La final del Mundial de fútbol que este domingo enfrentará a España y Argentina servirá para poner a prueba algo más que los nervios de millones de aficionados. La tensión emocional que genera un acontecimiento deportivo de estas características puede convertirse también en un factor de riesgo para la salud cardiovascular y, en determinados contextos, para la seguridad vial. Una realidad que trasciende el fútbol y que resulta especialmente relevante para gestores de flotas, conductores profesionales y responsables de prevención de riesgos laborales.
El estrés forma parte de la actividad diaria de cualquier empresa. Cumplir plazos de entrega, gestionar incidencias, responder a clientes, optimizar rutas o controlar los costes de explotación son situaciones habituales para quienes trabajan en la gestión de flotas de vehículos. Si a esa presión cotidiana se añaden factores externos capaces de elevar todavía más la carga emocional —como una final deportiva, una crisis política, una noticia económica de gran impacto o una jornada especialmente convulsa desde el punto de vista informativo—, el resultado puede traducirse en una mayor fatiga mental y una pérdida de capacidad para mantener la atención mientras se conduce.
No se trata únicamente de una percepción. Diversos estudios científicos llevan años demostrando que los estados de elevada activación emocional afectan al organismo y pueden influir en la capacidad para tomar decisiones o reaccionar con rapidez, dos aspectos esenciales cuando se está al volante de un vehículo.
La emoción también tiene efectos sobre el organismo
Los especialistas en cardiología recuerdan que durante acontecimientos de gran intensidad emocional el organismo libera adrenalina y otras hormonas del estrés que incrementan la frecuencia cardiaca y elevan temporalmente la presión arterial. En personas sanas estos efectos suelen desaparecer una vez finaliza el estímulo, pero en quienes padecen hipertensión, cardiopatías, insuficiencia cardiaca o determinadas arritmias el riesgo puede ser mayor.
El doctor José Luis Zamorano, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, recuerda que durante una final deportiva «el corazón puede aumentar su ritmo sin que la persona esté realizando ningún esfuerzo físico». Una respuesta fisiológica normal que, sin embargo, aconseja extremar las precauciones cuando existen antecedentes cardiovasculares, especialmente si se combina con consumo de alcohol, tabaco o el abandono de la medicación habitual.
La tecnología también ha permitido medir esta reacción. Un estudio publicado este año en la revista Scientific Reports, basado en el seguimiento mediante relojes inteligentes de más de 200 aficionados durante doce semanas, constató que el nivel medio de estrés llega a aumentar hasta un 41% el día del evento respecto a jornadas sin competición, registrándose además incrementos significativos de la frecuencia cardiaca desde los minutos previos al comienzo del encuentro.
El estrés también viaja en la cabina
Aunque la mayoría de los análisis se centran en el ámbito sanitario, sus conclusiones tienen una aplicación directa sobre la movilidad profesional. Y es que, debemos poner de relieve que mientras la final del Mundial de Futbol se celebra este próximo domingo en Nueva York, habrá miles de conductores que estarán realizando con normalidad sus rutas para transportar mercancías o personas por las carreteras. Una labor que en esta ocasión tendrá como añadido en muchas ocasiones el estrés generado por la incertidumbre del resultado y el deseo y ansiedad que genera la lucha por la victoria.
![]()
Recordemos que, en la conducción, la capacidad de anticipación, concentración y toma de decisiones depende en gran medida del estado cognitivo del conductor, lo que nos obliga a plantearnos que la sobrecarga emocional que va a suponer el partido para la actividad a realizar puede reducir la atención disponible para la tarea principal, que no debe ser otra que conducir con seguridad.
En este sentido, no solo el propio tráfico genera estrés. También lo hacen los estímulos informativos que acompañan al conductor durante el viaje. Escuchar por la radio una final del Mundial, seguir la evolución de una crisis política, conocer una noticia económica que afecta a la empresa o atender continuamente las alertas del teléfono móvil son elementos que incrementan la carga mental y pueden provocar una conducción menos segura y eficiente.
A los gestores de flotas les ocurre algo similar. La presión por mantener la disponibilidad de los vehículos, controlar incidencias, gestionar mantenimientos, supervisar conductores o garantizar el cumplimiento de los objetivos operativos convierte cualquier elemento adicional de tensión en un factor que puede afectar a la calidad de las decisiones.
Precisamente por ello, cada vez más compañías incorporan la gestión emocional dentro de sus programas de bienestar corporativo y prevención de riesgos laborales, conscientes de que la salud psicológica tiene una relación directa con la productividad, el absentismo y la siniestralidad.
La gestión emocional también forma parte de la seguridad vial
Los expertos insisten en que el objetivo no consiste en eliminar la emoción, sino en aprender a gestionarla. Desde el punto de vista psicológico, intentar reprimir completamente los nervios suele producir el efecto contrario. La recomendación pasa por reconocer ese estado de activación y/o excitación para tratar de evitar que desemboque en una pérdida de control.
![]()
Entre las pautas que pueden trasladarse perfectamente al ámbito profesional destacan las de mantener las rutinas habituales, respetar los tratamientos médicos, evitar el consumo excesivo de alcohol o bebidas energéticas, realizar pequeñas pausas durante los desplazamientos, respirar de forma pausada cuando aumenta la tensión y reducir la exposición continua a redes sociales o informaciones que alimenten el estrés.
Para las empresas, estas recomendaciones pueden integrarse fácilmente dentro de los programas de formación de conductores y de prevención de riesgos laborales. Igual que se enseña una conducción eficiente o se insiste en la importancia del mantenimiento preventivo del vehículo, también resulta conveniente formar a los conductores para identificar situaciones de elevada carga emocional que puedan comprometer su capacidad de conducción.
No es casualidad que muchas grandes flotas incorporen ya sistemas de monitorización del comportamiento del conductor, programas de bienestar o acciones específicas dirigidas a reducir la fatiga física y mental durante la jornada laboral. La seguridad vial depende tanto del estado mecánico del vehículo como del estado físico y emocional de quien lo conduce.
Cómo reconocer y controlar el estrés al volante
Especialistas en salud cardiovascular y seguridad vial, junto con entidades como Sanitas, Fundación Línea Directa o Fundación MAPFRE, coinciden en que una buena gestión del estrés también forma parte de la prevención de accidentes. Entre sus principales recomendaciones destacan:
- Reconocer las primeras señales. Irritabilidad, respiración acelerada, tensión muscular, sudoración, dificultad para concentrarse o respuestas impulsivas son síntomas de que el nivel de estrés está aumentando.
- Reducir los estímulos innecesarios. Si el tráfico ya exige toda la atención, conviene evitar seguir de forma constante noticias deportivas, políticas o económicas que puedan incrementar la tensión emocional.
- Realizar pausas periódicas. Detenerse unos minutos cada dos horas de conducción ayuda a reducir la carga mental y recuperar la concentración.
- Controlar la respiración. Inspirar profundamente y espirar de forma lenta durante varios ciclos contribuye a disminuir la activación fisiológica provocada por el estrés.
- Evitar alcohol y bebidas energéticas. Pueden aumentar la frecuencia cardiaca, favorecer la fatiga posterior y alterar la capacidad de reacción.
- Planificar el viaje o la ruta con margen suficiente. Salir con tiempo reduce la sensación de presión y evita asumir riesgos innecesarios para recuperar minutos perdidos.
- No ignorar síntomas físicos importantes. Dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos intensos o pérdida de fuerza requieren detener el vehículo y solicitar asistencia médica.
- Priorizar siempre la conducción. Si una retransmisión deportiva o una noticia genera demasiada tensión emocional, es preferible bajar el volumen de la radio o detenerse en un lugar seguro antes que permitir que interfiera en la atención al volante.
Una lección que va mucho más allá del fútbol
La final entre España y Argentina será, sin duda, uno de los acontecimientos deportivos más seguidos del año. Millones de personas vivirán el encuentro con intensidad y emoción. Muchos lo harán desde casa, pero otros miles seguirán el partido mientras trabajan, especialmente profesionales del transporte, repartidores, conductores de vehículos comerciales o usuarios de los mismos.
En esos casos conviene recordar que la emoción del partido se suma al estrés habitual de la conducción. Si además coinciden noticias de actualidad política, económica o empresarial que incrementen la preocupación del conductor, la carga mental puede aumentar considerablemente.
Por eso, además de animar a la selección española en la gran final, quizá convenga recordar un mensaje que trasciende el resultado deportivo: ningún gol merece perder la concentración al volante. Para los gestores de flotas, formar a sus conductores en la gestión del estrés constituye ya una inversión en seguridad, salud y eficiencia operativa. Y para cualquier conductor, profesional o particular, el verdadero triunfo siempre será llegar a destino con seguridad.