El transporte unitario de vehículos con conductor está adquiriendo mayor protagonismo en la logística de automoción en la región iberia, y se está consolidando como una solución estructural para fabricantes, concesionarios, compañías de renting y operadores de rent a car. En un escenario de transformación dentro del sector y presión sobre los costes, la movilidad rodada se integra cada vez más en los flujos logísticos habituales como respuesta a la necesidad de mayor agilidad y trazabilidad.
Durante 2025, la demanda de transporte unitario aumentó tanto en operaciones nacionales como internacionales, impulsada por los reposicionamientos de flota, las entregas a cliente final y los ajustes entre campas y puntos de venta. Este crecimiento refleja un cambio estructural en la gestión logística de la automoción en España y Portugal, donde la optimización de tiempos y recursos se ha convertido en un factor competitivo clave.
En este escenario, DriiveMe ha registrado en estos mercados un crecimiento del 22% respecto al ejercicio anterior y ha duplicado su base de clientes en la región (+106%). La compañía cuenta ya con más de 1.100 conductores autónomos colaboradores en España y Portugal, lo que le permite ampliar su capacidad de respuesta ante picos de demanda y necesidades específicas de cada operador del sector automoción.

El mercado ibérico, estratégico para Driiveme
Según Constantin Lambert, Group Executive & Partner de la compañía, el transporte unitario ha dejado de ser una solución puntual para convertirse en una herramienta estructural dentro de la logística de automoción. Las empresas priorizan ahora modelos que ofrezcan mayor flexibilidad operativa, control en tiempo real y capacidad de adaptación a volúmenes variables, especialmente en mercados donde la rotación de flotas y la distribución multicanal son cada vez más dinámicas.
Iberia representa ya más de una quinta parte del negocio europeo del grupo, consolidándose como mercado estratégico dentro de su estructura internacional. La evolución del sector apunta a una integración creciente de soluciones de movilidad rodada con conductor en los circuitos logísticos tradicionales, en línea con la digitalización de procesos, la optimización de costes y la necesidad de reducir tiempos de entrega en la cadena de valor de la automoción.