La entrada de GASIB —compañía energética del Grupo CEPSA especialista en soluciones de gas— en el accionariado de BeGas, —fabricante español de motores impulsados por tecnologías basadas en el uso del gas— culmina una estrategia que busca ofrecer a las flotas una solución completa basada en autogás y bioautogás, en un momento en el que el sector reclama alternativas viables al diésel.
La carrera por descarbonizar el transporte profesional no solo se libra entre la electrificación y el hidrógeno. El autogás quiere reivindicar su papel como una solución inmediata para aquellas operaciones donde las alternativas de cero emisiones todavía presentan limitaciones técnicas o económicas. En ese escenario se enmarca el acuerdo alcanzado entre GASIB y BeGas, dos compañías que han decidido unir capacidades para llevar al mercado una propuesta integral dirigida a las flotas profesionales.
La operación va más allá de una alianza comercial. GASIB ha participado en la ampliación de capital de 25,8 millones de euros realizada por BeGas, convirtiéndose en su tercer accionista y reforzando el respaldo industrial de una empresa española que desarrolla motores capaces de funcionar exclusivamente con autogás y bioautogás.
Nueva tendencia de mercado
El movimiento también refleja una tendencia cada vez más visible en el mercado: los proveedores energéticos ya no quieren limitarse al suministro de combustible, sino participar en toda la cadena de valor de la movilidad.
En este caso, la estrategia consiste en ofrecer al cliente un único interlocutor capaz de suministrar el combustible, instalar la infraestructura de repostaje y proporcionar el vehículo, ya sea mediante la transformación de camiones existentes con tecnología de BeGas o a través de nuevos modelos comercializados por Herko, fabricante creado por la propia compañía tecnológica.

Según ha explicado Filipe Henriques, CEO de GASIB, “entrar en BeGas supone un paso estratégico en nuestra hoja de ruta para impulsar el autogás en el transporte profesional. No solo invertimos en innovación industrial desarrollada en España, sino que articulamos una propuesta integral de tecnología homologada, vehículos disponibles y suministro garantizado que permite descarbonizar de forma inmediata y competitiva las flotas.”
Una alternativa para las flotas que no pueden esperar
El transporte pesado continúa siendo uno de los segmentos más difíciles de descarbonizar. Las elevadas exigencias de autonomía, disponibilidad y capacidad de carga hacen que muchas empresas sigan dependiendo del diésel, mientras las soluciones eléctricas o de hidrógeno avanzan de forma desigual según el tipo de operación.
Es precisamente en ese espacio donde GASIB y BeGas quieren posicionar el autogás y el bioautogás como una alternativa disponible desde hoy. Su propuesta combina motores específicamente desarrollados para funcionar con GLP de alta concentración de propano y un modelo de suministro en las propias instalaciones del cliente, eliminando la necesidad de depender exclusivamente de la red pública de repostaje.
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La intención es reducir una de las principales barreras que encuentran muchas empresas a la hora de incorporar combustibles alternativos. Su oferta permite a las flotas: disponer del vehículo, la infraestructura y el suministro bajo un mismo proyecto y acuerdo comercial.
Del suministro energético a la movilidad
La entrada de GASIB en el capital de BeGas también refleja cómo las compañías energéticas están ampliando su papel dentro del ecosistema de la movilidad, pues lejos de limitarse a vender combustible, buscan participar en el desarrollo tecnológico de los vehículos y ofrecer soluciones completas adaptadas a las necesidades de operadores logísticos, empresas de distribución y gestores de flotas.

Para BeGas, por su parte, la operación supone ganar un socio industrial capaz de facilitar la expansión comercial de su tecnología y acelerar la implantación de sus motores en España y Portugal. La tecnología de inyección de gas en fase líquida desarrollada por BeGas alcanza su máxima eficiencia cuando utiliza un combustible con contenido de propano entre el 85 y 100%. En este contexto, GASIB garantizará el suministro de autogás o bioautogás con dicha composición, asegurando así el rendimiento esperado de los motores y facilitando su despliegue en condiciones reales de operación.
La ampliación de capital, en la que también ha participado el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) a través de Innvierte, permitirá además reforzar el crecimiento de la compañía, recientemente reconocida como Empresa Estratégica por este organismo.
Primeras aplicaciones ya sobre el terreno
La colaboración entre ambas empresas ya ha comenzado a trasladarse a operaciones reales. GASIB ha incorporado cinco camiones Herko propulsados íntegramente por autogás para el reparto de botellas de butano y propano en Sevilla, Alicante y Jaca, una flota que crecerá próximamente con otras cinco unidades.
El objetivo es demostrar que existen alternativas capaces de reducir emisiones y costes operativos sin modificar la operativa habitual de las empresas, especialmente en actividades de distribución urbana y regional condicionadas por la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones.
Con este movimiento, GASIB y BeGas buscan posicionar el GLP y el bioGLP como una opción complementaria dentro del proceso de transición energética del transporte profesional. Una estrategia basada no solo en el combustible, sino en el desarrollo de un ecosistema industrial que integra tecnología, suministro e infraestructura para acelerar su implantación en las flotas.
Recordar, por último, que el sector transporte representa el 30,7% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España, emitiendo 107,5 millones de toneladas equivalentes de CO2, según datos del Ministerio de la Transición Ecológica. Los vehículos pesados representan el 25% del total de emisiones del sector (28,6 millones de toneladas equivalentes de CO2), siendo el segundo segmento que más contribuye a pesar de constituir un porcentaje pequeño del parque total de vehículos. Además, se trata de uno de los segmentos más complejos desde el punto de vista tecnológico, ya que las exigencias operativas de autonomía, carga y disponibilidad dificultan la implantación a gran escala de alternativas como la electrificación en el corto plazo.