El Range Rover no es simplemente un automóvil, es un estándar de estatus, un vehículo que durante más de medio siglo ha liderado el segmento del todoterreno de representación. Tras una larga espera, llega, casi tres años después de ser anunciado por todo lo alto, el Range Rover Electric, la versión cero emisiones de este mítico modelo y también el primer coche de la marca británica con este tipo de tecnología. Y lo hace a lo grande en todos los aspectos, incluido el precio, que parte en España de los 163.250 euros.

Esta nueva versión Range Rover Electric está disponible con la carrocería normal y con la larga, es decir, con una longitud de 5,05 y 5,25 metros, brindando esta última la posibilidad de poder disponer de siete plazas. Una de las principales prioridades en el desarrollo de este coche, que se fabrica en la planta británica de Solihull, es que la marca no ha buscado crear un vehículo futurista e irreconocible, sino preservar su esencia majestuosa e inconfundible y que sea reconocible como un auténtico Range Rover.

Por lo tanto, el Range Rover Electric entra en escena no solamente como una alternativa más ecológica, sino como la versión más silenciosa, suave y avanzada de cuantas se hayan fabricado en Solihull. Pero sin que la tecnología cero emisiones impida que el Range Rover siga manteniendo las sobresaliente virtudes que siempre lo han acompañado, sobre todo cuando se utiliza el coche fuera del asfalto, por lo que está dotado con un sistema de tracción eléctrico a las cuatro ruedas muy eficaz.
Una imagen muy reconocible
A nivel estético, este nuevo Range Rover eléctrico conserva las líneas maestras de las versiones con motores de combustión y muestra una imagen muy similar a la del resto de variantes de la gama. No obstante, hay que destacar una serie de detalles específicos que lo diferencian ligeramente, buscando con ellos mejorar su eficiencia aerodinámica. Este es el caso de la rejilla frontal, con una trama semicegada y de geometría fluida que optimiza el coeficiente aerodinámico, flanqueada por unos faros con tecnología LED Pixel.

Otros detalles dentro del ámbito aerodinámico son las manillas de las puertas, desplegables y con el coche en marcha se enrasan en la carrocería, a lo que hay que sumar unos bajos carenados casi por completo, soluciones que reducen las turbulencias y minimizan el ruido de rodadura a altas velocidades. En la zaga llaman la atención los grupos ópticos, verticales y muy finos, y su imponente imagen se completa con unas llantas muy llamativas, con un diseño muy aerodinámico y tamaños de hasta 23 pulgadas.

En el interior, sus diferencias con las versiones con motor de combustión son también muy sutiles. Algo muy importante es que la plataforma modular MLA-Flex empleada en este modelo, que integra la batería, permite disfrutar del generoso espacio interior que siempre ha brindado este todoterreno de lujo, además de bajar el centro de gravedad nueve centímetros. Además del lujo que siempre ha distinguido al Range Rover, esta nueva variante eléctrica está dotada con la última evolución del sistema de conectividad Pivi Pro, con una pantalla flotante táctil de 13,1 pulgadas.
Potente y eficaz
En Land Rover la premisa principal a la hora de desarrollar este nueva versión cero emisiones fue que en lo relativo a las prestaciones y sobre todo a su comportamiento, particularmente fuera del asfalto, tenía que ser un verdadero Range Rover. Algo que han conseguido dotándolo de un sistema de propulsión eléctrico muy potente, con dos electromotores, uno en cada eje, sumando una potencia total combinada de 550 CV y una cifra de par de 850 Nm. Un conjunto mecánico que permite acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos. Una cifra realmente buena para un coche como este que se acerca a las tres toneladas de peso.

Por su parte, la batería, integrada en la plataforma bajo el piso del coche, tiene una capacidad de 118,5 kWh y asegura un rango de uso de hasta 600 km (WLTP). Su arquitectura eléctrica de 800 V permite recargas en puntos de corriente continua de hasta 350 kW. Esto permite poder regenerar del 10% al 80% de su capacidad en 22 minutos o sumar 220 km de autonomía en 10 minutos. En conexiones de corriente alterna la potencia máxima de recarga es de 22 kW.

Este primer Range Rover eléctrico tampoco defrauda en su comportamiento lejos del asfalto. Incorpora un nuevo sistema de gestión de la tracción total (iAWD) que permiten sus dos electromotores, que ajusta la entrega de par en cada rueda en apenas 50 milisegundos, lo que se traduce en una respuesta instantánea sobre suelo deslizante. Además, mantiene el sistema Terrains Response 2 adaptado a la entrega de par instantáneo y con una profundidad de vadeo de 900 milímetros iguala su respuesta en este tipo de uso a la de las versiones térmicas de la gama.