Con el nuevo e imponente VLE, Mercedes-Benz comienza una nueva era en su gama de vehículos eléctricos desde su planta española de Vitoria, en la que ha realizado una inversión de unos 1.000 millones de euros con el objeto de acometer una profunda transformación para que pueda convertirse en el centro neurálgico de este modelo y sobre todo de la nueva y revolucionaria plataforma VAN.EA (Van Electric Architecture) de la marca de la estrella, desarrollada para una nueva familia de coches eléctricos de gran tamaño.

El VLE, modelo que estará disponible en el mercado español el próximo mes de octubre, es definido por la marca como una “Grand Limousine”. Es la reinterpretación de un monovolumen cero emisiones de lujo y con la capacidad de poder transportar hasta ocho pasajeros en una atmósfera muy distinguida, con un equipamiento superlativo, una tecnología muy vanguardista y con un sistema de propulsión eléctrico con un rango de uso homologado de algo más de 700 kilómetros.
Elegante y muy aerodinámico
El primer impacto al observar el VLE, vehículo que se presenta como una magnífica alternativa para el servicio profesional de transporte premium de pasajeros, es su capacidad para camuflar su imponente volumen con una estética muy sofisticada. La gama se articula en torno a dos longitudes de carrocería, una más convencional de 5,31 metros y la otra con una longitud de 5,48 metros. En ambas su anchura es de casi dos metros y su altura de 1,94 metros, con distancias entre ejes de 3,34 y 3,52 metros, respectivamente.

En este nuevo Mercedes VLE sorprende su coeficiente aerodinámico de 0,25, un logro técnico sin precedentes en su carrocería y muy inferior al de cualquier modelo con unas dimensiones similares. Un dato que favorece especialmente la autonomía y también reduce los ruidos aerodinámicos. Unas de las soluciones adoptadas para conseguir este dato es la rejilla frontal, de un gran tamaño, cerrada. Además, el VLE integra detalles ya conocidos en los modelos más novedosos de la marca, como es el caso de la firma lumínica con dos estrellas. Otras soluciones muy prácticas son las dos puertas laterales de un gran tamaño y correderas y el gran portón trasero.
Un habitáculo que redefine el espacio
Al abrir las puertas correderas nos encontramos con un salón sobre ruedas. En el habitáculo destaca su versatilidad extrema gracias al sistema Roll & Go. Sus asientos no son meros elementos de transporte, son componentes modulares que pueden desplazarse sobre unas ruedas integradas, girarse o extraerse con una gran facilidad, permitiendo configurar un espacio interior de acorde a las necesidades de cada momento. Un habitáculo que puede tener una configuración de cinco, seis, siete u ocho plazas, distribuidas en hasta tres filas de asientos.

Con la configuración completa para ocho pasajeros, el maletero mantiene unos generosos 795 litros, una capacidad que si se retiran las filas traseras aumenta hasta unos asombrosos 4.078 litros, datos que convierten al VLE en una práctica herramienta de transporte tanto para pasajeros como para carga.
Otro detalle muy curioso es que para este modelo se han desarrollado hasta tres tipos de asientos para las dos filas posteriores con diferentes niveles de confort y de equipamiento, destacando los denominados Grand Confort, con reglajes eléctricos y función masaje, entre otros muchos detalles más.
Imponente despliegue tecnológico
En el Mercedes-Benz VLE la digitalización adquiere un papel protagonista. Este modelo puede equipar la MBUX Superscreen, una superficie acristalada que ocupa todo el ancho del salpicadero y que integra tres pantallas, una para la instrumentación de 10,25 pulgadas, otra en el centro para el sistema multimedia de 14 pulgadas y la tercera para el acompañante, también de 14 pulgadas.
Un despliegue de pantallas que se puede completar con una retráctil de 31,3 pulgadas oculta en el techo para los pasajeros de los asientos traseros, que con una resolución 8k permite disfrutar de películas, vídeos musicales, videojuegos o participar en videoconferencias.

El sistema operativo MB.OS es el corazón digital del VLE. Permite disponer de la última versión del MBUX basada en inteligencia artificial y con un asistente vocal capaz de memorizar contextos y responder a instrucciones complejas con un lenguaje muy natural. También brinda actualizaciones de sus diferentes funciones y aplicaciones OTA, lo que permite mantener el coche siempre actualizado sin que el cliente tenga que acudir al concesionario.

En el capítulo de la seguridad, esta Grand Limousine está preparada para la conducción automatizada de nivel 2. El MB.DRIVE.ASSIST Pro permite la conducción asistida incluso en condiciones de tráfico urbano denso, gracias a sistemas como el control de crucero adaptativo DISTRONIC y un evolucionado sistema de asistente de cambio de carril con el que solo hay que accionar el intermitente y dejar que el coche se encargue de todo. Un complejo sistema de asistencia que se apoya en 10 cámaras, 5 radares y 12 sensores ultrasónicos.
Dos niveles de potencia
El sistema eléctrico del Mercedes VLE se basa en una arquitectura de 800 voltios, que permite una gestión energética hasta ahora desconocida en vehículos de este formato. La gama de este monovolumen de gran lujo se articula en torno a dos niveles de potencia: el VLE 300 con un electromotor de 276 CV (203 kW) en el eje delantero, siendo esta la versión que estará disponible en la primera fase comercial de este modelo en octubre desde 83.768 euros. Posteriormente se sumará el VLE 400 4MATIC, con tracción total y dos electromotores, uno en caja eje, que elevan la potencia hasta los 415 CV (305 kW).

Ambas versiones incorporan una batería de tipo NMC con 115 kWh de capacidad útil, que se traduce en un rango de uso (WLTP) superior a los 700 km, un dato que elimina la ansiedad de autonomía en viajes de larga distancia. Unas baterías que gracias a la arquitectura de 800 V admiten potencias de carga rápida de hasta 300 kW. En estaciones de carga compatibles con esa potencia se pueden recuperar 355 km de autonomía en solo 15 minutos. Además, cuentan con carga bidireccional, permitiendo al VLE actuar como una fuente de energía para otros dispositivos externos o incluso para la red doméstica.