La movilidad cotidiana sigue teniendo un claro protagonista en España: el coche. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el 61,3% de los trabajadores utiliza su vehículo privado para desplazarse a diario, una realidad que convierte la seguridad vial en un elemento clave dentro de la prevención de riesgos laborales.
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se celebra este 28 de abril, Norauto ha puesto el foco en los denominados accidentes in itinere, aquellos que se producen en los trayectos de ida y vuelta al trabajo, y que siguen siendo una de las principales causas de baja laboral.
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Los datos respaldan esta preocupación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, en 2024 se registraron más de 73.000 accidentes laborales de tráfico, de los cuales el 72% se produjeron precisamente en esos desplazamientos cotidianos.
La prevención empieza antes de llegar al trabajo
“La prevención no se limita al centro de trabajo, sino que debe integrarse también en la conducción diaria”, explica Raquel Navarro, responsable de Prevención de Riesgos Laborales y Desarrollo Sostenible de Norauto España. En este sentido, la compañía especialista en equipamiento y servicios de mantenimiento multimarca del automóvil subraya la necesidad de combinar el mantenimiento adecuado del vehículo con hábitos de conducción responsables.
Cinco claves para reducir riesgos al volante
En línea con esta visión, los expertos de Norauto han identificado cinco recomendaciones esenciales que reflejan un enfoque cada vez más técnico y conductual de la seguridad vial que todos los trabajadores que se desplazan en coche a diario a sus puestos de trabajo deberían tener siempre muy presentes:
- El vehículo como herramienta de trabajo
El mantenimiento preventivo se consolida como la primera barrera frente al riesgo. Elementos como los neumáticos —cuyo desgaste o presión incorrecta incrementa la distancia de frenado— o el sistema de frenado deben revisarse periódicamente para garantizar la seguridad activa - La rutina, un enemigo silencioso
La familiaridad con el trayecto diario puede generar un exceso de confianza. Evitar distracciones, especialmente el uso del teléfono móvil —que multiplica por cuatro el riesgo de accidente—, resulta clave incluso en recorridos cortos. - Tiempo y fatiga bajo control
La presión por llegar a tiempo y el cansancio acumulado afectan directamente a la capacidad de reacción. Planificar los desplazamientos con margen y cuidar la ergonomía al volante contribuye a reducir tanto el estrés como las lesiones. - Visibilidad en cualquier condición
La conducción en horarios de baja luminosidad exige una atención especial al estado del parabrisas, las escobillas y el sistema de iluminación. Ver y ser visto sigue siendo un principio básico que nunca pierde vigencia. - Tecnología al servicio del conductor
Los sistemas ADAS (asistencias avanzadas a la conducción) se consolidan como aliados clave. No obstante, su eficacia dependerá siempre de su correcta calibración y mantenimiento. Igualmente, es esencial que el conductor no tome por costumbre desactivarlos —una práctica más habitual de lo recomendable—, pues con ello está elevando considerablemente su exposición a los riesgos que estos sistemas buscan evitar.
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Un reto estructural para empresas y conductores
El creciente peso de los desplazamientos en coche dentro de la jornada laboral evidencia un reto que trasciende al propio vehículo. La seguridad vial se posiciona como un componente estructural de la salud laboral, en el que confluyen factores técnicos, humanos y organizativos.
En este escenario, la nueva Ley de Movilidad Sostenible incrementa la responsabilidad de las empresas, independientemente de que estas cuenten o no con flotas de vehículos, en las labores de prevención, pues esto ya no va solo de limitarse a evitar accidentes, sino a integrar una cultura de seguridad en la mentalidad global de la compañía a través de su estratégia corporativa y de ESG con el fin de “acompañar” al trabajador desde que sale de casa hasta que regresa a ella cada día.. Porque, como reflejan los datos, buena parte del riesgo no está en el puesto de trabajo, sino en el camino que nos lleva hacia él.