El Grupo General Motors ha decidido cancelar su negocio de robotaxis y dejará de financiar y sostener su unidad de negocio Cruise de vehículos autónomos. El gigante de la automoción norteamericano ha decidido echar el cierre para centrar sus futuros esfuerzos en la expansión de Súper Cruise y en agregar nuevas tecnologías en materia de conducción autónoma a sus vehículos de turismo.
A través de unos mensajes enviados vía Slack, la app de mensajería interna que usa GM, la compañía americana comunicaba a todos sus trabajadores el final de Cruise y que todo el trabajo desarrollado hasta la fecha había sido en vano. GM anunció a sus trabajadores que el grupo reorientará el desarrollo de la conducción autónoma hacia los vehículos privados.
Escalabilidad y altos costos, los detonantes
El mensaje enviado con carácter general anunciaba el cierre de Cruise durante el primer semestre del presente año debido a los altos costos necesarios para escalar el negocio de los robotaxis y aumentar la competencia en su mercado.
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Según el comunicado, la división Cruise será desmantelada y pasará a ser absorbida por distintos equipos técnicos dentro del Grupo GM, que se centrarán en el desarrollo de los nuevos sistemas manos libres Super Cruise de asistencia al conductor que ya están implantados en más de 20 modelos de diferentes marcas del Grupo GM.
El sistema Super Cruise facilita distintas funciones autónomas de conducción del vehículo, control de su velocidad, cambio automático de carril, aunque precisa que el conductor se mantenga atento a la conducción y con la vista puesta en la carretera.
Al anunciar la cancelación del proyecto Cruise, GM comunicó a sus trabajadores “el tiempo y los considerables recursos que se precisarían para ampliar el posible negocio” de los robotaxis, el cual “cada vez es más competitivo”. En este sentido cabe recordar que otro fabricantre norteamericano, Tesla, presentó hace unos meses Cybercab, su propio proyecto de robotaxi.
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Empresa fundada en 2013 y adquirida por GM en 2016, Cruise ha luchado durante todo este tiempo por llevar a la producción su robotaxi Origin, del que en 2022 llegó a afirmar que lanzaría decenas de miles de cápsulas de conducción autónoma durante los siguientes años para configurar un nuevo servicio de transporte de pasajeros y mercancías operado por la propia GM.
Demasiados accidentes durante las pruebas
Sin embargo, las colisiones sufridas por las 242 unidades Chevy Bolt que Cruise había puesto en funcionamiento de modo experimental en San Francisco dieron lugar a distintos tipos de accidentes que fueron profusamente investigados por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), tras protagonizar bruscas maniobras de frenado que provocaron graves accidentes con personas severamente lesionadas en los mismos.
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La investigación concluyó que los vehículos Cruise “pueden realizar frenadas bruscas de forma inadecuada o quedar inmovilizados”, lo que podía provocar que se convirtieran en “obstáculos inesperados en la carretera” para el resto de usuarios. De igual manera, la investigación también apercibió a la marca porque los vehículos de Cruise podían “dejar a los pasajeros varados en lugares inseguros”.
La NHTSA retiró hasta 80 vehículos de la circulación para actualizar su software de conducción autónoma, así como otros 242 vehículos para investigar la lógica utilizada por sus sistemas informáticos cuando realizaron sus acciones de frenado brusco que provocaron los citados incidentes.
Permisos de prueba retirados en California
Todo ello llevó a que el estado de California revocara los permisos de prueba de Cruise basados en los Chevrolet Bolt y a detener por completo las operaciones de la marca a finales del pasado año 2023. Aun así, a comienzos de 2024 Cruise anunció que desarrollaría su nuevo vehículo sobre la base del nuevo Bolt EV de segunda generación y anunció el comienzo de nuevas pruebas en carreteras y calles abiertas a la circulación de las ciudades de Houston, Phoenix y Dallas. Pruebas que ahora no parece que llegarán a concluirse dado que el nuevo vehículo de conducción autónoma ha sido cancelado junto con la propia compañía.
GM posee el 90% de Cruise y disponía de acuerdos con el resto de accionistas para asumir hasta el 97% de la misma antes de iniciar la compra total de la compañía. Con la nueva estructura GM quiere aprovechar los activos de la compañía y para ello la desmembrará y posteriormente la integrará en distintas secciones del grupo. Con ello, el fabricante americano espera alcanzar una reducción de gastos en desarrollo de tecnologías de conducción autónoma para vehículos de uso privado superior a los 1.000 millones de dólares (961,2 millones de euros).