Más de veinte años han transcurrido desde que Audi irrumpiera en el mercado de los grandes SUV de lujo con el Q7, todo un referente destacado desde entonces entre los coches de su categoría. Ahora la marca de los cuatro aros, coincidiendo con una ambiciosa ofensiva de producto, presenta la tercera generación de este modelo, que ve la luz para posicionarse justo por debajo del futuro Q9, vehículo que podremos conocer a finales de este mismo año.

Esta tercera entrega del Q7, fabricada en la planta de la marca en Bratislava (Eslovaquia), no es un simple lavado de cara de su antecesor, sino que llega cargada de una renovación estructural, tecnológica y de diseño que eleva el listón, tanto dinámico y sobre todo de confort, a un nivel muy elevado. Entre las muchas novedades que aporta, una de las más destacada es el estreno de una nueva plataforma que permite estirar su longitud hasta los 5,05 metros; su anchura alcanza los 2,01 metros y la altura 1,75 metros. Otra cota muy destacada es su distancia entre ejes, que se va hasta los tres metros.
Presencia más imponente
El diseño exterior del nuevo Q7 mantiene inconfundible su silueta atlética, pero ahora adopta un lenguaje visual más robusto y una presencia más SUV. Algo en lo que tiene mucho que ver el capó más largo y la nueva parrilla Singleframe octogonal, flanqueada por unas tomas de aire inferiores más esculpidas.
También comparte muchos detalles inspirados en el Q6 e-tron, como es el caso de los faros divididos en dos secciones, elementos que incorporan la tecnología Matrix LED con módulos micro-LED capaces de proyectar patrones de alta resolución sobre la calzada.

El Q7 estrena una tecnología lumínica interactiva de vanguardia. Entre sus grandes novedades destaca la función que proyecta flechas de color naranja en el asfalto para complementar a los intermitentes y alertar mucho mejor a otros conductores y sobre todo a los peatones.
En la parte trasera estrena unos grupos ópticos OLED digitales de tercera generación con unas tecnologías de comunicación que incorporan, entre otros detalles, un sistema de detección de proximidad que enciente todos sus segmentos si un vehículo se acerca demasiado por detrás.

Una tecnología de iluminación muy vanguardista que además permite diferentes posibilidades de personalización: el conductor puede seleccionar desde la pantalla del sistema multimedia hasta ocho firmas lumínicas digitales diferentes, tanto para el frontal como para la zaga.
Mayor habitabilidad y modularidad
Al entrar en esta tercera generación del Audi Q7 sorprende la amplitud de su espacio interior. El equipo de diseño de la firma alemana ha apostado por una integración geométrica asimétrica del salpicadero y los paneles de las puertas, creando unas superficies limpias y continuas, y junto con la reubicación de algunos elementos se incrementa mucho la sensación visual de amplitud.
Una de las joyas del interior es el techo panorámico de cristal con transparencia conmutable electrónicamente, que permite pasar de completamente luminoso a una opacidad total con solo pulsar un botón.

El espacio del habitáculo destaca por una versatilidad sobresaliente que se adapta a cualquier necesidad corporativa o familiar ofreciendo tres configuraciones diferentes de asientos. Por lo tanto, este nuevo Q7 se puede elegir con cinco asientos, con la gran novedad de estar también disponible con seis asientos divididos en tres filas de dos asientos cada una y también con tres filas de asientos con un aforo total de siete pasajeros. Un espacio interior muy confortable y que en el mejor de los casos, con la configuración de cinco asientos, permite una capacidad de carga del maletero de 806 litros, ampliables hasta los 2.075 litros si se abaten los traseros.

Siguiendo la tendencia marcada por los modelos más actuales de la enseña de los cuatro aros, en esta nueva generación la tecnología digital adquiere un protagonismo mucho mayor. El coche equipa tres pantallas, una para la instrumentación de 12,3 pulgadas con diferentes posibilidades de personalización, otra en el centro del salpicadero para el sistema multimedia, de 14,5 pulgadas, y una tercera en el lado del acompañante de 10,9 pulgadas.
En principio con versiones diésel
En su debut comercial, la gama mecánica se estructura en torno a dos opciones diésel V6 TDI de 3.0 litros con potencias de 245 y 299 CV, ambas asociadas a la caja de cambios automática Tiptronic de ocho velocidades con diferencial central autoblocante y tracción total quattro. Unas motorizaciones que integran un sistema de microhibridación de 48 V (MEHV) que aporta una batería LFP (litio-ferrofosfato) y un pequeño electromotor de 24 CV (18 kW), acoplado a la caja de cambios y con la capacidad de mover por sí solo al coche a baja velocidad.

En otros apartados técnicos, este nuevo Audi Q7 se ofrece de serie con una suspensión con muelles y en opción es posible dotarlo con la suspensión neumática adaptativa. También puede estar equipado con un sistema de dirección a las cuatro ruedas.
La nueva generación Q7, que ya ha iniciado su preventa, se puede adquirir desde 95.300 euros en el caso de la versión de 245 CV y desde 98.170 euros para la más potente de 299 CV. Más adelante la gama irá creciendo con nuevas opciones mecánicas, entre ellas variantes con tecnología híbrida enchufable (PHEV) con más de 100 km de autonomía en modo eléctrico.