La decisión de fusión entre las compañías japonesas Nissan y Honda parece no estar tan clara y definida como aparentaba cuando se anunció a finales del pasado año. Ambos fabricantes han anunciado que aplazan la decisión hasta mediados de este mes de febrero, según se ha publicado en el portal de noticias japonés Nikkei.
Al parecer, las negociaciones para la fusión están avanzando más lentamente de lo previsto debido a que Nissan está tardando en elaborar el plan de reactivación al que se había comprometido como condición necesaria para proceder a la integración de ambas empresas. Un retraso que, además, ha llevado a Mitsubishi a “no poder decidir cómo participar en las negociaciones de fusión” y a desechar hasta el momento su participación en la misma.
Nissan no cumplió con la fecha límite
En su momento, Honda fijó el final de enero como fecha límite para que Nissan presentara un plan de “acciones de recuperación” de la compañía que facilitara el poder superar su actual lento desempeño empresarial, una de las condiciones exigidas por Honda para proceder a iniciar el proceso de fusión entre ambas compañías.
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Según Nikkei, “Nissan se está tomando un tiempo para formular su reestructuración”, razón por la cual desde Honda se ha decidido retrasar la decisión hasta mediados de este mes de febrero.
Mientras tanto, Nissan sigue tomando decisiones de cara a su futuro. Por el momento, ya ha decidido recortar su plantilla tanto en Tailandia como en Estados Unidos, y está a falta de concretar sus actuaciones en este sentido en los mercados de otras regiones del mundo en los que está presente debido a la fuerte oposición que está encontrando por parte de su empleados. Baste decir que el pasado mes de noviembre la compañía ya había anunciado la reducción de su fuerza laboral en un 7%, lo que viene a representar unos 9.000 puestos de trabajo a escala global. Cifra que ahora podría incluso verse superada.
Proceso paralizado hasta mediados de mes
Así las cosas, por el momento el proceso de fusión entre Nissan y Honda parece estar paralizado. Y, por su parte, parece que, al menos de momento, Mitsubishi no tiene ninguna intención de sumarse al proyecto de una manera integral, aunque no rechaza seguir colaborando con ambos fabricantes a la vez y de manera conjunta, siempre que la marca de los tres diamantes mantenga su actual independencia empresarial.
Esta posición permitiría a Mitsubishi beneficiarse de las futuras alianzas tecnológicas y productivas que la compañía resultante de la fusión entre Honda y Nissan llevara a cabo, al tiempo que mantendría en paralelo el control sobre su propio destino de manera independiente a la nueva alianza establecida entre las otras dos compañías japonesas.
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El proyecto de fusión entre Honda y Nissan contemplaba concluir dicho proceso a mediados del próximo año 2026, siempre y cuando las negociaciones entre ambas compañías siguieran su normal cauce. Sin embargo, ahora dicha fecha podría retrasarse o no llegarse a la misma si Nissan no concluye en los plazos acordados el plan de reestructuración y reactivación previo que le ha solicitado Honda.
Vinculaciones pendientes a resolver
También hay que tener en cuenta que el 24% del capital de Mitsubishi Motors está controlado por Nissan, lo que en cierto modo vincularía a la marca de los tres diamantas con la nueva compañía que se formara tras la fusión de los dos fabricantes japoneses, aun sin integrarla por completo. Recordar, igualmente, que el Grupo Renault sigue manteniendo un porcentaje del capital de Nissan, por el cual desde Honda ya han preguntado acerca de la posibilidad de poder adquirirlo.
Renault mantiene bajo su control el 35,7% del capital de Nissan, una participación equivalente a los 3.461 millones de euros, según informa Bloomberg. Y esta es precisamente una situación que, desde Honda, se quiere evitar de cara a una futura integración de ambas compañías japonesas, dado que dejaría a la nueva empresa resultante de la fusión a expensas de caer bajo la influencia de alguna marca o grupo extranjero si la participación de Renault fuera adquirida por un tercero mientras se están llevando a cabo las negociaciones entre Nissan y Honda para la fusión.
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Un gigante de ocho millones de unidades
De llevarse a cabo, la fusión daría pie a la creación de un gigante industrial con una producción global anual superior a los 7,2 millones de vehículos, tanto turismos como camiones y todoterrenos. Si finalmente Mitsubishi se incorporase, esta cifra se incrementaría en otras más de 900.000 unidades, lo que elevaría la cifra de producción del grupo por encima de los ocho millones de unidades al año.
La integración de Mitsubishi aportaría a la nueva empresa resultante de la fusión la fuerte presencia del fabricante de los tres diamante tanto en la región del sudeste asiático como en el mercado de los camiones y las camionetas ligeras.
El tercer o cuarto fabricante global
La compañía resultante de la fusión pasaría a convertirse así en el tercer o cuarto fabricante de vehículos a escala global en cuanto a volúmenes de producción se refiere, aunque siempre por detrás de la otra gran compañía japonesa, Toyota, cuyas ventas anuales superaron el pasado año los 11 millones de vehículos en todo el mundo.
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Por otra parte, Honda ya ha anunciado que acometerá a partir del próximo 1 de abril distintos ajustes y cambios en su estructura organizativa y empresarial con el objetivo de mejorar su competitividad para afrontar su transformación de cara a la electrificación de su gama y a la adopción de nuevas tecnologías inteligentes en la misma.
Honda ya ha anunciado su reestructuración
Así, Honda pasará a integrar su Unidad de Estrategia Comercial Automotriz con la Unidad de Desarrollo Comercial SDV dentro del área de Operaciones Automotrices de la compañía, buscando con ello ampliar sus sinergias con el fin de alcanzar unas estrategias de planificación comercial más cohesivas, mejorar sus servicios digitales y aumentar el valor de los productos que se entregan a los clientes mediante una experiencia de usuario más enriquecedora.
El fabricante japonés también tiene previsto integrar las funciones de desarrollo de motores de combustión interna en esta nueva división de operaciones automotrices con el objetivo de fortalecer sus actuales procesos de desarrollo de nuevos modelos, aumentar la calidad de los mismos y optimizar costes en todos sus procesos de desarrollo.
Otra de las actividades contempladas en esta reestructuración de la compañía será la reorganización de todas las operaciones relativas a sus áreas de motos y de motores, con el fin de mejorar su eficiencia operativa, facilitar una mayor capacidad de innovación a las mismas para el desarrollo de nuevos productos, al tiempo que se refuerza la sostenibilidad y la responsabilidad social del conjunto de la empresa.