Dos informes dados a conocer hoy por la mañana de manera independiente por la Fundación Línea Directa y AECA-ITV coinciden en alertar de que la elevada antigüedad media de los vehículos que componen el parque automovilístico español se traduce en un peor mantenimiento, lo que genera un mayor incumplimiento de las normativas sobre inspección técnica de los vehículos y, con ello, un fuerte incremento de los defectos graves en su que compromete gravemente la seguridad vial en nuestras calles y carreteras.
El progresivo envejecimiento del parque automovilístico español está teniendo graves consecuencias que van mucho más allá de la sostenibilidad. La elevada edad media de los vehículos también está deteriorando fuertemente su estado de conservación, favoreciendo el retraso en las inspecciones técnicas y aumentando el riesgo de sufrir accidentes relacionados directamente con las deficiencias mecánicas y de estado de los vehículos.
Así lo ponen de manifiesto dos informes presentados este martes por la Fundación Línea Directa y la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV), que coinciden en señalar una relación directa entre la antigüedad de los automóviles, el menor mantenimiento y el incremento de los riesgos para la seguridad vial.

España cuenta actualmente con una antigüedad media de 14,5 años en su parque de turismos, un 58% más que en 2010. Esta realidad, unida al incremento del 22% registrado en el coste de las reparaciones durante los últimos cinco años y al elevado precio de adquisición de los vehículos nuevos, está provocando que cada vez más conductores retrasen revisiones, pospongan reparaciones o incluso prescindan de operaciones básicas de mantenimiento.
El coste del mantenimiento condiciona los hábitos de los conductores
El estudio elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Centro Zaragoza refleja un cambio preocupante en los hábitos de mantenimiento de los automovilistas españoles. Cerca de 9,6 millones de conductores, el 34% del total, reconocen que no revisan su vehículo al menos una vez al año, siendo el motivo económico la principal causa para el 52% de ellos.
La situación va más allá de la simple demora en las revisiones. El informe estima que alrededor de 2,5 millones de conductores recurren a talleres no autorizados para reducir costes, mientras que otros 1,5 millones realizan ellos mismos las labores de mantenimiento. Además, 7,3 millones de automovilistas admiten haber aplazado durante el último año alguna reparación importante y un 39% reconoce haber circulado con algún testigo de avería encendido en el cuadro de instrumentos.

Los datos también ponen de manifiesto importantes carencias en conocimientos básicos relacionados con el mantenimiento preventivo. Casi la mitad de los conductores no comprueba periódicamente el nivel del líquido refrigerante, uno de cada cuatro desconoce cómo verificar el nivel de aceite del motor de su coche y un 17% no sabe cuál es la presión adecuada que deben tener los neumáticos con los que circula.
Los vehículos más antiguos son también los que más incumplen la ITV
La falta de mantenimiento tiene su fiel reflejo en las inspecciones técnicas. Según el análisis realizado por AECA-ITV a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico, cuanto mayor es la antigüedad del vehículo, mayor es también el retraso con el que acude a la ITV y más elevada resulta la probabilidad de presentar defectos graves o muy graves.

Los vehículos que realizan la inspección en plazo tienen una antigüedad media de 15,2 años. Sin embargo, esta cifra aumenta hasta los 19,3 años entre aquellos que acumulan más de un año de retraso en la inspección obligatoria.
El estado de conservación también empeora conforme aumenta el incumplimiento. Mientras que el 15,2% de los vehículos que acuden a la ITV dentro del plazo obtiene un resultado desfavorable, el porcentaje se eleva hasta el 25,1% entre quienes retrasan la inspección más de doce meses, lo que supone un 65% más de defectos graves o muy graves.
Para Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, estos datos demuestran que «los vehículos de mayor antigüedad son también los que presentan un mayor incumplimiento a la ITV», precisamente aquellos que más necesitan someterse a controles periódicos para garantizar que mantienen unas condiciones adecuadas de seguridad y respeto al medio ambiente.

La propia Fundación Línea Directa recuerda que aproximadamente uno de cada tres vehículos obligados a pasar la ITV no acude a la inspección, una situación que contrasta con el incremento del 51% registrado en las sanciones por circular sin la inspección en regla durante la última década.
Según palabras de Mar Garre, directora general de la Fundación Línea Directa, “en un contexto en el que la renovación del parque se ha ralentizado y España cuenta con uno de los parques automovilísticos más antiguos de los países de su entorno, es especialmente importante invertir en un mantenimiento adecuado de nuestro coche.
En palabras de Garré, “ser responsable implica, no solo cumplir las normas al volante, sino también asegurarnos de que nuestro coche reúne todas las garantías de seguridad, sobre todo de cara a los desplazamientos de verano”.
La antigüedad también aumenta la gravedad de los accidentes
La relación entre mantenimiento y seguridad vial queda especialmente patente cuando se analizan los accidentes de tráfico.
El estudio de la Fundación Línea Directa cifra en al menos 670 las personas fallecidas y en más de 23.000 los heridos registrados entre 2015 y 2024 en siniestros en los que los vehículos implicados presentaban deficiencias mecánicas, aunque reconoce que el número real podría ser superior debido a la dificultad de identificar el estado técnico del vehículo como causa concurrente del accidente.

Además, cuando un turismo con deficiencias mecánicas se ve implicado en un siniestro, la letalidad es tres veces superior a la registrada en accidentes con vehículos correctamente mantenidos. Si las anomalías afectan a elementos esenciales como neumáticos, frenos, dirección o suspensión, el riesgo de fallecimiento de las víctimas llega a multiplicarse por cinco.
La influencia de la antigüedad también queda reflejada en la siniestralidad. Los turismos de más de 15 años implicados en accidentes con víctimas presentan un 70% más de defectos que los vehículos con menos de cinco años de antigüedad.
Renovar el parque, una prioridad para mejorar la seguridad
Ambos informes convergen en una misma conclusión: el envejecimiento del parque automovilístico se ha convertido en uno de los principales desafíos para la seguridad vial en España.
La falta de renovación no solo retrasa la incorporación de tecnologías de asistencia a la conducción o sistemas de reducción de emisiones, sino que incrementa la probabilidad de que los vehículos circulen con un mantenimiento insuficiente o sin haber superado las inspecciones técnicas obligatorias.
En este contexto, los expertos consideran que la renovación progresiva del parque mediante vehículos más modernos, junto con un adecuado mantenimiento preventivo y el cumplimiento de la ITV, constituye una de las medidas más eficaces para reducir tanto la siniestralidad como el impacto ambiental del transporte por carretera.
El reto resulta especialmente relevante para sectores como el renting y la gestión profesional de flotas, donde el mantenimiento planificado y la renovación periódica de los vehículos forman parte de la estrategia para mejorar la seguridad, optimizar los costes operativos y reducir las emisiones del parque circulante.
Donde el parque es más antiguo, aumentan los problemas
Los datos de ambos informes muestran, además, importantes diferencias entre comunidades autónomas, confirmando que el envejecimiento del parque automovilístico y la falta de mantenimiento no afectan por igual a todo el territorio. En general, las regiones con una mayor edad media de los vehículos presentan también mayores niveles de incumplimiento de la ITV y una mayor exposición a los riesgos derivados de un mantenimiento insuficiente.
En materia de inspección técnica, Melilla encabeza el ranking nacional de incumplimiento, ya que el 55,2% de los vehículos obligados a pasar la ITV no lo hacen en plazo. Además, cuenta con el parque automovilístico más antiguo de España, con una antigüedad media de 18,1 años. Tras ella se sitúan la Comunidad Valenciana (48,4%), Ceuta (47,9%), Illes Balears (41,4%), País Vasco (38%) y Canarias (36,2%), territorios donde el retraso en las inspecciones también alcanza niveles elevados.

Por su parte, el estudio de la Fundación Línea Directa pone el foco en los hábitos de mantenimiento de los conductores. Navarra es la comunidad donde una mayor proporción de automovilistas reconoce no realizar un mantenimiento anual de su vehículo (47%), seguida de Baleares (44%). En el extremo opuesto se encuentran Extremadura y la Región de Murcia, donde este porcentaje desciende hasta el 23%.
Las diferencias también se reflejan en los resultados de las inspecciones técnicas. Asturias registra el mayor porcentaje de vehículos que suspenden la ITV en la primera inspección (32,4%), seguida de Galicia (23,4%), mientras que la Comunidad Valenciana (10,5%) y el País Vasco (13,7%) presentan las menores tasas de rechazo inicial.

Aunque las causas varían entre territorios, ambos estudios apuntan a factores comunes como el envejecimiento del parque, la presión económica sobre los hogares y el retraso en la renovación de los vehículos. Todo ello evidencia que el desafío de mejorar la seguridad vial no depende únicamente del comportamiento del conductor, sino también de impulsar políticas que favorezcan la sustitución de los vehículos más antiguos y faciliten un mantenimiento adecuado de todo el parque automovilístico.