El renting de vehículos de ocasión continúa consolidándose como una de las palancas más eficaces para acelerar la descarbonización del parque automovilístico en Europa, especialmente en un momento en el que las empresas buscan reducir costes sin renunciar a la sostenibilidad. Según un reciente informe elaborado por el Arval Mobility Observatory, esta modalidad no solo está ganando protagonismo en los vehículos de combustión, sino que está impulsando con fuerza la adopción de modelos electrificados en el mercado de segunda mano.
El crecimiento de esta fórmula es notable en España, donde el renting de ocasión bajo la enseña Arval Re-Lease ha experimentado un aumento del 93% en 2025. Este auge responde a un contexto económico cambiante, en el que las compañías necesitan soluciones flexibles y eficientes para gestionar sus flotas, al tiempo que cumplen con objetivos ambientales cada vez más exigentes.
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Mismas ventajas, más seguridad económica
Uno de los principales atractivos del renting de coches usados es su impacto directo en el TCO. El estudio de Arval revela que optar por vehículos de entre tres y cinco años permite reducir este indicador entre un 10% y un 25% frente a la compra de un coche nuevo. Esta ventaja se explica, en gran medida, porque el vehículo ya ha superado su fase más intensa de depreciación, trasladando además el riesgo del valor residual al proveedor de renting.
A nivel europeo, el contexto refuerza esta tendencia. El mercado de vehículos usados representa en la actualidad el 75% de las transacciones totales, lo que lo convierte en una pieza clave para lograr una electrificación real del parque móvil. No basta con introducir vehículos eléctricos nuevos. El desarrollo de un mercado sólido de segunda mano es esencial para que la transición energética sea accesible y masiva.
En este sentido, el renting de ocasión aporta una flexibilidad especialmente valiosa en un entorno tecnológico en constante evolución. Permite a empresas, tanto pymes como grandes corporaciones, probar soluciones de movilidad eléctrica con cuotas más asequibles y compromisos más cortos, reduciendo así las barreras de entrada a esta tecnología.
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Eléctricos usados a toda prueba
Uno de los principales obstáculos históricos para la expansión del vehículo eléctrico de segunda mano ha sido la incertidumbre en torno al estado de las baterías. Sin embargo, los datos recientes contribuyen a disipar estas dudas. El análisis de 24.000 certificados de estado de salud de baterías en vehículos eléctricos e híbridos enchufables revela que su degradación es mucho menor de lo que se había estimado.
En este sentido los resultados son contundentes. Tras recorrer 70.000 kilómetros, las baterías mantienen una capacidad media del 93%, y superan el 90% incluso después de 160.000 kilómetros o seis años de uso. Además, los modelos más recientes presentan un rendimiento aún superior, con mejoras de entre dos y tres puntos porcentuales respecto a generaciones anteriores. La degradación, lejos de ser abrupta, se produce de forma progresiva y controlada.
Estos avances técnicos se verán reforzados por las futuras normativas europeas, que introducirán sistemas estandarizados para medir y mostrar el estado de las baterías. A partir de 2027, los vehículos incorporarán información visible sobre su estado energético certificado, junto a un “pasaporte de batería” que recogerá su historial completo, aumentando la transparencia y la confianza en el mercado de ocasión.