¿Es seguro adquirir como vehículo usado una unidad procedente de una compañía de alquiler? Esta pregunta se la hacen a diario cuantos acuden al mercado de ocasión para comprar un nuevo vehículo a mejor precio y se encuentran ante la oportunidad que supone poder adquirir este tipo de unidades. Es entonces cuando empiezan a surgir dudas y estos clientes comienzan a hacerse muchas preguntas. Las respuestas a casi todas ellas las pueden encontrar si solicitan un historial del coche que quieren comprar.
El mercado de coches de segunda mano puede resultar complicado para personas sin conocimientos previos en el sector. Dejarse llevar de primeras y no disponer de buena información del modelo que se quiere comprar es el primer gran error que se puede cometer.
El 6% del parque fueron unidades de alquiler
En el historial del parque automóvil español, el 6% de las unidades han sido matriculadas como de alquiler o han estado previamente matriculadas para este tipo de servicios, según un informe elaborado por CARFAX, compañía especializada en la elaboración de historiales de vida de los coches.
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Son unidades con las que los compradores de vehículos de ocasión pueden encontrarse en cualquier momento, unidades que no sólo han prestado servicio en las alquiladoras españolas, sino que también proceden de otros países, tanto de la UE como ajenos a ella, dado que han llegado a nuestro mercado de ocasión a través de la importación.
¿Qué tipo de uso le han dado? ¿Cuántos propietarios ha tenido? ¿Ha sufrido accidentes? ¿De qué gravedad? ¿Cómo se ha mantenido el vehículo a lo largo de su vida útil hasta este momento?… Son muchas las preguntas que un comprador de vehículos de ocasión se hace cuando va a invertir su dinero en la compra de un nuevo coche. De ahí que conocer cuanta mayor información sea posible sobre el mismo resulte de especial importancia.
5.000 millones de datos y 112.000 fuentes fiables
CARFAX controla más de 5.000 millones de datos procedentes de 112.000 fuentes fiables a escala global. Datos todos ellos correspondientes a vehículos de todo tipo y que son perfectamente identificables y contrastables gracias al número de bastidor del vehículo o su identificación VIN (Vehicle Identification Number), que es el nombre que actualmente se le da al código alfanumérico que permite identificar de manera específica y única a cada vehículo desde su fabricación hasta su desguace.
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El código VIN se estableció como medida estandarizada para toda la industria del automóvil a partir de 1980, con ajuste a la norma ISO3779. Hasta ese momento, era el número de chasis o de bastidor el que permitía igualmente este tipo de identificaciones, pero en el caso del VIN el número de bastidor es tan sólo una parte de los códigos que lo configuran.
El VIN se graba directamente tanto sobre el bastidor del vehículo como sobre otros elementos del mismo. Por lo general, lo podemos encontrar grabado o troquelado en una placa ubicada en algún lugar visible del vano motor, en la parte inferior del parabrisas delantero, en uno de los pilares de la puerta del conductor y en ocasiones también en el maletero o bajo la alfombrilla del conductor o del acompañante.
VIN, el DNI del automóvil
El número VIN está compuesto por 17 caracteres (o 20 si incluimos la identificación del código de acabado de la pintura original del vehículo) que pueden ser tanto números como letras (entre las cuales no aparecen algunas como la I, O, Q ni Ñ para evitar posibles confusiones). De esos caracteres, los tres primeros corresponden a lo que se conoce como WMI, y permiten conocer el fabricante y el país de la empresa productora del vehículo acorde al estándar ISO de identificación establecido.
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Los seis siguientes caracteres (VDS) recogen lo que se denomina la sección de descripción del modelo y permiten conocer datos como el tipo de motor, chasis, combustible que utiliza y otras de sus características técnicas. Y los ocho restantes o VIS corresponden a la sección de identificación del vehículo. Estos últimos caracteres ofrecen información sobre el año de fabricación del coche, la factoría y la línea de producción utilizada para su fabricación y montaje.
Luchar contra el fraude
Manipular o alterar los números y letras que componen el VIN es seña inequívoca de fraude, robo y supone un delito. Los epígrafes 1 y 2 del artículo 392 del Código Penal son muy claros al respecto:
- El particular que cometiere en documento público, oficial o mercantil, alterando un documento en alguno de sus elementos o requisitos de carácter esencial o simulando un documento en todo o en parte, de manera que induzca a error sobre su autenticidad, será castigado con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses.
- Las mismas penas se impondrán al que, sin haber intervenido en la falsificación, traficare de cualquier modo con un documento de identidad falso. Se impondrá la pena de prisión de seis meses a un año y multa de tres a seis meses al que hiciere uso, a sabiendas, de un documento de identidad falso.
Así las cosas, a partir de este número identificativo de la unidad se pueden conocer numerosos datos que permiten configurar el historial de vida de cada unidad en concreto, pues el VIN se utiliza para identificar la unidad en todo tipo de actos administrativos relativos a la propiedad, importación, matriculación, seguro, operaciones de taller decretadas por las marcas relativas a la seguridad del coche, etc.
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Informes particulares y generales
Gracias a la identificación que proporciona el número VIN, empresas como CARFAX pueden recabar datos sobre cada unidad en concreto o bien con carácter general. Los primeros sirven para realizar los informes sobre el historial del coche, al que los clientes pueden acceder a través de la página de CARFAX simplemente con introducir el número de la matrícula de la unidad que quieren comprar en el mercado de segunda mano.
Los segundos permiten a CARFAX elaborar informes de todo tipo sobre la base general del mercado del automóvil de ocasión español. Así, por ejemplo, en lo relativo a los vehículos procedentes de alquiler que se venden en el mercado VO español, desde CARFAX indican que se trata de unidades que tienen una media de siete años de antigüedad desde su fecha de primera matriculación, que el 53% de los que se ofrecen tienen seis o menos años de antigüedad y que únicamente un 25% de los vehículos procedentes de alquiler han estado operativos 10 o más años.
124.000 km de media
Además, los datos que ofrece CARFAX también indican que los VO procedentes de alquiler que se ofrecen cuentan con un kilometraje medio de 124.000 km, sensiblemente inferior al de la media del mercado español del VO, que es de 167.000 km.
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Como principales causas de riesgo detectadas, el informe de CARFAX indica que al menos el 7% de estas unidades son vehículos importados de otros países y que el 2% de los mismos ha experimentado daños o accidentes previamente. Además, otro 2% de las unidades de este tipo de vehículos que se comercializan en el mercado de VO presentan importantes inconsistencias en sus cifras de kilometraje.
Unidades cuidadas y bien mantenidas
En todo caso, el hecho de que estas unidades procedan o no de compañías de alquiler no supone mayores riesgos añadidos por haber sido utilizadas por muchos conductores diferentes. Al contrario, puesto que precisamente por esa razón las compañías de alquiler son exageradamente meticulosas y estrictas con el cumplimiento de los planes de mantenimiento y revisiones periódicas indicadas por el fabricante y procuran reparar los coches lo más rápidamente posible para seguir disponiendo de él.
De las unidades procedentes de servicios de alquiler, el 51% de ellas están propulsadas por motores gasolina, el 40% por motores diésel y tan sólo un 8% cuenta con motores electrificados. Las marcas más habituales que de estos coches se encuentran en el mercado de ocasión son Seat (11%), Opel (9%), Renault (9%), Peugeot (8%) y Volkswagen (8%).
Muchos usuarios, pero un único dueño
Según el informe de CARFAX, “adquirir un vehículo de segunda mano procedente de compañías de alquiler es una excelente alternativa dentro del mercado actual”. Eso se debe a la notable documentación que los mismos ofrecen que se puede añadir a su historial. Documentación que muestra que mayoritariamente tan solo tuvieron un dueño (la compañía de alquiler) y que este ha cumplido con los distintos procesos de mantenimiento y revisión establecidos para el modelo.
Igualmente, el porcentaje de alteraciones de su kilometraje es también muy reducido, y cuando se produce se debe más a errores en la tramitación de documentos a la hora de consignar los valores que a operaciones que buscan efectuar algún tipo de fraude o engaño al consumidor.
En todo caso, nada mejor que conocer el historial sobre la vida y uso de la unidad en cuestión para poder tener mayor seguridad de qué tipo de vehículo estamos comprando y evitarnos males mayores a posteriori.