El Gobierno ha dado un paso más en la regulación de la micromovilidad con la publicación en el BOE del Real Decreto 52/2026, una norma que actualiza el Reglamento General de Vehículos y pone orden en el creciente parque de vehículos personales ligeros —en especial patinetes eléctricos— con un sistema de registro, certificación técnica e identificación obligatoria.
El objetivo es integrar de forma definitiva estos vehículos en el ecosistema de la movilidad regulada, con reglas más parecidas a la de los vehículos de motor que a las de un simple dispositivo recreativo.
Un “DNI” para los vehículos personales ligeros
La gran novedad es la creación de un Registro de Vehículos Personales Ligeros, que dependerá de la Jefatura Central de Tráfico. En la práctica, supone que estos vehículos deberán estar inscritos oficialmente para poder circular. Esto introduce por primera vez un sistema nacional de control administrativo específico para la micromovilidad, algo que hasta ahora era fragmentario y, en muchos casos, municipal.
Para el usuario significa que su vehículo dejará de ser “anónimo” y estará vinculado a un registro y a una identificación concreta. La norma también exige un certificado de circulación que acredite que el vehículo cumple unos requisitos técnicos. Asimismo, es necesaria una etiqueta identificativa colocada en el vehículo, además del cumplimiento de unas especificaciones técnicas oficiales.
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Más requisitos técnicos y definición más clara
El decreto también pone negro sobre blanco qué se considera exactamente un vehículo personal ligero, delimitando velocidad, configuración y tipo de propulsión. Esto es clave para evitar el limbo legal en el que han quedado muchos dispositivos híbridos entre patinete, bici eléctrica y ciclomotor ligero.
Como suele ocurrir en normativa de movilidad, no todo será inmediato. El texto incluye disposiciones transitorias para permitir que los vehículos ya en circulación puedan adaptarse progresivamente a los nuevos requisitos. Esto evita que miles de usuarios queden fuera de juego de un día para otro y da margen a la industria para ajustar modelos y procesos de certificación.