Las compañías de servicios de Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) que operan en la ciudad de Barcelona (Cabify, Uber y Bolt) han mostrado su preocupación de cara al futuro de sus servicios por la tramitación de la nueva ley de transporte en vehículos de hasta nueve plazas que se acaba de presentar en el Parlamento catalán.
“Si esta ley sale adelante todos perdemos”, afirma el comunicado conjunto emitido por Cabify, Uber y Bolt en el que advierten de los riesgos que para su oferta de servicios de movilidad en la ciudad de Barcelona supondría la aprobación de la nueva ley.

“Los ciudadanos van a a ver como empeora la endémica escasez de alternativas de movilidad en Barcelona”, afirman las citadas compañías de servicios VTC, que además muestran preocupación por sus trabajadores si la nueva normativa llega finalmente a ser aprobada tal cual se ha presentado a la tramitación parlamentaria en Cataluña, ya que son “casi 4.000 personas que van a perder su empleo de la noche a la mañana”. Y eso sin contar que, además, consideran que la citada aprobación supondría que “Cataluña frena en seco su apuesta por una movilidad moderna y sostenible”.
Servicio de interés público
Las compañías de VTC recuerdan que su oferta de movilidad “no compite con el taxi, sino que lo complementan. La mejor prueba de ellos es que taxis y VTC conviven en nuestras plataformas ofreciendo un gran servicio a ciudadanos y turistas, que cada vez más huyen de la mano alzada y optan por pedir su viaje a través de una aplicación móvil”.
En opinión de las compañías de VTC que se pueden ver afectadas gravemente en sus intereses con la aprobación de la nueva ley, no se entiende que la misma persiga que una ciudad como Barcelona se pueda “quedar atrás en un debate ya superado en todas las grandes ciudades, optando por prohibir en lugar de regular”.
Bajo su consideración, actualmente el problema “no es que sobren VTCs, el problema es que faltan taxis y VTCs”. Según sus datos, “Barcelona es la ciudad con un menor ratio de VTCs y taxis por mil habitantes de Europa, con 3,4 vehículos de media, es decir, 2,1 puntos por debajo de París (5,5), menos de la mitad que Lisboa (8,5) o Ámsterdam (8,5) y muy lejos de la oferta disponible en ciudades como Nueva York (12,3) o Londres (11,9)”. Una situación que lleva a los clientes a incluso “triplicar los tiempos de espera” hasta que encuentran un coche disponible al que poder contratar su servicio de desplazamiento.
Oferta de colaboración público-privada
Cabify, Uber y Bolt han decidido por ello “hacer un llamamiento a los partidos políticos y al Govern para que reconsideren sus planes y trabajemos juntos en una ley que garantice el derecho a la movilidad de los catalanes, evite el despido de miles de trabajadores y siente las bases para la movilidad del futuro”.
Las compañías de VTC piden para ello que “cualquier normativa se base en tres principios ampliamente reconocidos tanto en la jurisprudencia nacional como europea: proporcionalidad, seguridad jurídica y escucha activa.
Las tres grandes del sector de VTC demandan que las medidas a aplicar “respondan a objetivos legítimos de interés general, sin ocasionar despidos ni destruir empleo, así como sin limitar el acceso de los ciudadanos al servicio”. Igualmente, piden que “se garantice un marco claro y estable que permita a las empresa del sector invertir, innovar y crecer sin estar a merced de regulaciones cambiantes y arbitrarias”. De igual modo, solicitan “que las administraciones cuenten con el sector a la hora de definir las reglas del juego”.

Las compañías de servicios de VTC insisten en que si esta nueva “regulación finalmente sale adelante, además de contravenir abiertamente el derecho europeo, miles de personas perderán su empleo y la movilidad de Barcelona retrocederá al siglo XX y Catalunya perderá una gran oportunidad de avanzar en la electrificación de la flota, como anunció recientemente el presidente de la Generalitat”.
Importante reducción de licencias
La nueva normativa del transporte para vehículos de más de nueve plazas que prepara la Generalitat impedirá la venta de nuevas licencias de vehículos de transporte con conductor y fijará un mínimo de conocimiento del catalán para los trabajadores del sector. Además, prevé una drástica reducción del número de licencias VTC actualmente en vigor, que supondrá pasar de las actuales 900 que hay en vigor a tan solo 300, eliminando 600 de las que utilizan de manera preponderante empresas como Cabify, Uber y Bolt.
Medida que las compañías de VTC consideran “profundamente antisocial” e injusta” y que supondría la práctica expulsión de estas compañías de Cataluña. De cumplirse esta medida, en Barcelona habría 10.517 licencias (15.000 en toda Cataluña) de taxi frente a tan solo 297 licencias para VTC (4.074 en toda Cataluña).
De igual modo, prevé que cuando se considere necesario autorizar nuevos permisos y licencias de VTC, estas únicamente se otorgarán por cortos períodos de dos años y no serán renovadas de modo automático ni tampoco serán transmitibles, lo que supone que las existentes irán desapareciendo a medida que vayan expirando. De igual modo, también podrán ser canceladas o no renovadas caso de que las empresas o los propietarios de las mismas no cumplan con los criterios ecológicos o medioambientales establecidos.
Igualmente, la nueva normativa ya redactada que se ha presentado para su tramitación por el Parlament catalán obliga a los vehículos VTC a disponer de etiqueta medioambiental CERO o ECO.
