El nuevo estudio TCO Scope 2026 elaborado por el Observatorio de Movilidad de Arval en Francia revela que los vehículos eléctricos consolidan su ventaja económica en turismos y, por primera vez, se imponen también en la mayoría de comparativas de vehículos comerciales ligeros.
La electrificación de las flotas empresariales ha superado una nueva barrera. Si durante los últimos años los vehículos eléctricos habían demostrado su competitividad económica en el segmento de turismos, ahora también comienzan a ganar terreno en uno de los ámbitos más sensibles para las empresas: el de los vehículos comerciales ligeros.
Así lo pone de manifiesto la decimoquinta edición del informe TCO Scope 2026, elaborado por el Observatorio de Movilidad de Arval Francia, uno de los estudios de referencia en Europa para analizar el coste total de propiedad (TCO) de los vehículos profesionales.
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La principal conclusión del informe es clara: el vehículo eléctrico ya no solo es una alternativa sostenible, sino también una de las opciones más competitivas desde el punto de vista económico para numerosas tipologías de flota.
El eléctrico gana 16 de las 17 comparativas en turismos
El estudio analiza los costes reales asociados al uso de los vehículos —financiación, energía, mantenimiento, seguros, fiscalidad y cargas sociales— durante un periodo de 48 meses y hasta 100.000 kilómetros.
En el caso de los turismos, los resultados muestran una consolidación de la ventaja económica de las versiones eléctricas. De las 17 comparativas realizadas entre diferentes motorizaciones, los modelos 100% eléctricos se impusieron en 16 de ellas.
El coste medio por kilómetro de los turismos eléctricos se situó en 0,393 euros/km, frente a los 0,449 euros/km de los vehículos de combustión, lo que supone una ventaja cercana al 12,5%.
Además, el coste total medio después de impuestos alcanzó los 39.289 euros para los eléctricos, frente a los 44.938 euros de los modelos térmicos.
Según Arval, esta mejora responde a varios factores: la reducción de los precios de adquisición, el retorno de los descuentos comerciales, una menor presión fiscal y unos costes energéticos significativamente inferiores respecto a las versiones gasolina y diésel del mismo modelo.
Cambio de paradigma en las furgonetas
Sin embargo, la gran novedad de la edición 2026 se encuentra en el segmento de vehículos comerciales ligeros donde, por primera vez, las versiones eléctricas presentan una clara ventaja económica frente a la mayoría de sus equivalentes diésel o gasolina.
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El estudio cifra el coste medio de utilización de una furgoneta eléctrica en 0,291 euros/km, frente a los 0,319 euros/km de las versiones de combustión. Así, mientras el coste total medio de un vehículo comercial ligero eléctrico alcanza los 29.084 euros, el de un modelo térmico se eleva hasta los 31.888 euros.
Para Arval, este cambio de tendencia se explica por la combinación de varios elementos: la mejora de la eficiencia energética de los nuevos modelos eléctricos, el encarecimiento de los combustibles fósiles y las modificaciones introducidas en los Certificados de Ahorro Energético (CEE) en Francia, que han reforzado los incentivos a la electrificación.
Casos concretos: hasta un 18% de ahorro en TCO
Los ejemplos recogidos en el informe muestran diferencias significativas. Entre las furgonetas compactas, una Peugeot e-Partner registra un TCO hasta un 18% inferior al de su equivalente diésel. Y en el segmento medio, la Citroën ë-Jumpy presenta un coste total de propiedad entre un 6,7% y un 16,6% inferior, dependiendo del kilometraje analizado.
Incluso en categorías tradicionalmente más complejas para la electrificación, como las grandes furgonetas, comienzan a observarse señales de equilibrio. La Renault Master E-Tech logra igualar o incluso superar ligeramente a las versiones diésel en determinados escenarios de utilización.
La energía amplía la brecha
Uno de los factores más determinantes detectados por el estudio elaborado por el Observatorio de Movilidad de Arval continúa siendo el coste energético. En los turismos de combustión, el combustible representa ya el 17,2% del TCO, frente al 12,9% registrado un año antes. Y, por el contrario, en los turismos eléctricos el coste de la energía apenas supone el 8,5% del coste total de propiedad.
La diferencia también es significativa en vehículos comerciales. Mientras los costes energéticos representan el 32,7% del TCO en las furgonetas térmicas, en las eléctricas se reducen al 12,1%. Una diferencia de poco más de 20 puntos favorable a los modelos eléctricos
La financiación sigue siendo el principal desafío
Pese al avance de la electrificación, Arval recuerda que el principal componente del TCO continúa siendo la financiación. En los vehículos eléctricos, este apartado representa más del 63% del coste total tanto en turismos como en vehículos comerciales ligeros.
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Por ello, el estudio señala que una mayor política de descuentos por parte de los fabricantes podría acelerar aún más la competitividad económica de estas tecnologías frente a los motores de combustión.
Una referencia para las decisiones de flota
Las conclusiones del TCO Scope 2026 refuerzan una tendencia que los gestores de flotas vienen observando en los últimos años: la electrificación ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva medioambiental o regulatoria.
Los datos muestran que, en un número creciente de segmentos y escenarios de uso, el vehículo eléctrico ofrece una ventaja económica tangible. Si en los turismos esta realidad ya estaba consolidada, la edición 2026 del estudio marca un punto de inflexión al demostrar que también las furgonetas eléctricas comienzan a convertirse en la opción más rentable para muchas empresas.
Un cambio de paradigma que podría acelerar significativamente la transición energética de las flotas corporativas durante los próximos años.