Pese a que la edad media de los vehículos no para de crecer en los últimos años, el sector de la reparación y mantenimiento recibe cada vez un menor número de visitas a sus instalaciones. Otros datos de interés: el 45% de los vehículos que entraron a un taller en 2024 tenía ya más de 15 años de uso y casi un 40% del parque automovilístico español supera los 10 años desde su primera matriculación. Sin embargo, “cuanto más viejo es un coche, con menor frecuencia pasa por el taller”.
Fernando López, director de GiPA, consultora especializada en los canales de distribución y de reparación de automóviles, expuso ante los asistentes a la tercera edición de la jornada profesional del Espacio Postventa organizada por Ganvam la “Diagnosis de la Postventa en España”. El informe no sólo evidencia el progresivo envejecimiento que viene sufriendo el parque automovilístico español, también pone de relieve el anómalo dato que supone que el mismo no se esté traduciendo en una mejora de la rentabilidad de las operaciones de posventa en el mercado.
La baja rentabilidad obliga a especializarse
Al contrario, la baja rentabilidad que se está obteniendo obliga a los talleres y centros de reparación a tener que superespecializarse en la realización de tareas y actividades muy concretas o bien a tener que invertir en la adquisición de nuevas herramientas y tecnologías con las que poder incrementar su productividad.
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Según el informe de GiPA, “cuanto más viejo es el coche, con menor frecuencia pasa por el taller”. En concreto, las revisiones que se deberían realizar con carácter preventivo para el buen mantenimiento de los vehículos cada vez pierden más peso a medida que aumentan los años de uso del coche, ganando en su lugar un mayor espacio aquellas visitas que se han de realizar con carácter obligado, bien por haber surgido alguna avería o accidente del vehículo, bien porque se precisa revisarlo para superar la ITV.
Las ITV generan menos intervenciones
En el caso concreto de las ITV, su incidencias se dejan notar muy sensiblemente en cuanto al número de intervenciones que los vehículos más “maduros” deben llevar a cabo, pues a partir del décimo año de su matriculación todos los vehículos han de superar una inspección con carácter anual, lo que contribuye a dinamizar la actividad del sector de la postventa. Aun así, las entradas preventivas de estos vehículos veteranos al taller apenas representan el 36% del total de las intervenciones que se llevan a cabo y casi la mitad de ellas responden siempre a necesidades muy específicas.
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Los datos que se extraen del informe elaborado por GiPA muestran como al analizar los tipos de intervenciones realizadas y el canal elegido por el conductor/propietario del vehículo para llevarlo a cabo, estos eligen en el 57% de las ocasiones llevar sus coches a concesionarios y agentes oficiales de la marca del vehículo para efectuar las revisiones y reparaciones necesarias.
Independientes, el 62% de la actividad
En el resto de tipologías (cambio de neumáticos, averías, reparaciones de lunas, etc) son los talleres independientes los que obtienen una cuota de mercado mayoritaria en la actividad de la postventa. Los talleres mecánicos independientes absorbieron hasta el 62% de las entradas totales al taller durante el pasado año 2024, según muestran los datos elaborados por GiPA a raíz de su informe.
Talleres que, en el 47% de las ocasiones, apenas cuentan con uno o dos empleados en sus instalaciones para dar servicio a los automovilistas que a ellos acuden, cuando en los concesionarios la media de empleados es de unos 14 trabajadores y en los agentes oficiales de unos siete.
Piezas y recambios, lo que más factura
A partir de los resultados de su encuesta, GiPA también ha analizado la facturación de los talleres independientes. Según los datos obtenidos, hasta el 60% de la facturación anual de estos establecimientos procede directamente de la venta de piezas y recambios.
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Esto se debe a que los consumidores priorizan en las reparaciones de sus vehículos la rapidez en la entrega (67%) y la disponibilidad de piezas (57%), frente a los descuentos o buenas condiciones comerciales que sus proveedores de servicios de reparación puedan aportarles.
Para el el director general de Ganvam, Fernando Miguélez, “la posventa en el mercado español está demostrando una gran capacidad de adaptación, pero impulsar la renovación del parque es clave para que los talleres puedan centrar esfuerzos en tareas de mayor ticket medio, mejorar su eficiencia y seguir siendo un pilar estratégico para la movilidad del país”.
Urge establecer estrategia de incentivos
Miguélez recuerda igualmente la “urgente necesidad” que hay en nuestro mercado “de poner en marcha una estrategia nacional para rejuvenecer el parque que, para dinamizar la demanda, no sólo contemple incentivos a la compra de vehículos nuevos, sino también que estos sean extensivos a los vehículos de ocasión de hasta cinco años de antigüedad,” los cuales concentran actualmente el 26% de las transferencias que se llevan a cabo en el mercado de ocasión español.
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El informe de GiPA también destaca la importancia que las garantías tienen en el mercado de la postventa. Mientras estas duran, los propietarios de los vehículos optan por reparar en las redes de talleres oficiales de las marcas; sin embargo, una vez que estas expiran, los usuarios prefieren optar por los talleres independientes. Anteriormente, ese desplazamiento se producía a partir de los dos años, mientras que ahora, debido a la mayor amplitud de los períodos de garantía oficial que ofrecen los fabricantes y al cada vez mayor auge de los vehículos en renting, este cruce se produce a partir de los cuatro años desde la matriculación del vehículo.
La edad del parque lo condiciona todo
La antigüedad del parque no solo condiciona la rentabilidad de los talleres, sino también la seguridad vial y la sostenibilidad medioambiental. Un 45% de los vehículos en circulación tiene más de 15 años, un 14% entre 11 y 14 años y sólo un 17% menos de cinco años. La foto fija es clara: el coche español envejece sin relevo suficiente.
Lucha por la supervivencia
Esta situación hace que para atraer un mayor número de clientes a sus talleres, los actores del sector de la postventa se vean en la obligación de decantarse bien por la especialización en operaciones de alto valor añadido (electrónica, diagnosis avanzada, nuevos sistemas de propulsión) o bien por tratar de mantener vivo su negocio mientras este va perdiendo rentabilidad a medida que los márgenes de las revisiones y reparaciones que realizan se van perdiendo con cada coche viejo que les llega.