperar rápidamente una unidad puede determinar no solo su coste final, sino también el tiempo durante el cual permanece fuera de servicio.
Los datos del primer semestre de 2026 muestran, en definitiva, un mercado delictivo que mantiene una evolución ascendente y una distribución territorial muy desigual. Para las empresas con flotas, el escenario obliga a incorporar el riesgo de robo dentro de las políticas de seguridad, protección patrimonial y continuidad operativa.