Ha pasado un año desde que la dana golpeara con fuerza la Comunidad Valenciana, dejando miles de viviendas, infraestructuras y vehículos afectados. Según el Plan de Recuperación Económica y Social de la Comunitat Valenciana, más de 140.000 vehículos se vieron directamente dañados por las inundaciones, y el 85% fueron declarados siniestro total.
Los datos analizados por Carfax, proveedor líder de historiales de vehículos, revelan que el 94% de los coches afectados no volvió a circular, aunque alrededor de 3.400 vehículos sí regresaron a las carreteras. La mayoría de estos (60%) se concentran en la provincia de Valencia, mientras que el resto se han repartido por Madrid (7%), Alicante (5%) o Barcelona (4%).
Entre finales de octubre y diciembre de 2024, en España se registraron 559.700 bajas temporales o definitivas, un 4,5% menos que en 2023. Sin embargo, en Valencia la tendencia fue la opuesta: se produjo un incremento del 82% de bajas (92.472 en 2024 frente a 16.302 en 2023).
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Solo el 29 de octubre de 2024, el día del temporal, 78.655 coches fueron dados de baja en la provincia de Valencia. Sumando Castellón, la cifra asciende a más de 81.000 vehículos, lo que supone más del 55% de todas las bajas registradas en España ese día.
Los riesgos ocultos de los coches afectados
Carfax alerta sobre los riesgos mecánicos, eléctricos y financieros de comprar un coche que haya sufrido una inundación. Aunque algunos vehículos puedan parecer en buen estado tras su reparación, los daños pueden ser graves y persistentes. Pueden aparecer daños en motor y transmisión, el sistema eléctrico se puede ver comprometido por la humedad y la corrosión, al igual que en el chasis, los frenos y la suspensión. Tampoco se pueden descartar problemas en los sistemas de seguridad como airbags, ABS o control de tracción.
En cuanto a los problemas financieros se encuentran un valor de reventa muy bajo, posibles restricciones en seguros y reparaciones costosas que superan el valor real del vehículo.