La primera edición de GANVAM Jurídico ha puesto el foco en la importante diferencia existente entre los precios de oferta y los valores reales de transacción de los vehículos usados en el mercado de ocasión al tiempo que ha reclamado mantener el actual criterio pericial ante el avance de la inteligencia artificial
La valoración de los vehículos en los procedimientos judiciales debe apoyarse en referencias objetivas y en una identificación precisa de cada unidad. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la primera edición de GANVAM Jurídico, un encuentro organizado por la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (GANVAM), en colaboración con la Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil (AEDRA), que ha reunido en Madrid a representantes de la judicatura, aseguradoras, peritos y empresas del sector.
El encuentro, celebrado en el Campus Chamberí de la Universidad Alfonso X El Sabio (UAX) y que ha contado con la participación del magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena, ha puesto especialmente el foco en las herramientas disponibles para determinar de forma homogénea el valor de un automóvil cuando este debe ser utilizado como referencia en un procedimiento judicial.
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En este contexto, las tablas de valoración de GANVAM, desarrolladas con el apoyo tecnológico de DAT, se consolidan como una de las principales referencias utilizadas para establecer el valor de los vehículos, al estar construidas a partir de información procedente tanto de operaciones reales como de otras fuentes de mercado.
El precio anunciado no siempre es el precio de venta
Uno de los aspectos destacados durante el debate ha sido la diferencia constatada entre el precio que un vendedor publica en una plataforma de internet y el valor efectivo que alcanza finalmente una operación de compraventa de un vehículo usado en nuestro país.
El sistema GANVAM-DAT incorpora, entre otras fuentes, precios reales de transacción registrados por distribuidores y entidades financieras, además de precios de oferta publicados en diferentes plataformas. La metodología empleada para su cálculo permite, según GANVAM, combinar esta información con una identificación técnica precisa de cada vehículo.
La diferencia no es menor desde el punto de vista de una valoración judicial. Un anuncio publicado en internet refleja el precio de oferta, el que el vendedor pretende obtener por el vehículo, pero no necesariamente el importe por el que finalmente se cierra la operación de compraventa.
Durante la celebración de la jornada, Luis Murias, director general de DAT, incidió precisamente en esta cuestión al señalar que el valor GANVAM combina las transacciones reales con la identificación de marca, modelo, versión y equipamiento original del vehículo.
Por su parte, la magistrada del Tribunal de Instancia de Madrid, Cristina Villas, destacó la importancia de disponer de informes periciales y referencias objetivas para poder fundamentar las decisiones judiciales. En este sentido, señaló que, ante informes con escaso respaldo técnico o las simples capturas extraidas de los portales de internet, las tablas oficiales que publican GANVAM-DAT constituyen la referencia de mayor rigor para resolver las discrepancias sobre el valor de un vehículo.
Una cuestión que también afecta al renting
La importancia de disponer de una valoración homogénea no se limita al ámbito judicial. El propio sistema de valoración GANVAM-DAT se utiliza como referencia para determinar el precio de reventa de los vehículos y para establecer operaciones de financiación o renting.
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En este último caso, la evolución prevista del valor del vehículo durante su vida útil constituye uno de los elementos que intervienen en la configuración económica de una operación. Una valoración más precisa del vehículo, por tanto, puede tener incidencia tanto en su valor residual como en el cálculo de las cuotas.
El sistema no se limita además a variables tradicionales como la antigüedad o el kilometraje. En el caso de los vehículos electrificados incorpora elementos relacionados con el estado de la batería, mientras que la información telemática puede contribuir a determinar el estado actual y la evolución prevista de una unidad.
Para Jaime Barea, presidente de GANVAM, detrás del denominado Valor GANVAM existe una identificación exacta del vehículo mediante su bastidor y una metodología estadística que pretende proporcionar a la judicatura información suficientemente contrastada.
La IA aporta datos, pero no sustituye al perito
El avance de la inteligencia artificial en los procesos de valoración fue otro de los asuntos centrales del encuentro. Durante el mismo, los participantes reconocieron la capacidad de estas herramientas para analizar grandes cantidades de información, detectar patrones y anomalías y generar modelos predictivos sobre el comportamiento del mercado. Sin embargo, existe un consenso generalizado sobre que el uso de la IA no puede ni debe sustituir la valoración individualizada que realiza un perito especialista en automoción.
La razón está en que una media de mercado no necesariamente refleja las características concretas de una unidad en concreto, que es lo que realmente se está valorando y transfiriendo. Trabajos de reacondicionamiento, mejoras, mantenimiento, conservación o circunstancias particulares pueden justificar que el valor de un vehículo, de una unidad concreta, se sitúe por encima o por debajo de la referencia estadística.
La tecnología, por tanto, puede facilitar y acelerar el análisis, pero el criterio profesional continúa siendo necesario cuando es necesario determinar el valor concreto de una unidad.
“La inteligencia artificial no viene a quitarnos el trabajo, sino a optimizar los tiempos en los que realizamos el mismo”, afirmó Murias durante el encuentro. A su juicio, obtener una media de mercado o un dato estadístico es una tarea que puede realizar una herramienta de IA, mientras que la valoración de las circunstancias específicas precisa de intervención profesional experta en la materia.
El estado de la batería gana importancia en los VE
Esta diferenciación resulta especialmente significativa en dos tipos de vehículos: los de mayor antigüedad y los eléctricos.
En vehículos de entre 10 y 15 años de edad desde su fecha de primera matriculación, las diferencias de conservación entre unidades aparentemente similares pueden ser muy importantes. La tabla de valoración proporciona una referencia basada en el comportamiento del mercado, pero la inspección del vehículo permite determinar si su estado de conservación, mantenimiento o las mejoras realizadas en él justifican llevar a cabo una corrección de ese valor general que se le atribuye.
En los eléctricos, además aparece una variable más a considerar que no puede determinarse únicamente a partir de la edad o el kilometraje que el vehículo acumula: el estado de salud de la batería.
Los hábitos de utilización y carga pueden provocar diferencias significativas entre dos vehículos con idéntica antigüedad y kilometraje. Por ello, conocer el estado real de la batería puede resultar determinante para establecer su valor de mercado y, por extensión, su valor residual.
La conclusión del foro apunta así hacia un modelo en el que la referencia estadística y la valoración pericial se complementan, en lugar de competir entre sí: las tablas proporcionan un punto de partida objetivo sustentado en datos de mercado y el perito introduce las circunstancias particulares de cada vehículo.
Para el sector del renting, esta distinción adquiere especial relevancia en un momento en el que la gestión del valor residual, la evolución del mercado de ocasión y la incorporación creciente de vehículos eléctricos están haciendo más compleja la estimación del valor futuro de las unidades.