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Constantin Lambert (DriiveMe): «Nuestro plan pasa por seguir creciendo, pero siempre con lógica y con cabeza»

InicioEn personaConstantin Lambert (DriiveMe):...

En Renting Automoción hemos tenido la oportunidad de sentarnos con muchas personas relacionadas con el sector de las flotas, del renting, de la automoción y de diferentes parcelas del entramado automovilístico nacional. Hemos conversado con dirigentes en posiciones de mando que mueven ingentes cantidades de dinero o capaces de cambiar el rumbo de una compañía con una sola decisión, pero hemos encontrado muy pocas personas como Constantin.

Constantin Lambert, tan insultantemente joven como determinado y enfocado en su negocio, tiene a sus espaldas una historia increíble de cómo hacer que un negocio familiar, en el mejor de los sentidos, llegue a alcanzar cotas de crecimiento tan altas que ni él mismo había llegado a plantearse en un principio. Seguramente que alguien de Netflix o Max podría desarrollar una atractiva serie por capítulos en la que mostrar cómo con paciencia, cabeza, modestia, realismo y superación se puede conseguir poner en el escaparate del complicado mercado de la automoción un negocio ingenioso, de esos que acabas pensando: ¿pero cómo no se le había ocurrido esto antes a nadie?

Dos de sus hermanos decidieron poner en marcha un negocio para ayudar a las compañías de alquiler de Francia a desplazar coches de un punto a otro. Para ello, aprovechaban desplazamientos de particulares, a los que les cobraban un simbólico euro para ir de A hasta B. Y cuando la cosa empezaba a despegar, llegó la Covid. Constantin ya estaba en España dando los primeros pasos de DriiveMe desde su casa, donde casi con lo puesto trabajaba prácticamente 24 horas al día, siete días a la semana, haciendo de todo, desde preparar reuniones ofreciendo los servicios de su compañía hasta coordinar los trayectos.

Con la crisis sanitaria la compañía vivió un momento complicado en el que o se adaptaban a la nueva situación del mercado o estaban destinados a desaparecer. DriiveMe demostró entonces una asombrosa capacidad de adaptación. Si tuvieron la suficiente imaginación para poner en marcha esta idea, todavía les quedaron recursos para reinventar la compañía. Si las compañías de alquiler no iban a poder mover coches, encontraron en la rama de los concesionarios, y más tarde en las compañías operadoras de renting, un mercado por explorar.

Ahora, aquel chaval francés que trabajaba en su casa gestiona un equipo de 100 personas a nivel europeo y de cerca de 35 a nivel nacional, aspira a que su compañía cruce el Atlántico hacia América y, en definitiva, a hacerse fuerte en un mercado repleto de oportunidades. DriiveMe no solo ha llegado para quedarse, ha llegado para revolucionar, como está haciendo, el sector de la logística automovilística.

Vamos a comenzar por el principio. DriiveMe es una compañía logística del sector de la automoción 100% digital encargada del traslado de vehículos. Esto lo tenemos claro. Pero quiero que me dé su definición personal de lo que es la compañía. ¿Qué es DriiveMe?

Para nuestros clientes, DriiveMe es una experiencia. Somos completamente digitales, desde la recogida del coche hasta el seguimiento completo del traslado, con conocimiento en todo momento de dónde y cómo está su vehículo. El cliente dispone en todo momento de toda la información que puede necesitar. Queremos ofrecer una experiencia completamente digital y que el cliente confíe en nosotros. Cualquier cosa que le pase al coche lo va a saber y nosotros lo vamos a gestionar.

¿Y qué significa para usted? ¿Qué importancia tiene el mercado español para DriiveMe?

Lo veo como un grupo internacional que es como una gran familia. Estamos revolucionando la logística para nuestros clientes. Somos más de 100 empleados en todo el grupo, con presencia en más de nueve países. España es el segundo mercado del grupo después de Francia. Nuestras oficinas están en Madrid porque España es un mercado clave para nosotros.

¿De cuántas personas se compone en estos momentos la plantilla de DriiveMe?

Tenemos un equipo de 30 personas en España que se encarga de que el cliente pueda sacar el máximo partido de esta experiencia digital de la que hablamos.

¿Cuál es el origen de la compañía? ¿Cómo y a quién se le ocurre que se pueden mover coches de este modo?

La idea nació en Francia en 2011. Mis hermanos se dieron cuenta del problema logístico que tenían las compañías alquiladoras de coches. Uno de ellos analizó a Europcar y se dio cuenta de que en Francia esta empresa se gastaba millones de euros al año para mover coches. Por ejemplo, los coches que dispones en Barcelona son necesarios en Madrid. Antes se contrataban camiones, pero en lugar de gastar 200 euros en ese transporte se pensó en que un particular que necesitara realizar ese mismo trayecto trasladara el vehículo por un euro, y al cliente, en lugar de cobrarle esos 200 se le cobraba entre 40 y 50.

¿Se mantiene ese espíritu familiar?

La empresa la montaron dos de mis hermanos y yo me uní al proyecto en 2016 cuando eran 10 personas en la empresa. Llegué para montarla en España, desde Madrid. Un primo mío se unió un año después para establecer el negocio en Reino Unido. La verdad es que arrancamos como una empresa muy pequeña al principio. Hoy somos más de 100 empleados, pero no queremos perder esa cercanía con ellos. Para mí, y para mis hermanos, es algo muy importante que estén cómodos en el trabajo, que se sientan parte de esta familia.

Y la idea y el proyecto que surge en Francia empieza a crecer y se internacionaliza. El primer movimiento fuera de su país es en España. ¿Cómo fueron esos primeros pasos en nuestro mercado?

Fue bastante complicado. Llegué con mi perro a Madrid en 2016. Para un francés explicar una empresa francesa a unos españoles, con un castellano que todavía no tenía muy dominado, resultó complicado. Las primeras reuniones con las alquiladoras para explicar nuestro proyecto no fueron sencillas, ni mucho menos. Les ofrecía algo muy novedoso, y tenían que estar muy convencidos. Era clave la ayuda de nuestros clientes de Francia, podían pedir referencias que nos ayudaban. Al final, un empresario es lo que tiene que hacer, trabajar mucho, estar siempre motivado, creer en el proyecto, venderlo y trabajarlo. En la vida las cosas se consiguen con trabajo y buena mentalidad. Creo que soy buen vendedor, pero no voy a mentir: si no puedo hacer algo lo diré siempre por delante.

¿Y cómo eran esas primeras reuniones?

Al principio debíamos generar confianza, y si me pedían mover 100 coches en un mes, estando yo solo, no podía. Sí que les decía que podía mover 10 coches ese primer mes, y si les convencía, al siguiente podían ser 20 y crecer de forma racional con los medios que había en esos momentos. Ahora sí que tenemos suficiente tamaño como para poder mover cerca de 300 vehículos al día, y en el grupo llegamos al millar. Todo esto se ha construido poco a poco. Ha sido difícil, es verdad, pero estamos contentos.

¿Pasó mucho tiempo desde ese primer día trabajando en España hasta que pudo decir que el negocio ya empezaba a rodar a buen ritmo?

Cuando nació DriiveMe en 2012 yo estaba estudiando. Me gradué en 2015 y les dije a mis hermanos que me gustaba mucho la idea, que creía mucho en este proyecto y que me marchaba a España para aprender el idioma. Estuve dos años aprendiendo, y cuando ya me defendía con el castellano dimos el paso. Me fui a trabajar a una consultoría a Valencia y en 2016 les dije que el proyecto tenía futuro en España. En 2017 me mudé a Madrid para montar DriiveMe, y así es como surgió todo. A mis hermanos no les pedí un sueldo, les pedía lo mínimo para sobrevivir, y lo que hicieron fue pagarme un piso, lo justo para vivir y tener un despacho. Necesitaba demostrar que el proyecto podía salir adelante. Los tres o cuatro primeros meses fueron muy duros. Hasta 2018, DriiveMe España generaba unos 200 o 300 euros al mes, pero no me pareció mal. En 2017 tenía 26 años y les dije a mis hermanos que todavía era joven, que podía “sufrir” unos meses para demostrar que la idea podía salir adelante.

Es en 2018 cuando la empresa comienza a despegar…

A partir de marzo de 2018 se empezó a generar más de 1.000 euros al mes. Este era mi sueldo, lo que tenía para vivir, y rápidamente, ese verano se empezó a ver más actividad, y es cuando pude contratar a mi primer empleado y empezar a buscar una oficina, pues estábamos aún en mi casa. Alquilé un bajo de una tienda de ropa de 40 metros cuadrados. La plantilla empezó a crecer, nos mudamos a otras instalaciones de 80 metros, de ahí a Plaza Castilla, 120 metros cuadrados y hasta 15 empleados. En nuestras oficinas actuales tenemos 400 metros y somos 35 personas.

Seguro que recuerda perfectamente ese primer trayecto que se realizó en España…

Sí, por supuesto, perfectamente. Era un traslado de Avis. Ya trabajábamos con ellos en Francia y se trataba de un desplazamiento de Valencia a Madrid.

Queda claro que, además de ser un proyecto de clara vocación familiar, los pasos que se han dado han sido muy seguros y medidos…

En DriiveMe nunca hemos hecho una financiación. Mis hermanos y yo tenemos una mentalidad muy clara. Voy a contratar a una persona si estoy seguro de que le puedo pagar. Si no se genera nada lo tengo que hacer yo.

¿Cuáles son los números actuales de DriiveMe?

En 2024 conseguimos alcanzar una facturación de 50 millones de euros, somos muy rentables. Tenemos más de 100 empleados en plantilla, 35 de ellos en las oficinas de Madrid, y somos una empresa sana. Hoy en día hay muchas compañías que generan mucho dinero, pero cuando entras en el detalle levantan dinero solo para pagar a sus empleados.

Y su labor ya no se centra únicamente en el mercado español…

Cierto. De estar yo solo, ahora desde Madrid me encargo de coordinar a todos los country manager del grupo. También me ocupo del mercado francés, del británico, italiano, alemán… Es como si cada año cambiara de trabajo. Mi labor de 2017 no tiene nada que ver con lo que hago ahora. Y seguramente lo que haga el próximo será completamente distinto al actual. Cada día se aprenden cosas nuevas, con problemáticas nuevas cada mes. Ahora somos un grupo internacional y las circunstancias son muy cambiantes. Lo que me gusta de esta aventura es que cada mes es un nuevo reto.

Ahora que se conoce cómo es el funcionamiento de la compañía no habrá muchos problemas, pero los primeros pasos no debieron ser sencillos, ni en Francia ni en nuestro país. ¿Cuáles fueron los principales retos a los que se tuvieron que enfrentar en esos inicios?

Todas las etapas han tenido sus momentos complicados, pero lo más difícil, sin ninguna duda, fue el periodo de la Covid. Tuvimos que cerrar las oficinas. En marzo de 2020, de repente sus clientes principales cierran por completo. En esta época solo trabajábamos con alquiladoras y me fui a casa pensando que a lo mejor era el final de mi etapa en DriiveMe. Y es cuando nos reinventamos. Pensamos que las alquiladoras cerrarían durante unos cuatro o cinco meses, además de todo el tiempo que se necesitaría después para volver a coger el ritmo de turismo que teníamos antes del confinamiento. Cambiamos nuestra filosofía, y para retomar la actividad cambiamos de modelo, nos adaptamos. El turismo paraba, pero los compraventas y los concesionarios necesitan vender, aunque la gente no podía salir de casa. Sin poder salir empezamos a entregar coches a domicilio. Se podían vender coches y nosotros los entregábamos. El cliente final no se movía de casa.

Siempre me acordaré de una llamada con uno de los fundadores de Clicars. Nos dijeron que querían seguir vendiendo y buscaban una solución para las entregas. En esos momentos ya entregábamos coches en Francia y lo queríamos hacer aquí. Empezamos a contratar conductores autónomos y les pedimos una oportunidad. En mayo, dos meses después del confinamiento, ya entregábamos los coches de Clicars y vimos que había una gran oportunidad de mercado. Los concesionarios querían seguir vendiendo pero la gente no podía salir.

Y en ese momento DriiveMe cambió de manera radical su filosofía…

Me puse en contacto con mis empleados y les comuniqué que había que adaptarse, que ya no ofreceríamos ese servicio de traslado de vehículos por un euro, y lo que íbamos a hacer era trabajar con muchos conductores profesionales por toda España para mover los coches de los clientes según sus necesidades.

Desde ese momento, el negocio que tenía como principales clientes a las compañías de alquiler de vehículos se diversificó y comenzó a llegar a otro tipo de mercado como el de los concesionarios, las operadoras de renting…

Así es. Nos dimos cuenta de que nuestro modelo era muy potente, pero el cliente, sobre todo las compañías de renting y compraventas, no solo necesitan mover coches, también lo tienen que hacer con mucha rapidez, en menos de 48 horas. Pensamos que teníamos que poder ofrecer esta oferta y ahora trabajamos con Arval y Ayvens haciendo las recogidas de los coches al final de los contratos de renting.

Este cambio de filosofía estará acompañado de un cambio también en la estructura de la compañía…

Nuestra plantilla actual es de 105 personas exactamente. De ellas, 45 se dedican a las operaciones, a gestionar los movimientos de los conductores. Tenemos una plataforma en la que se publican los traslados que hay que realizar y cada conductor, en función de sus necesidades o de lo bien que le venga cada trayecto, elige el que quiere hacer. Ellos organizan su ida o su vuelta y nosotros le pagamos por el traslado. Sigue siendo logística, pero estamos cambiando las reglas de este negocio. Tenemos conductores por todo el territorio y podemos hacer los traslados incluso en un día.

Y de todo esto hace ya casi diez años… No es mucho tiempo, pero en esta década ya hemos pasado por muchas cosas: crisis económicas, pandemias… ¿cómo consigue una compañía como la suya adaptarse con rapidez a todas las situaciones que complican la marcha de su negocio?

Al llegar la pandemia tuvimos que cambiar el modelo de manera radical. El turismo no existía. La idea de cambiar la filosofía de la compañía nació en 2019 y el problema de la Covid lo aceleró. En lugar de ofrecer el coche por un euro, lo que se le dijo a los clientes es que se lo íbamos a mover, pero lo haríamos con un conductor autónomo. El servicio es algo más caro, es nuestra oferta profesional, y esto nos ha ampliado el catálogo porque pudimos abrir el abanico de clientes más allá de las compañías de alquiler. La idea pasaba por entregar los coches en persona, a domicilio, y para ofrecer este servicio ya no se podía hacer con un conductor particular. Este es el 99% de nuestro negocio, mover coches por toda Europa para nuestros clientes.

¿Y de cuántos conductores estamos hablando?

Tenemos 3.000 conductores autónomos repartidos por todo el continente, de ellos unos 400 se encuentran en España. Aquí movemos alrededor de 300 coches al día. Y desde que un cliente nos pide que movamos uno, lo hacemos en menos de 48 horas.

El concepto de DriiveMe es muy sencillo, pero ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes la idea de hacer el “trabajo sucio” a las compañías de alquiler moviendo sus vehículos de un punto a otro?

Creo que la gente pensaba que la logística de nuestros clientes se hacía con camiones y punto, que no podía existir esta oferta de conductores rodando. Ahora parece algo lógico, pero en 2019 si le decías a un cliente que le ibas a entregar su coche, pero que lo llevábamos rodando, te contestaba que cómo iba a ir el coche circulando. Hoy, las marcas más grandes ya lo hacen. Nosotros trabajamos con Tesla y les entregamos coches en Reino Unido y en Italia, y estamos a punto de hacerlo también en España. Al final, lo que necesita el cliente es un servicio al estilo de Amazon Prime. Compra el coche y lo quiere inmediatamente. Si les ofreces dos opciones, entregar en camión tardando 10 días o rodando y se entrega al día siguiente, el 95% elige la segunda opción. Y si es un coche de renting, con más razón, que se necesita para trabajar.

¿Existía o existe en la actualidad algo similar en el mercado?

Hemos sido los primeros, pero cada vez hay más competencia. Hemos cambiado las reglas de la logística y hay muchos actores que creen que es fácil. Pero esto es bueno, se genera mercado. Nunca me quejo de la competencia. Antes hablábamos de qué era los más complicado de los inicios de DriiveMe. Lo más complicado era cambiar la mentalidad de los clientes, hemos cambiado su manera de pensar. Ahora entran en juego otros players franceses, alemanes, españoles… Y en el fondo nos dan las gracias por ser artífices de este cambio. Nuestro negocio no es tan sencillo. Tenemos muchas empresas de la competencia que no son rentables. Para mí, si la competencia es sana no me asusta. Quiero que estemos entre los mejores. Además, la competencia no solo es buena, también necesaria. En muchas grandes compañías podemos estar porque en su política de empresa se necesita tener dos o más suministradores del mismo servicio. Gracias a la competencia también podemos llegar a compañías a las que solos no podríamos. Se trata de un mercado enorme y nosotros no tenemos los recursos para abarcarlo todo.

¿Y cómo se reparte en estos momentos el tipo de cliente de DriiveMe? ¿Es muy diferente este reparto que puede haber en España como a nivel de grupo?

Depende del nivel de maduración de cada mercado. El más maduro es el francés, y aquí tenemos un 25% de alquiladoras, un 25% de compraventas y concesionarios, otro 25% de empresas de renting y el 25% restante corresponde a marcas. En España también está muy bien repartido, pero las marcas las tenemos un poco por debajo. Diría que pesan aproximadamente un 10% en la actualidad. El 90% restante se reparte prácticamente por igual entre compañías de alquiler, compraventas y concesionarios y empresas operadoras de renting. En el mercado italiano trabajamos más con alquiladoras y compañías de renting, pero esta diferencia se debe a los diferentes tipos de seguros.

¿Con esa segmentación que hay en nuestro mercado es con la os sentís más cómodos?

Sí, es un reparto con el que nos sentimos cómodos. Poder trabajar más con marcas es en lo que estamos trabajando, pero se trata de un proceso más largo. Son empresas gigantes en las que es muy complicado entrar.

El modo en el que se gestiona la movilidad está cambiando. También el cómo compramos, cada vez más en un canal digital. Seguro que no tardamos en adquirir los coches a través del teléfono móvil. ¿En un futuro es algo que puede llegar y en lo que DriiveMe pueda tener mucho que decir?

Claro que sí. En estos momentos estamos viendo cómo están llegando muchas marcas chinas, cada vez más potentes, con coches de gran calidad y precios muy asequibles, que no quieren entregar sus vehículos desde concesionarios, sino hacerlo directamente desde los puertos a los que llegan. Quieren un modelo similar a Amazon y no tener un coche parado en unas instalaciones, pretenden venderlo antes de que llegue a España. Nosotros ya estamos negociando con una de estas marcas que quiere empezar el proceso de venta con los coches en el traslado en el barco. Pretenden hacer las entregas según lleguen a puerto. Es una manera de revolucionar las entregas de vehículos porque van a lograr rebajar también su precio.

La llegada de estas marcas chinas parece entonces una gran oportunidad para DriiveMe…

Son marcas muy potentes de origen chino que ya están logrando un volumen de ventas muy interesante, y no sería nada extraño que en tres o cuatro años logren superar a las europeas en el mercado. Para nosotros sí es una gran oportunidad. Somos un partner logístico. Existen procesos, como la matriculación, pero lo que pretenden es gastar lo menos posible, buscan la rentabilidad, y si entregas un coche en poco tiempo ganas más dinero. Ya están cerrando acuerdos con las alquiladoras más potentes del mundo y tienen una estrategia muy buena.

Ahora, todo el mundo conoce DriiveMe, se sabe lo que hacen y cómo lo hacen. ¿Ha cambiado mucho el trato con sus clientes a la hora de darse a conocer, de ofrecer sus servicios?

Se ha conseguido gracias al gran trabajo que ha realizado la gente de DriiveMe. Antes nos poníamos en contacto con alguien y había que perder mucho tiempo en explicar lo que es nuestra compañía. Ya saben lo que hacemos y quienes somos. Cuando concertamos una reunión, ahora ganamos mucho tiempo, ya saben de qué les vamos a hablar. Si hablas con alguien, sabe lo que hacemos y nos escuchan sabiendo qué es lo que les vamos a ofrecer. En mercados como Alemania e Italia todavía tenemos que hacer mucho trabajo para que nos conozcan, pero en Francia y España todo eso ya lo tenemos superado.

¿Y os sentís importantes?

Sí que nos sentimos importantes. Ahora nos podemos sentar con personas con las que cerramos acuerdos más globales que locales. Ven que nuestro peso en el mercado es más importante y cuentan con nosotros, con nuestros servicios, cuando hacen sus planes. Buscan optimizar sus operaciones y reducir sus costes en logística. Cuando hablamos con compañías, en especial con las más grandes, somos honestos y si no podemos hacer algo lo dejamos claro desde el primer momento. Si les supone menos gasto se lo decimos, el traslado en camiones es mejor. Pero si es para un traslado muy específico, o una urgencia, se lo decimos, la mejor solución es DriiveMe. Lo podemos hacer en 24 horas. Creo que somos una empresa joven, conocemos bien el mercado en todos los países donde trabajamos y además de servicios podemos ofrecer nuestro conocimiento; y sabemos que usar solo camiones es una pérdida de dinero muy grande. Lo ideal es realizar un mix entre camiones y DriiveMe.

¿Y clientes de esos que en un principio no os hacían caso se han vuelto a poner en contacto con vosotros porque ahora que conocen DriiveMe sí les interesa su servicio?

Sí, casi todas las compañías nos han dicho que no alguna vez. Ahora trabajamos con las grandes alquiladoras en todos nuestros mercados, y en alguna ocasión nos han rechazado. Son grandes grupos y muchas veces trabajan a nivel local. A lo mejor con alguna podemos colaborar en un mercado, por ejemplo el valenciano, pero no en toda España. Son personas distintas las que gestionan estos temas. Si trabajamos con alguna de estas grandes compañías en su mercado local, como puede ser una alquiladora francesa en Francia, no les pueden imponer el trabajar con nosotros aquí, somos nosotros los que les tenemos que convencer de que trabajar con nosotros es bueno para ellos. Ahora sí que tenemos montado un equipo comercial que trabaja de manera muy profesional en este sentido.

Y ahora llegan los vehículos eléctricos. Problemas con puntos de carga, autonomías más limitadas… ¿De qué manera afecta esto a DriiveMe y cómo se adapta la compañía para poder seguir ofreciendo sus servicios con estos modelos?

Más que un problema es una oportunidad para nosotros. Sabemos que estos coches van a llegar o, mejor dicho, ya están llegando. Tenemos unos procesos para los conductores y una certificación de coche eléctrico. Tenemos 3.000 conductores, y si quieren empezar a trabajar con DriiveMe necesita una certificación y una formación con nosotros. También a nivel de precios es distinto. En España no es lo mismo repostar que recargar. A nivel de infraestructuras no se está preparado. Si vas de Madrid a Barcelona hay muchas gasolineras que no ofrecen la posibilidad de recargar. España está cambiando y se está trabajando, pero falta infraestructura. En los países del norte y en Gran Bretaña, o Alemania, están mucho mejor preparados. Allí, muchos conductores prefieren entregar vehículos eléctricos porque conocen a la perfección toda la red de recarga. Esperemos que a partir del año que viene podamos empezar a ver cómo crece la red de recarga en España.

¿Es un negocio muy estacional? ¿Se aprecia un mayor movimiento de vehículos durante los periodos vacacionales de verano, de Navidad y Semana Santa que el resto del año? Entiendo que cuando solo se trabajaba con alquiladoras se notaría más que ahora, en la que vuestro mercado se encuentra mucho más repartido con otro tipo de compañías…

Como dices, tenemos más diversidad de clientes ahora y nuestra actividad se ha diversificado a todo el año. Los dos primeros meses del año solían ser más flojos y este año han sido muy potentes. Ahora, con operadoras de renting tenemos meses más fuertes. En Gran Bretaña, marzo y septiembre son dos meses muy potentes. En España esperamos que el verano sea muy movido. Será muy intenso para todos nuestros clientes, pero en especial para las alquiladoras. La diversificación hace que haya movimientos por todos los lados.

Este año ha comenzado muy raro, con problemas como el de la congelación del Plan Moves. ¿Esto afecta de alguna manera, directa o indirecta, a una compañía como DriiveMe?

Si miramos a nuestros clientes, ellos sí pueden estar afectados, y a lo mejor tenemos menos volumen de trabajo con ellos. Pero contamos con un equipo comercial muy fuerte y siempre estamos consiguiendo nuevos partners. Entonces, lo que podríamos perder por un lado lo vamos a ganar por el otro. España para DriiveMe es un país en crecimiento.

Hemos hablado de cómo ha crecido DriiveMe en España, pero vamos a traducir ese crecimiento en cifras…

España en 2020 facturaba 400.000 euros al año. El año pasado, solo en nuestro país alcanzamos y superamos los ocho millones.

¿Y se ha marcado una cifra para este año?

Nos ponemos como objetivo alcanzar los 12 millones de euros de facturación. Como explico, somos una empresa en claro crecimiento. En este primer trimestre del año estamos consiguiendo superar el 40% de crecimiento en comparación con 2024. En Francia, nuestro mercado más maduro, estos meses están siendo más complicados por el contexto del país.

Eso es solo en España. ¿Y en el conjunto del grupo?

Cuando yo me incorporé a DriiveMe se estaban facturando uno o dos millones de euros al año. Ahora, en 2024, hemos superado los 50 millones. Si alcanzamos los objetivos que nos hemos fijado para 2025 vamos a superar los 60 millones. Para 2027 nuestro objetivo es poder superar la barrera de los 100 millones de euros de facturación. Si me lo dicen hace 10 años hubiera dicho que es una cifra inalcanzable. Hoy lo veo factible si seguimos trabajando con cabeza, con la misma filosofía.

Cuando se pone en marcha un proyecto como DriiveMe a nivel internacional se traza un plan. No sé si su compañía está en estos momentos en el lugar que estaba previsto cuando llegaron a nuestro país…

En España estamos por encima. Bueno, España y el resto de los mercados. Nunca pensé que podría estar coordinando un equipo de más de 100 personas. Siempre me acuerdo de 2021, con una decena de gente en la empresa, me emocioné pensando que éramos 10. En estos momentos, en DriiveMe España somos 35 personas y esperamos llegar a 50 a finales de este año. Aquí nos adaptamos bien y rápido a las circunstancias. Hace 10 años me acuerdo de todas las pegas que veíamos en la expansión al mercado español, y ahora llegamos a nueve países.

¿Y como parte de ese plan de expansión se valora la posibilidad de dar un salto fuera de Europa e intentar una aventura en el continente americano?

No es oficial todavía, pero sí, estamos hablando de ir a Estados Unidos. Hace solo dos años me reiría si me lo hubieran propuesto, pero ahora sí que es algo real. Lo hemos hablado en la familia y estamos haciendo un estudio de mercado, y antes de septiembre tenemos que decidir si iniciamos esa aventura de cara a 2026. Allí hay mucha competencia, pero ese mercado, el estadounidense, el canadiense, mexicano e incluso el brasileño, chileno o argentino, son muy potentes. A nivel de movimientos, en Estados Unidos se pueden hacer más que en Europa. En Miami y su periferia se mueven más coches que en España. Es un mercado que nos hace soñar, ahora tenemos que pensar muy bien esa decisión. Y quién sabe, igual dentro de poco también nos planteamos el entrar en otros mercados como China o en algún país africano.

¿Dónde está el techo de una idea, de un proyecto como el de DriiveMe?

Cuando hablamos con nuestros clientes más importantes, las alquiladoras y operadoras de renting de gran tamaño, nos damos cuenta de que no hacemos ni el 10% de lo que tienen, así que no vemos límites con ellos. Sabemos que hemos realizado un gran trabajo hasta ahora, pero nos queda muchísimo por hacer y no tenemos tiempo para aburrirnos. No hay ni un cliente, y tenemos más de 2.000 al mes en todo el grupo y unos 400 al mes en España, desde la compañía más grande a la más pequeña, con el que hayamos alcanzado nuestro techo. No creo que hayamos alcanzado nuestro techo, como digo, lo que hay que saber es a dónde queremos ir siendo rentables, con cabeza, y si damos ese salto a Estados Unidos hay que hacerlo siendo muy realistas.

¿Pero cuántos vehículos está moviendo DriiveMe?

Movemos más de 10.000 al mes, pero no es nada para lo que hacen estas compañías tan grandes. Seguramente esto no sea más que el 5% de todo lo que podríamos hacer.

Si habláramos dentro de cinco años, ¿qué le gustaría contarme de DriiveMe?

Lo primero de todo, me gustaría estar. Pero me gustaría contarte que hemos podido dar ese salto a Estados Unidos, me gustaría contarte que hemos llegado a otros mercados en América además del norteamericano y que hemos crecido con cabeza, pero estando en muchos mercados. También que hay muchas personas dentro del equipo, en Madrid o donde sea, pero poder contarte que llevan con nosotros mucho tiempo y que son felices, que han crecido mucho en lo laboral y lo personal. Me gusta mucho lo que hago, cambiar para bien, sin pretensiones, la vida de la gente. Cada vez más personas dependen de nosotros, la gente de oficina y los más de 3.000 conductores que tenemos ahora. En 2030 me gustaría poder decirte que, en mi mundo, he cambiado para bien la vida de personas y que he podido ayudar en la logística a nuestros clientes.

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