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Waymo ya busca socio en Madrid para poner sus robotaxis en las calles este otoño

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La división de movilidad de Google ya ha creado en España Waymo Iberia y negocia con distintos operadores VTC para poner en marcha una prueba piloto de un servicio con sus robotaxis en la capital, mientras Uber también prepara su propio desembarco con WeRide

La carrera por los robotaxis ha llegado a Madrid. Waymo, la compañía de conducción autónoma de Google, prepara su desembarco en España y busca un socio entre los operadores de VTC para poder poner en circulación un servicio de movilidad con sus vehículos de conducción autónoma por las calles de la capital.

El movimiento más evidente se produjo este verano con la constitución de Waymo Iberia SL, una sociedad creada en Madrid que tiene entre sus actividades la prestación de servicios de transporte mediante vehículos autónomos. La compañía cuenta con un capital social de 100.000 euros y su socio único es Waymo LLC.

La creación de esta sociedad supone mucho más que la apertura de una filial comercial. Waymo ya dispone en España de una estructura jurídica preparada para desarrollar un negocio de transporte autónomo. Lo que todavía necesitaes completar el resto de piezas necesarias para llevar sus vehículos a la calle. Y una de las más importantes son las licencias VTC.

Waymo necesita una flota española

El modelo que se perfila para Madrid pasa por la colaboración entre la tecnología de conducción autónoma y una empresa que ya disponga de autorizaciones VTC y de capacidad para gestionar una flota.

En este escenario aparece Vecttor, la compañía de gestión de flotas vinculada a Cabify. La empresa mantiene conversaciones con compañías especializadas en conducción autónoma, aunque por el momento no ha confirmado públicamente ningún acuerdo con Waymo.

La posible alianza tendría lógica desde el punto de vista operativo. Waymo aportaría su tecnología de conducción autónoma, mientras que el socio español podría poner sobre la mesa las autorizaciones, los vehículos y buena parte de la infraestructura necesaria para operar el servicio. No obstante, cualquier acuerdo entre ambas compañías debe considerarse todavía una posibilidad y no un hecho confirmado.

Madrid abre la puerta al robotaxi

Lo que sí es cierto es que la Comunidad de Madrid está trabajando en firme para establecer un marco que permita realizar pruebas con vehículos autónomos destinados al transporte de pasajeros en sus calles y carreteras.

El planteamiento pasa por utilizar inicialmente hasta un centenar de las autorizaciones VTC ya existentes, en lugar de crear nuevas licencias específicas para los nuevos robotaxis. Estas autorizaciones se complementarían con una habilitación específica para el transporte autónomo. El modelo permitiría que las empresas tecnológicas pudieran probar sus vehículos sin incrementar necesariamente el número total de VTC que operan en la región.

Para Waymo, disponer de un socio que controle estas autorizaciones puede ser, por tanto, determinante.

Uber se adelanta a Google

Waymo no es la única compañía que ha puesto sus ojos en Madrid. Uber ya tiene un proyecto anunciado para comenzar a operar robotaxis antes de que termine 2026 en la Comunidad de Madrid. La plataforma estadounidense ha alcanzado un acuerdo con WeRide, compañía china especializada en conducción autónoma, y AVOMO, operador español de movilidad, para poner en marcha un servicio de robotaxis en Madrid.

Mediante este servicio, los usuarios podrán solicitar estos vehículos a través de la misma aplicación de movilidad y servicios que Uber ya tiene en activo. El despliegue comenzará con una fase en la que habrá operadores de seguridad (conductores) a bordo y evolucionará progresivamente hacia vehículos completamente autónomos.

La previsión de las compañías es ampliar el servicio hasta alcanzar cientos de vehículos a medida que avance el proyecto.

Así, Madrid se encuentra ante una situación inédita: dos de los grandes protagonistas mundiales de la movilidad autónoma, Waymo y Uber, quieren competir en el mismo mercado prácticamente al mismo tiempo.

Una carrera que también es por las VTC

La llegada del robotaxi introduce además una nueva dimensión en el negocio de las VTC.

Hasta ahora, las autorizaciones y las flotas eran herramientas necesarias para prestar un servicio con conductor. Con la conducción autónoma, esas mismas autorizaciones pueden convertirse en la puerta de entrada de las grandes compañías tecnológicas a un nuevo modelo de movilidad. Por eso, las empresas que disponen de flotas VTC pueden convertirse en socios estratégicos de Google, Uber y otros operadores tecnológicos.

La cuestión ya no es únicamente quién fabrica el coche autónomo o quién desarrolla el software que permite conducirlo. También importa quién tiene los vehículos, quién posee las autorizaciones, quién gestiona su mantenimiento y quién puede ponerlos a trabajar en la calle.

Un nuevo negocio para las flotas

Para el sector del renting y la gestión de flotas, el fenómeno tiene una lectura especialmente interesante. Un robotaxi puede permanecer operativo durante muchas más horas que un vehículo convencional con conductor. Además, la eliminación progresiva del coste asociado al conductor puede cambiar de forma radical la rentabilidad de una flota y aumentar la utilización de cada vehículo. Igualmente puede llegar a beneficiar a los usuarios, al permitir reducir, aunque en menor medida, las tarifas del servicio.

Eso abre oportunidades para las compañías especializadas en renting, mantenimiento, gestión de flotas, seguros y servicios asociados al automóvilEl coche autónomo seguirá necesitando mantenimiento, neumáticos, reparaciones, limpieza, recarga y gestión de daños.

L o que cambia es quién está sentado al volante. Y en el caso del robotaxi, a la larga, puede que no haya nadie.

Waymo acelera en Europa

El movimiento de la filial de movilidad de Google en Madrid se produce además mientras Waymo acelera su expansión internacional. La compañía ya ha anunciado su entrada y el inminente comienzo de sus operaciones en Múnich, donde prevé comenzar un servicio comercial de transporte autónomo durante 2027.

La compañía ya opera servicios comerciales de robotaxi en Estados Unidos donde asegura haber alcanzado ya cifras superiores a los 500.000 viajes semanales con sus vehículos completamente autónomos. Cifras que están aportando una importante base de datos a partir de los cuales trabajar y mejorar.

Europa, con todas sus diferencias, representa ahora el siguiente gran paso. Y España aparece entre los primeros países de ese mapa en el que se quiere experimentar con estos servicios. Y dentro de España, Madrid en particular atrae poderosamente las miradas y el interés de los inversores, pues la capital española, gracias a su proclive actitud hacia los cambios y el progreso de la movilidad urbana puede convertirse en uno de los primeros mercados europeos en los que los robotaxis se enfrenten a una operación real de transporte de pasajeros con vehículos autónomos.

Por ahora y a la espera de más noticias sobre el proyecto de Google, el liderado por Uber, WeRide y AVOMO es el único despliegue de servicios con robotaxi que está confirmado para Madrid. Waymo ya ha dado el paso corporativo, pero todavía tiene que cerrar la alianza con algún operador de movilidad que le permita poner sus vehículos en circulación.

La batalla empieza este otoño

Todo apunta a que los próximos meses serán decisivos. Si Waymo consigue cerrar un acuerdo con un operador VTC y obtiene las autorizaciones necesarias, sus vehículos podrían empezar a probarse en Madrid este otoño-invierno, coincidiendo con el desembarco de sus competidores.

Y entonces la pugna ya no será únicamente tecnológica. Será también una carrera por las licencias, las flotas y la capacidad de operar el vehículo durante miles de kilómetros sin conductor.

Madrid puede convertirse así en el primer gran escaparate español de una tecnología que promete transformar el transporte urbano. Y las empresas de VTC y de gestión de flotas pueden tener en esta revolución un papel mucho más importante del que inicialmente podría parecer.

Porque para que un robotaxi pueda circular sin conductor, primero necesita algo mucho más tradicional: una flota que lo ponga en la calle.

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