Viajar en pleno agosto ya no es la única opción. El encarecimiento de los precios, la masificación de algunos destinos y una nueva forma de entender la movilidad están redefiniendo los hábitos turísticos de los españoles. Según el Estudio sobre la movilidad del futuro 2026 de Europcar Mobility Group, presentado en Fitur, casi la mitad de los conductores ha modificado su manera de viajar en los últimos años, apostando por escapadas más cortas, destinos menos concurridos y periodos fuera de la temporada alta.
El informe confirma una tendencia clara hacia la desestacionalización del turismo. Un 20,6% de los viajeros elige vacaciones fuera de los meses tradicionales de verano, mientras que un 15,7% reduce la duración de sus escapadas y un 13,2% opta por zonas menos saturadas. Detrás de este cambio están, principalmente, el aumento de los precios y el deseo de evitar aglomeraciones, dos factores que ya influyen de forma decisiva en la planificación vacacional.
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Viajar fuera de temporada ya no es la excepción
Los datos del alquiler de vehículos refuerzan esta idea. Meses como mayo, junio, septiembre y octubre han alcanzado niveles de demanda similares a los de julio y agosto, un síntoma de que la “curva del verano” se aplana. Destinos del norte de España como A Coruña, Asturias o Pamplona han registrado crecimientos a doble dígito, beneficiándose de este nuevo reparto de los flujos turísticos.
Este cambio no implica renunciar al coche. Al contrario. Cuatro de cada diez conductores no están dispuestos a prescindir del coche de alquiler durante sus vacaciones, un elemento clave para mantener la libertad de movimientos, especialmente en zonas con menor cobertura de transporte público.
Restricciones al tráfico, debate abierto
Las limitaciones al acceso de vehículos en algunos lugares, como Baleares, generan división. Casi la mitad de los encuestados cuestiona estas medidas o las acepta solo si van acompañadas de un transporte público eficaz. Y es que para muchos usuarios, la sostenibilidad es importante, pero no a costa de perder autonomía en el destino.
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Este equilibrio entre regulación y experiencia del usuario se traslada también al tipo de vehículo. Aunque uno de cada dos conductores se muestra dispuesto a alquilar un coche eléctrico, la decisión sigue condicionada a la disponibilidad de puntos de recarga. La infraestructura continúa siendo el gran cuello de botella y el 55% considera que la red actual es insuficiente.
El coche eléctrico avanza, pero con cautela
En el ámbito del rent a car, los vehículos híbridos lideran la demanda, elegidos por más de la mitad de los conductores, mientras que los eléctricos puros se mantienen en torno al 7%. Aun así, crece la percepción positiva tras probarlos: un 34% afirma haber tenido una mejor experiencia con un eléctrico que con un coche de combustión, y casi la mitad lo elegiría si el precio fuera comparable.
Más allá de la tecnología, el estudio revela un cambio profundo en la relación con el automóvil. El alquiler y otras fórmulas flexibles ganan terreno frente a la propiedad, especialmente entre jóvenes y en entornos urbanos. De hecho, el 30,8% de los conductores ya considera el alquiler como una alternativa real al coche en propiedad, y casi la mitad compara estas opciones antes de comprar un vehículo.
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La flexibilidad gana cuota en el día a día
Más allá de la movilidad vacacional, el informe estudia otras tendencias como el cambio de la propiedad al uso con fórmulas como el alquiler, el renting, la suscripción o el carsharing, que ganan terreno impulsadas por la búsqueda de ahorro, flexibilidad y adaptación a nuevas necesidades diarias.
De esta lista de opciones, la del alquiler de vehículos muestra un notable crecimiento, aumentando siete puntos en un año hasta alcanzar al 30,8% de los conductores en 2025 y consolidándose como una de las principales puertas de entrada a la movilidad flexible.
Este cambio de mentalidad también se refleja en la decisión de compra de un vehículo. Casi la mitad de los conductores reconoce que ya compara opciones alternativas y se plantea su uso antes de adquirir un coche en propiedad, nada menos que un 21 puntos más que el año pasado.
