sábado, agosto 29, 2026

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Ahorrar combustible ya no es suficiente: las flotas buscan reducir el coste de los vehículos que no utilizan

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La conducción eficiente puede reducir el consumo y el desgaste de los vehículos, pero la gestión de una flota exige ir un paso más allá: ajustar el número de unidades, su utilización y los kilómetros que realiza cada una para evitar costes innecesarios

El regreso de las vacaciones y la vuelta a la actividad habitual vuelven a poner el foco sobre uno de los principales costes asociados al uso de los vehículos: el combustible. Pero para las empresas que gestionan flotas, reducir la factura de carburante es solo una parte de la ecuación. Tener vehículos que permanecen parados, contratos que no se adaptan a las necesidades reales de la actividad o unidades cuyo uso no se controla puede generar un coste muy superior al que representa el propio combustible.

En este contexto, la eficiencia de una flota empieza antes de ponerse al volante. Dimensionar correctamente el parque, conocer cuánto se utiliza cada vehículo y adaptar su número a las necesidades reales de la empresa se convierten en elementos clave para controlar el coste de movilidad.

La operadora de servicios de movilidad Northgate Renting Flexible plantea precisamente esta doble perspectiva en sus últimas recomendaciones: por un lado, mejorar los hábitos de conducción y el mantenimiento para consumir menos; por otro, utilizar los datos de explotación para evitar que las empresas paguen por vehículos que realmente no necesitan.

Entre el combustible y los vehículos infrautilizados

Según la DGT, entre el 30% y el 50% del gasto de carburante está condicionado por la forma de conducir. Una cifra que convierte al conductor en uno de los principales factores sobre los que puede actuar una empresa para mejorar la eficiencia de su flota.

Mantener una velocidad constante, evitar aceleraciones y frenazos innecesarios, anticiparse al tráfico y utilizar las marchas adecuadas son algunas de las prácticas que pueden contribuir a reducir el consumo y, al mismo tiempo, el desgaste mecánico.

Pero la eficiencia no depende exclusivamente de cómo se conduce. Un vehículo correctamente mantenido también puede consumir menos. La presión de los neumáticos, el estado de los filtros y los niveles de los distintos fluidos influyen directamente en el funcionamiento del vehículo y, por tanto, en sus costes de utilización.

Northgate recuerda además que el uso continuado del aire acondicionado puede incrementar el consumo de combustible entre un 10% y un 20%, mientras que circular con las ventanillas abiertas a velocidades elevadas aumenta la resistencia aerodinámica.

La recomendación es sencilla: conducir de forma progresiva, anticiparse a las circunstancias del tráfico, evitar transportar peso innecesario y mantener el vehículo en las condiciones adecuadas.

El coste de tener coches parados

Sin embargo, para una empresa existe otro coste menos visible y que no aparece directamente en la factura de combustible: el de mantener vehículos que no están siendo utilizados.

Northgate advierte de que uno de los errores habituales en la gestión de una flota consiste precisamente en disponer de más vehículos de los necesarios. Un coche que permanece parado continúa generando gastos asociados a impuestos, mantenimiento, seguro o financiación, aunque no esté produciendo ningún retorno para la actividad.

A ello se suma el riesgo de mantener contratos de renting que no se corresponden con las necesidades reales de la empresa. Si la actividad disminuye o cambia su estacionalidad, una flota dimensionada para un escenario diferente puede convertirse en una fuente de costes innecesarios.

La compañía apunta también a otro problema: desconocer cuántos kilómetros realiza realmente cada vehículo. Sin información sobre el uso efectivo de las unidades resulta difícil saber si la composición de la flota responde a las necesidades de la empresa o si existen vehículos infrautilizados.

La conclusión es especialmente relevante para las empresas: optimizar una flota no significa necesariamente reducir el número de vehículos, sino disponer de los vehículos adecuados, en el momento preciso y durante el tiempo que realmente se necesitan.

Los datos como herramienta de ahorro

El control de los kilómetros y del uso real de cada unidad adquiere así una importancia creciente. La digitalización de las flotas permite identificar qué vehículos tienen una mayor utilización, cuáles permanecen más tiempo parados y dónde existen oportunidades para redistribuir recursos.

Northgate dispone en este ámbito de Northgate Data, una herramienta que permite analizar el uso de los vehículos e identificar oportunidades de mejora y ahorro. Este tipo de información permite trasladar la gestión de flotas desde una perspectiva basada exclusivamente en el número de vehículos hacia otra centrada en su utilización real. No se trata solo de saber cuántos coches tiene una empresa, sino de conocer qué trabajo realiza cada uno y cuánto cuesta mantenerlo operativo.

Es un cambio de enfoque especialmente importante en un escenario en el que las empresas tienen que controlar cada vez más el coste total de la movilidad.

Siete hábitos para gastar menos combustible

Mientras la gestión de los datos permite optimizar la estructura de la flota, la conducción eficiente ofrece una vía más inmediata para reducir el gasto de utilización.

Northgate propone siete recomendaciones:

  1. Mantener una velocidad constante. Evitar cambios continuos de ritmo, aceleraciones y frenazos ayuda a reducir el consumo y el desgaste.
  2. Decelerar progresivamente. Levantar el pie del acelerador con antelación ante una retención, curva o semáforo permite aprovechar la inercia del vehículo y reducir el uso del freno.
  3. Anticiparse al tráfico. Mantener una distancia de seguridad y observar lo que sucede varios vehículos por delante permite reducir aceleraciones y frenadas innecesarias.
  4. Utilizar marchas largas. Siempre que las condiciones de circulación lo permitan, circular con marchas largas y a bajas revoluciones contribuye a contener el consumo.
  5. Vigilar neumáticos, niveles y filtros. Un mantenimiento adecuado evita que el vehículo funcione por debajo de sus condiciones óptimas de eficiencia.
  6. Transportar solo la carga necesaria. Reducir el peso innecesario y distribuir correctamente la carga también influye sobre el consumo.
  7. Utilizar correctamente la climatización. Una temperatura moderada y el uso adecuado del aire acondicionado permiten limitar el incremento de consumo asociado a la climatización.

Del ahorro de combustible a la eficiencia de la movilidad

La suma de ambas estrategias dibuja una conclusión que afecta directamente a la gestión profesional de vehículos: ahorrar combustible es importante, pero optimizar una flota exige controlar todos los recursos que intervienen en su coste.

El vehículo que consume menos no siempre es necesariamente el vehículo que genera el menor coste para una empresa. Si está infrautilizado, si realiza muchos menos kilómetros de los previstos o si permanece parado durante buena parte de su vida operativa, su eficiencia energética puede quedar eclipsada por el coste de mantenerlo.

 

Por eso, el verdadero reto para las empresas no consiste únicamente en conseguir que sus conductores consuman menos, sino en conseguir que cada vehículo de la flota tenga una utilización acorde con su coste y con las necesidades reales del negocio.

En este escenario, el renting flexible puede convertirse en una herramienta para adaptar el tamaño de la flota a las variaciones de actividad. El objetivo último no es tener más vehículos ni necesariamente menos, sino tener los necesarios, cuando son necesarios y utilizarlos de la manera más eficiente posible.

La eficiencia de una flota, por tanto, empieza mucho antes de llenar el depósito: empieza por decidir qué vehículos necesita realmente la empresa.

 

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