Observar el eclipse desde el interior del vehículo, a través de su parabrisas, las lunas laterales tintadas o del techo panorámico no sólo puede provocar lesiones oculares, sino incluso incrementar los efectos dañinos de la luz solar además de aumentar el peligro de siniestro durante la conducción.
Expertos y empresas relacionadas con la automoción están advirtiendo durante estos días de los graves efectos que puede tener sobre la visión del conductor y de los ocupantes visualizar el eclipse solar que se va a producir en buena parte de España desde el interior del vehículo.
Contemplar este peculiar fenómeno astronómico desde los vehículos, especialmente mientras estamos circulando, supone además un mayor riesgo para la seguridad vial: distraerse al volante es la principal causa de accidentalidad letal en nuestro país,
Para muchos conductores y pasajeros, la falsa sensación de protección que ofrecen los cristales del automóvil, en especial aquellos de carácter especial que cuentan con distintos sistemas de tintado o de protección solar en su composición, puede llevar a que muchos ocupantes de los vehículos sientan la tentación de mirar el Sol directamente desde el interior del vehículo, una práctica que los especialistas consideran claramente insegura y peligrosa.

La advertencia afecta por igual tanto a los turismos como a los vehículos comerciales y supone una importante situación de peligro para aquellas empresas que cuentan con flotas corporativas en activo, cuyos gestores deberían avisar a sus conductores de los riesgos que puede suponer visualizar directamente el eclipse mientras conducen.
Además, aquellas rutas y operativas que se lleven a cabo en los desplazamientos de tarde, cuando el eclipse coincidirá con una importante reducción progresiva de la luminosidad, hará que estos trayectos supongan un mayor riesgo del habitual. Que haya una menor luz ambiental no significa que el riesgo de afectación ocular por mirar al sol sea menor.
El parabrisas no sirve para mirar el eclipse
Otra advertencia importante es la de que los parabrisas modernos, que filtran gran parte de la radiación ultravioleta y ayudan a reducir el calentamiento del habitáculo, no están diseñados para permitir la observación directa del Sol. Su composición refleja una cantidad de luz solar suficiente como para causar graves daños en la retina ocular si el conductor o algún pasajero fija la mirada directamente en el disco solar durante el eclipse.
Otro grave error que, además, puede ser todavía más frecuente es el de considerar que aquellos vehículos que cuentan con una banda superior oscurecida en la zona superior de su parabrisas para reducir los deslumbramientos aportan seguridad. Nada más lejos de la realidad. Esa franja mejora el confort visual durante la conducción, pero no equivale a un filtro homologado para eclipses y puede inducir a que el conductor y su acompañante traten de mantener la mirada sobre el Sol. No aportan ningún tipo de seguridad adicional.
Techo panorámico y lunas tintadas: protección insuficiente
Por otra parte, cierto es que muchos techos panorámicos de cristal cuentan con determinados filtros solares para oscurecer el habítáculo y evitar determinados tipos de radiación solar que pueden afectar tanto a los ocupantes como a los materiales de asientos y guarnecidos a bordo. Sin embargo, y pese a que muchos conductores y pasajeros también pueden considerar que ofrecen una protección adicional, nada más lejos de la realidad. Los tratamientos térmicos, filtros solares o láminas de control de calor instalados en estos elementos están pensados para el confort y no para la observación astronómica. Visualizar directamente el eclipse a través de ellos también puede producir graves lesiones oculares.
Y lo mismo ocurre con las ventanillas laterales tintadas o viniladas tan habituales en SUV, vehículos familiares y unidades ejecutivas de las flotas de empresa. Aunque oscurecen el interior y reducen el deslumbramiento, tampoco cuentan con protección suficiente y siguen permitiendo el paso de mucha más radiación de la que resulta segura para poder mirar al sol directamente.
Graves daños que pueden aparecer horas después
Mirar directamente al eclipse sin protección adecuada puede provocar graves daños en nuestros ojos por lo que se conoce como retinopatía solar, una lesión de la mácula —la zona central de la retina— que puede ocasionar pérdida de visión central, manchas ciegas o distorsión de las imágenes. Los problemas que se pueden generar en nuestra vista por mirar directamente al sol son especialmente graves y ponen nuestra capacidad de visión en riesgo severo. Además, al no tener la retina de nuestros ojos receptores del dolor capaces de alertar inmediatamente del daño, no seremos conscientes de ello de inmediato lo que agravará la afectación.

Y, por otro lado, los síntomas de nuestra imprudente actitud no son de carácter inmediato, sino que pueden aparecer momentos, incluso horas, después de la exposición de forma súbita e impredecible, lo que supone importantes riesgos para nuestra actividad, en especial si esto sucede mientras nos encontramos conduciendo.
El mayor riesgo en carretera: la distracción
Más allá del peligro ocular, visualizar el eclipse al volante también introduce un factor especialmente preocupante para las flotas y los gestores de movilidad: la distracción del conductor. La disminución progresiva de la luz y el carácter excepcional del fenómeno pueden llevar a desviar su atención de la carretera durante segundos críticos, suficientes —por pocos que sean— para poder sufrir un accidente de consecuencias impredecibles.
Los análisis de siniestralidad relacionados con problemas de visibilidad muestran que el deslumbramiento y las alteraciones luminosas están asociados a un número significativo de accidentes. Muchos de ellos producen numerosas víctimas mortales y lesionados de distinta gravedad, lo que evidencia la importancia de saber adaptar la conducción cuando cambian las condiciones de iluminación.
Además, conviene extremar la prudencia en nuestra conducción durante el eclipse, puesto que también aumentan considerablemente las probabilidades de encontrarnos en nuestra ruta con peatones, ciclistas o vehículos detenidos de forma inesperada para contemplar el fenómeno, especialmente en miradores, áreas de descanso y puntos turísticos. Cualquier distracción, tanto por nuestra parte como por la suya significa un importante incremento del riesgo existente.
Riesgo añadido para las flotas de renting y reparto
Para las empresas con flotas de distribución y servicios, el eclipse coincide además con franjas horarias de elevada movilidad. Un breve momento de distracción puede traducirse en graves siniestros que conllevan importantes costes de reparación, inmovilizaciones de los vehículos, interrupciones del servicio, posibles lesiones de los conductores o pérdidas por daños en las mercancías o en los equipos que transporta el vehículo.

Los responsables de flota deberían recordar a sus conductores que el fenómeno astronómico no justifica ninguna maniobra improvisada ni la reducción brusca de velocidad para observarlo.
Qué hacer si el eclipse nos sorprende conduciendo
La principal recomendación de seguridad que podemos hacer para el momento en el que se produce el eclipse, es muy sencilla: aparca en un sitio seguro, fuera de la calzada y sin obstaculizar la circulación. Y recuerda: párate a contemplarlo de manera segura con los medios adecuados, es decir, unas gafas adecuadas para observación solar.
Pero, si tienes que conducir y no puedes parar tu vehículo, recuerda:
- Mantener la vista exclusivamente en la carretera.
- No intentar observar el eclipse a través del parabrisas, las ventanillas o el techo panorámico.
- No utilizar gafas de eclipse mientras se conduce, ya que oscurecen excesivamente el entorno.
- Si se desea contemplar el fenómeno, detener el vehículo previamente en un lugar seguro, fuera de la calzada y sin obstaculizar la circulación.
- Utilizar únicamente gafas homologadas para observación solar.
- Reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad si la luminosidad disminuye de forma apreciable.
Una oportunidad para la prevención
El eclipse durará apenas unas horas, pero su impacto potencial sobre la seguridad vial puede ser considerable. La principal idea que deberían transmitir las empresas de renting y movilidad a sus conductores es clara: el automóvil protege frente al calor y al deslumbramiento cotidiano, pero no protege los ojos frente al Sol durante un eclipse. La forma segura de disfrutar del espectáculo astronómico sigue siendo detenerse en un lugar adecuado, salir del vehículo y observarlo únicamente con la protección específica recomendada.