La segunda generación del Grandland, buque insignia de Opel disponible ya en su red de concesionarios, no tiene nada que ver con su antecesor. Ha cambiado por completo de aspecto y técnicamente es mucho más avanzada. Se trata del primer modelo de la marca alemana erigido sobre la plataforma STLA Medium BEV, la misma que utilizan los Peugeot 3008 y 5008, una plataforma desarrollada por Stellantis para todos sus modelos electrificados que presenta la gran ventaja de integrar la batería bajo el piso del coche.
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También comparado con su antecesor, este nuevo Grandland es superior en todos los aspectos, tanto en dimensiones como en tecnología. En lo que tiene que ver con sus sistemas de propulsión, resulta muy completo al ofrecerse con variantes con un sistema de hibridación ligero de 48 V (MHEV), con opciones cero emisiones y ahora con nuevas versiones con tecnología híbrida enchufable (PHEV) con la etiqueta medioambiental Cero. Un vehículo que se ofrece con dos niveles de acabado, Edition y GS, con unos precios de 39.850 y 43.490 euros, respectivamente.
Rango de uso en modo eléctrico de 87 km
Estéticamente, esta nueva opción híbrida enchufable del Grandland no difiere de las otras versiones de su gama, como tampoco varían sus dimensiones: con 4,65 metros de longitud es el modelo más grande de la oferta actual de Opel. Tampoco cambian sus cotas interiores, con un habitáculo realmente espacioso, ni tampoco la capacidad de carga del maletero, que es de 550 litros, volumen que aumenta hasta los 1.645 litros si se abaten los respaldos de los asientos traseros. Algo que se debe, principalmente, a que la batería de alto voltaje está ubicada bajo el piso del coche y no penaliza el espacio en el interior del vehículo.
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En el sistema PHEV del Opel Grandland se combina el funcionamiento de un nuevo motor de gasolina 1.6 Turbo de 150 CV con un electromotor de 125 CV (92 kW), ubicados ambos en la parte delantera del coche y asociados a una caja de cambios automática eDCT de doble embrague de siete velocidades, propulsores que suman una potencia total combinada de 195 CV (143 kW).
Un sistema de hibridación que se completa con una batería de iones de litio de 21 kWh de capacidad bruta (17,8 kWh útiles), capaz de ofrecer un rango de uso en modo eléctrico (WLTP) de 87 km. La batería se puede recargar en unas tres horas en conexiones de corriente alterna a una potencia de hasta 7,4 kW.
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El sistema híbrido enchufable del Grandland brinda unas buenas prestaciones, como así lo pone de manifiesto su velocidad máxima de 220 km/h y su aceleración de 0 a 100 km/h de 7,8 segundos. Su consumo medio de gasolina, con la batería cargada a tope, es de 0,8 l/100 km. Otro dato interesante es que su autonomía total es de 900 km.
Interior ecológico y tecnológico
Tal como ocurre con el resto de versiones que completan la gama de este modelo, la variante PHEV tiene un diseño sencillo y está muy bien cuidado en todos sus detalles. En su realización predominan los materiales reciclados, tanto en la tapicería de los asientos como en los distintos guarnecidos y molduras. También se ha cuidado mucho todo lo que tiene que ver con el confort y la comodidad a bordo; un buen ejemplo de esto son los asientos delanteros Intelli-Seat, muy ergonómicos y capaces de garantizar un elevado confort, algo que se agradece especialmente en viajes de largo recorrido.
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Esta segunda generación del Grandland, comparada con la anterior, ha dado un salto adelante muy importante tecnológicamente hablando. Toda la información que se recibe es digital, a partir del cuadro de instrumentos de 10 pulgadas con diferentes posibilidades de personalización y de la pantalla táctil del sistema multimedia, en el centro del salpicadero, panorámica y que en función del nivel de acabado puede ser de 10 o de 16 pulgadas. Una pantalla que da soporte a un nuevo sistema de infoentretenimiento compatible con Android Auto y Apple CarPlay de manera inalámbrica, que cuenta, además, con las avanzadas funciones que aporta ChatGPT.
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La completa dotación tecnológica del Opel Grandland se remata con un equipamiento muy generoso de sistemas de seguridad y de asistencia a la conducción (ADAS), entre los que se incluyen el control de crucero automático con Stop & Go, el reconocimiento de señales de tráfico extendido, la cámara intelli-Vision de 360 grados con función de limpieza automática, el frenado de emergencia y el adaptador inteligente de velocidad. A lo que hay que sumar el sofisticado sistema con los faros con iluminación intelli-Lux HD con más de 50.000 píxeles, que adaptan el haz de luz en función del tráfico o de las condiciones meteorológicas, haciendo en consecuencia que la conducción sea mucho más segura.
Perfecto para un uso cotidiano
El Opel Grandland con tecnología híbrida enchufable es un coche que, debido a su rango de uso en modo eléctrico (87 km) —si bien algunos rivales le superan en este aspecto—, resulta idóneo para una utilización diaria, sobre todo en ciudad, donde se puede estirar mucho más su autonomía eléctrica, y por las carreteras del extrarradio, en muchos casos sin gastar una gota de gasolina.
En el puesto de conducción encontramos muchos mandos comunes a otros modelos de Stellantis electrificados, como es el caso del selector de la caja de cambios con la función B, que al activarla aumenta mucho la frenada regenerativa y eso permite recuperar carga en la batería y estirar su autonomía.
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En carretera, el sistema PHEV con 195 CV brinda en todo tipo de conducción un notable empuje y eso se traduce en un tacto de conducción muy agradable. Lejos de la ciudad, cuando se acaba la carga de la batería el coche funciona como un híbrido autorrecargable, y si el recorrido es favorable, como el trazado de prueba elegido para su presentación dinámica por las sinuosas y estrechas carreteras de la isla de Palma de Mallorca, donde es necesario utilizar con asiduidad el freno y aprovechar la frenada regenerativa en las retenciones, se dispone siempre de un remanente de carga en la batería que permite que el coche siga funcionando en muchas ocasiones en modo eléctrico, y también para el que electromotor ayude al motor de combustión. Todo ello se traduce en unos consumos muy aceptables para un modelo como este. Durante esta primera toma de contacto, en este tipo de carreteras el gasto medio fue de 7,3 l/100 km.
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De equilibrado podríamos calificar su comportamiento dinámico. Los ingenieros de la marca le han realizado unos reglajes específicos de las suspensiones en la planta alemana de Rüsselsheim, y con unos tarados firmes se defiende muy bien en todo tipo de carreteras, sorprendiendo la agilidad que muestra con sus 4,65 metros de longitud en los trazados más virados.
No es el mejor de su segmento en este aspecto, pero siempre muestra un tacto de conducción muy agradable. En su buen comportamiento dinámico también tiene mucho que ver la posición muy baja de la batería, bajo el piso del coche, una solución que permite rebajar notablemente el centro de gravedad de este SUV.