Desde que el pasado 28 de febrero Estados Unidos e Israel comenzasen sus ataques contra Irán, el precio de los combustibles inició una fulgurante escalada que, a día de hoy, parece no haber llegado a su fin. Esta situación, evidentemente, tiene un impacto directo en los costes operativos de las flotas corporativas, si bien será de mayor o menor intensidad en función de la tecnología de propulsión que se utilice para dichos vehículos.
La organización ecologista Transport & Environment (T&E) se ha encargado de poner cifras a esta sobrecarga en los costes para las empresas. Según los datos de su último estudio, repostar un coche de gasolina medio costaría 14,20 euros por cada 100 km, lo que supone un incremento de 3,80 euros —o un 36,5% más— a consecuencia del conflicto. Por otro lado, el coste medio de recargar un vehículo eléctrico sería de 6,50 euros por cada 100 km recorridos, lo que implica un aumento de 0,70 euros —la subida en este caso sería del 12%— debido al encarecimiento de la electricidad provocado por el aumento del precio del gas.
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Para una flota corporativa, que normalmente recorre más kilómetros al año que el coche de un particular, T&E establece que tendría que afrontar un coste adicional de 89 euros mensuales por cada coche de gasolina, mientras que la recarga de los vehículos eléctricos supondría sólo 16 euros más cada mes.
La coyuntura actual se postula como un incentivo más para apostar por las unidades de cero emisiones a la hora de conformar o renovar una flota de empresa. En este sentido, Lucien Mathieu, director del área de automoción de T&E, ha afirmado que «los conductores de vehículos de gasolina se ven muy afectados en el surtidor cada vez que nos enfrentamos a una crisis del petróleo. Los coches eléctricos son la mejor apuesta para garantizar que esto no vuelva a suceder».
Además, recuerda esta organización que uno de sus recientes estudios reveló que el precio medio de un coche eléctrico en la UE se ha abaratado por primera vez desde el año 2020, impulsado por el lanzamiento de modelos más asequibles para cumplir con los objetivos de CO2 de la UE para los automóviles.
No rebajar los objetivos de emisiones
T&E aboga por mantener la presión sobre los fabricantes automovilísticos no accediendo a las rebajas en los objetivos de emisiones de CO2 para 2030 y 2035 propuestas por la Comisión Europea, lo que, en su opinión, aumentaría la oferta de vehículos eléctricos. Asimismo, también indica que los legisladores deben reforzar el alcance de la propuesta de la Comisión para electrificar las flotas de vehículos de las grandes empresas, ya que los fijados actualmente en el borrador sólo se ajustan a las tendencias del mercado y no impulsarían a las empresas a electrificar sus flotas más rápidamente.
Hay que tener también en cuenta que las flotas corporativas son la principal fuente de vehículos para el mercado de segunda mano. Al reforzar los objetivos propuestos para las flotas, explica T&E, en 2035 podrían incorporarse al mercado de coches de segunda mano 3,6 millones de vehículos eléctricos usados adicionales, lo que supondría un ahorro energético para los compradores de coches de segunda mano.