La Comisión Europea reclama a los Gobiernos de la UE que ofrezcan ventajas fiscales para fomentar la adquisición de vehículos eléctricos y de bajas emisiones con el foco puesto en las flotas, para dar así un impulso a una industria del automóvil que se está quedando rezagada en el desarrollo de tecnologías estratégicas frente a competidores como China.
Así lo ha destacado el comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, durante la presentación del Plan de Acción de la Comisión para salvar a la industria del automóvil, una hoja de ruta que todavía no incluye ninguna propuesta legislativa pero que invita a los Estados miembro a adelantarse a la labor de Bruselas.
Entre las vías propuestas figura también el despliegue de planes de «renting social» como medida para facilitar el acceso de todas las rentas a estas soluciones de movilidad, a la vez que contribuyen a la descarbonización de flotas y la renovación del parque.
1.800 millones en ayudas para la fabricación de baterías
La Comisión invita así a que las autoridades públicas ofrezcan medidas que creen un incentivo para elegir vehículos de emisiones cero frente a los convencionales y a utilizar parte de los ingresos procedentes de los instrumentos de uso de la red viaria para infraestructuras públicas de apoyo a la recarga y el repostaje.
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Al mismo tiempo, en el marco de su iniciativa sobre el IVA ecológico prevista para 2026, el Ejecutivo comunitario va a estudiar una eliminación progresiva de la deducción del IVA relacionada con los vehículos convencionales.
El paquete de medidas para reactivar la industria, mantener una sólida base de producción europea y evitar dependencias estratégicas incluye también un apoyo 1.800 millones de euros del Fondo Europeo de Innovación en dos años para las empresas que fabriquen baterías para coches eléctricos en el territorio de la UE.
La reducción del 15% de emisiones, de 2025 a 2028
Por otro lado, la Comisión seguirá desarrollando el marco regulador de los vehículos autónomos con acciones que contarán con el apoyo de inversiones público-privadas de alrededor de 1.000 millones de euros respaldadas por el Programa Horizonte Europa durante el período 2025-2027.
Este plan de acción incluye también una propuesta para relajar el calendario de las obligaciones de reducción de emisiones a la industria del automóvil que ya adelantó el lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una enmienda que Bruselas espera presentar este mismo mes. De este modo, los fabricantes tendrán tres años, en lugar de uno, para alcanzar los objetivos marcados antes de enfrentarse a fuertes multas por incumplimiento.
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Una hoja de ruta fijada en 2019
Las modificaciones que pondrá sobre la mesa la jefa del Ejecutivo comunitario requieren también el visto bueno del Consejo (los Gobiernos) y del Parlamento Europeo, los dos colegisladores a los que Von der Leyen ha solicitado agilidad.
La urgencia viene dada porque el reglamento establece un objetivo de reducción del 15% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) ya para este 2025 (con respecto a los niveles de 2021) y, hasta ahora, Bruselas había defendido que no eran necesarias prórrogas ya que la industria conocía el calendario desde que se acordó en 2019.