La transición entre el vetusto Plan Moves III y el recién aprobado Plan Auto+ inicia un nuevo capítulo entre las políticas públicas de apoyo a la movilidad electrificada en nuestro país. Más allá de fechas y números, este cambio conlleva implicaciones muy concretas para el renting y las flotas, un mercado que se ha convertido en estratégico a la hora de electrificar nuestro parque automovilístico.
El Plan Moves III, vigente hasta el 31 de diciembre de 2025, era la clave de las políticas de incentivo de la movilidad eléctrica durante los últimos años. Gracias a este plan, se podían alcanzar subvenciones de hasta 7.000 euros para turismos eléctricos y de hasta 9.000 euros en el caso de vehículos comerciales. Las ayudas recibidas podían estar ligadas a la entrega de un coche para achatarrar y la gestión se hacía a través de las comunidades autónomas, lo que implicaba interminables plazos de espera y complejos trámites burocráticos, distintos en función de cada comunidad.
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Particularidades del Plan Auto+
El Plan Auto+ contempla unos importes máximos de 4.500 euros para turismos y de hasta 5.000 euros para comerciales —con un límite en su precio, sin impuestos, de 45.000 euros para los turismos y sin limitación para los comerciales— a los que habría que sumar, de manera adicional, un descuento de al menos 1.000 euros sobre el precio de venta por parte de los concesionarios.
Además, ahora entra en juego un nuevo concepto, el criterio «EEE». Es el nuevo sistema modular del Plan Auto+ para calcular la cuantía de la ayuda, basándose en tres pilares: Eléctrico, Económico y Europeo. A diferencia de planes anteriores con valores fijos, el importe final es un porcentaje de la ayuda máxima que se obtiene sumando estos tres factores: «Eléctrico», «Económico.» y «Europeo».
Más ventajas para los vehículos Made in UE
Eléctricos: Se premia el tipo de tecnología y eficiencia del vehículo, y reciben la ayuda máxima de este tramo (el 50% de la ayuda total) los eléctricos puros y los de pila de combustible. Los híbridos enchufables obtienen sólo el 25% del total de la ayuda.
Económicos: Se busca incentivar la compra de vehículos asequibles a través de dos tramos en función de su precio antes de impuestos. Los vehículos que no lleguen a los 35.000 euros suman un 25% más a la ayuda máxima, y los que estén entre 35.001 y 45.000 euros, alcanzan el 15% de la ayuda máxima.
Europeos: Se fomenta la industria y cadena de valor local. Si el vehículo se ha montado en la Unión Europea se le añade un 15% más de la ayuda máxima. Y si además una parte del proceso de fabricación de las baterías se realiza en la UE, se alcanza la ayuda total, añadiendo el 10% restante.
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Empresas y autónomos, sí; los particulares, a la espera
Lo primero de todo, el renting sí está reconocido en el Plan Auto+, algo que no había quedado claro cuando se presentó en diciembre en Plan Auto 2030, pero solo como canal de adquisición cuando lo utiliza una empresa o un autónomo. Para particulares, la aplicación de incentivos todavía es más difusa.
Una de las principales novedades que conlleva el Plan Auto+ es que se contempla de manera clara y explícita la posibilidad de aplicar ayudas a compras a través de renting o leasing, pero sólo en el caso de empresas y autónomos. No se ha concretado nada del canal particular, que, de momento, tiene poco peso en las operadoras de renting, pero que puede significar un freno no previsto para un mercado que estaba en plena expansión.
En un primer momento, el plan parecía centrarse de forma exclusiva en compras directas, pero deja abierta una cuestión clave: el renting para particulares no goza de la misma consideración fiscal o de incentivo que el empresarial. El sector ha reconocido la inclusión, aunque lamenta la ausencia de una “neutralidad financiera” plena que permita que todos los operadores de renting ofrezcan condiciones equivalentes al particular.
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¿Qué cambia para las flotas de renting en la práctica?
Menos burocracia, más rapidez: Las empresas que liciten flotas eléctricas o electrificadas podrán aplicarlas desde el principio, lo que mejora la planificación financiera y de depreciaciones de sus vehículos.
Posible presión en segmentos de flotas grandes: La falta de un apartado específico para flotas puede suponer que las grandes corporaciones o gestores de flotas no obtengan ventajas adicionales respecto a pequeñas flotas o incluso particulares empresariales si no se definen reglas específicas.
Mayor competitividad: Al aplicar las ayudas de forma directa al coste del contrato de renting, el valor residual esperado de los vehículos eléctricos en flota puede mejorar, lo que tendría que acabar traduciéndose en cuotas más competitivas.