La energética Endesa continúa avanzando en su compromiso de facilitar la movilidad eléctrica tanto a sus clientes como de continuar con la electrificación de su propia flota corporativa. De hecho, 2024 fue un ejercicio clave para su renovación pues la compañía finalizó con 7 vehículos sostenibles de cada 10. Desde 2009, las emisiones de CO2 asociadas a la flota se han reducido más de la mitad: de 9.263 toneladas de CO2 a 4.208 toneladas en la actualidad.
Aunque la estrategia de optimización de la flota y de electrificación comenzó hace más de una década, 2024 ha supuesto un punto de inflexión: el número de vehículos totalmente eléctricos se ha duplicado, alcanzando las 465 unidades, y los híbridos enchufables han aumentado en un 24%. Contando con la gama híbrida, apenas ya un tercio del total de la flota es de combustión.
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“En 2008, Endesa ya fue pionera en este tipo de actuaciones, dando el primer gran salto hacia la electrificación con la incorporación de la mayor flota comercial de vehículos híbridos de nuestro país (450 unidades) y desde entonces, la estrategia no ha cambiado: optimizar y reducir la huella de carbono”, afirma Pablo Samaura, responsable de Gestión de Movilidad Corporativa de Endesa.
Más del 20% de la flota es de cero emisiones
En la actualidad, Endesa cuenta con más de 2.000 vehículos corporativos y de ellos el 22% ya son eléctricos puros (465 unidades), cuando hace diez años apenas había 26. La suma de todos los vehículos 100% eléctricos (sólo BEV) representaría una capacidad de almacenamiento de 24,20 MWh o, dicho de otra manera, la cantidad de energía que puede dar electricidad a una media de casi 7.400 viviendas en una hora.
Otro de los grandes pasos dados en materia de electrificación se ha realizado a través de los híbridos enchufables, que han pasado del 1% en 2016, cuando se incorporó la tecnología por primera vez, al 43% actual. Mientras, la flota híbrida apenas representa el 4% y el peso de los coches de combustión interna se ha reducido drásticamente, pasando de representar el 79% en 2016 al 31% en 2024.
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Con el cierre de este ejercicio, “aún nos queda un tercio de los vehículos con combustión. Se trata de aquellos que son difíciles de electrificar, aquellos para los que no encontramos aún un vehículo eléctrico asimilable o un producto que pueda suplir ese segmento. Pero si aparecen en el mercado, podremos sustituir más. Será la propia tecnología y los análisis del coste total de propiedad los que marquen el proceso”, concluye Samaura.