El fabricante chino de vehículos comerciales Farizon, filial de Geely Holding Group, ha seleccionado a Europcar Mobility Group UK para gestionar su servicio de vehículos de sustitución en Reino Unido, una iniciativa con la que la marca pretende reforzar uno de los aspectos más sensibles para cualquier empresa que dependa de una furgoneta para desarrollar su actividad: minimizar el tiempo de inmovilización.
El fabricante chino de vehículos comerciales refuerza así su estrategia de posventa para facilitar la continuidad de las operaciones de sus clientes cuando sus furgonetas eléctricas necesiten pasar por el taller, facilitando que sus clientes puedan seguir trabajando incluso cuando su vehículo se vea obligado a tener que parar.
El acuerdo contempla la disponibilidad de una flota específica de Farizon SV que permitirá proporcionar un vehículo de sustitución a los clientes cuando su furgoneta no pueda ser reparada en carretera. La iniciativa se integra en el dispositivo de posventa que Farizon está desplegando en el mercado británico y que ya incluye cuatro años de asistencia gratuita en carretera de The AA (entidad similar al RACE o el RACC en el Reino Unido) y suministro de piezas al día siguiente a través de DHL.
La estrategia tiene una lectura especialmente relevante en el caso de los vehículos comerciales eléctricos. Para una empresa, que una furgoneta permanezca parada no significa únicamente afrontar el coste de una reparación: también el que esta no puede traducirse en rutas incumplidas, pérdidas de productividad y, en determinados negocios, pérdida directa de ingresos.
Una furgoneta de sustitución en un máximo de dos días
El funcionamiento del servicio acordado entre Farizon y Europcar Group es relativamente sencillo. Según el mismo, los conductores de Farizon disponen de hasta cuatro años de asistencia gratuita en carretera. Si el vehículo no puede ser reparado en el lugar de la avería, Europcar proporcionará una unidad de sustitución que será entregada en un plazo máximo de dos días desde el incidente.
La cobertura se mantendrá durante todo el periodo de garantía del vehículo. Esto significa que, en el caso del Farizon SV, la garantía alcanza los cuatro años o 120.000 millas (algo más de 190.000 km), mientras que el V7E dispone de una cobertura de cinco años o 120.000 millas.
No se trata, por tanto, de un servicio de sustitución limitado a los primeros meses de utilización, sino de una cobertura vinculada al periodo completo de garantía. Para Farizon, el objetivo es claro: que una incidencia mecánica o técnica no termine afectando durante un periodo prolongado a la actividad profesional del cliente.
Europcar reservará una flota específica de Farizon
Europcar contará inicialmente con 10 unidades del Farizon SV L1H1, distribuidas en localizaciones estratégicas del Reino Unido para facilitar una respuesta rápida cuando sea necesario activar el servicio.
La elección del modelo no es casual. La SV es una furgoneta eléctrica de gran tamaño concebida para aplicaciones profesionales y disponible con baterías de 67, 83 y 106 kWh. La versión puede alcanzar una autonomía de hasta 247 millas WLTP (397 km)y ofrece hasta 1.365 kilos de carga útil y 13 metros cúbicos de volumen de carga, según las especificaciones comunicadas por Farizon.
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De esta manera, el cliente que ha elegido una furgoneta eléctrica Farizon para su actividad profesional podrá disponer, cuando necesite un vehículo de sustitución, de otra unidad eléctrica de características similares. Y este es un detalle importante.
La recarga también forma parte del servicio
Lo es porque el objetivo del acuerdo no es simplemente proporcionar cualquier vehículo que permita salir del paso sino mantener, en la medida de lo posible, las condiciones operativas del cliente. Algo que resulta ciertamente difícil, pues la electrificación introduce, además, una dificultad adicional en los servicios tradicionales de vehículo de sustitución: el estado de carga de la batería.
Europcar señala que más del 70% de su red británica dispone de infraestructura de recarga para vehículos eléctricos. Esto va a permitir que las unidades destinadas al servicio acordado con Farizon serán entregadas con al menos un 80% de carga al comienzo del alquiler.
Para ello, la compañía utilizará además su servicio Delivery & Collection, que permite entregar y recoger el vehículo directamente al cliente, evitando así que este tenga que desplazarse hasta una oficina de alquiler para iniciar o finalizar el servicio.
En el caso de un vehículo comercial, esta posibilidad adquiere especial valor, dado que para un profesional, desplazarse hasta una oficina de alquiler, recoger el vehículo y posteriormente devolverlo puede significar varias horas de actividad perdida. Llevar la furgoneta de sustitución directamente hasta el conductor reduce ese tiempo improductivo, acción que añade un importante valor a la operativa del vehículo de sustitución.
Mantener al cliente trabajando
Andrew Grigor, responsable de Posventa de Farizon Auto UK, explica que la marca está construyendo su propuesta de posventa alrededor de la necesidad de mantener operativos a sus clientes.
La compañía considera que la combinación de la asistencia en carretera de AA, el suministro rápido de piezas de DHL y ahora el servicio de sustitución de Europcar deben permitir reducir al mínimo el tiempo durante el que una de sus furgonetas mantengan al cliente fuera de servicio en caso de avería o reparación.
La incorporación de Europcar responde, además, a otro objetivo: proporcionar mayor confianza a las empresas que todavía están valorando dar el salto a la furgoneta eléctrica. Porque una de las barreras para la electrificación de las flotas profesionales no está únicamente en la autonomía, los tiempos de recarga o el precio de adquisición. También está en la percepción del riesgo. Para un operador profesional, la pregunta no es solamente qué ocurre cuando una furgoneta eléctrica funciona correctamente, sino qué sucede cuando deja de hacerlo.
El vehículo de sustitución como argumento para electrificar
Y es precisamente por eso por lo que el acuerdo alcanzado entre Farizon y Europcar adquiere una dimensión que va más allá de un simple servicio de alquiler.
La compañía de vehículos comerciales del Grupo Geely está utilizando la posventa como una herramienta para reducir las incertidumbres asociadas a la introducción de una nueva tecnología, al mismo tiempo que favorece y apoya la entrada de una nueva marca en un mercado tan exigente como es el de los vehículos comerciales en el Reino Unido.
Europcar aporta experiencia en movilidad eléctrica y en la gestión de vehículos de sustitución para los sectores asegurador y de asistencia en carretera, mientras que Farizon aporta una flota específica de sus propios vehículos para garantizar que el cliente pueda continuar trabajando con una solución lo más próxima posible a la que estos utilizaban antes de sufrir la avería de alguna de sus unidades.
Tom Middleditch, portavoz de sostenibilidad de Europcar, considera precisamente que mantener una flota específica de Farizon permitirá que las empresas que hayan apostado por sus vehículos eléctricos tengan la seguridad de que podrán recibir un vehículo de sustitución allí donde se encuentren en Reino Unido.
Y todo ello sin olvidar que en este servicio, la rapidez adquiere una importancia especial, pues en una flota profesional, el vehículo no es simplemente un medio de transporte, sino una herramienta más que permite garantizar el trabajo y los servicios que la flota debe aportar a la compañía.
Una cuestión de continuidad de negocio
El acuerdo entre Farizon y Europcar también refrenda y pone de manifiesto cómo está cambiando el concepto tradicional de posventa en el segmento del vehículo comercial. Durante décadas, la prioridad tanto de los fabricantes como de los clientes ha sido tratar de reducir los tiempos de inmovilización y reparación de sus vehículos. Ahora esa estrategia empieza a complementarse con otra que también tiene una gran importancia: reducir las consecuencias de que el vehículo tenga que parar.
La diferencia entre ambos es ciertamente importante. Mientras que una reparación que precisa varios días puede ser asumible desde el punto de vista técnico, para una empresa de distribución, un instalador, un operador de mantenimiento o cualquier profesional cuyo negocio dependa directamente de disponer de una furgoneta puede resultar del todo inaceptable tener que asumirla.
Por eso los servicios de sustitución empiezan a formar parte de la propuesta de valor de las propias marcas. Un valor que, además, en el caso de los vehículos eléctricos, pueden desempeñar un papel fundamental para generar mayor confianza entre la marca y los operadores de flotas.
La batalla no termina con la venta o alquiler de la furgoneta
Farizon se encuentra en pleno proceso de expansión internacional y la estrategia que está llevando a cabo en el mercado británico, uno de los primeros en desarrollar en la zona europea, demuestra que la entrada en un mercado de vehículos comerciales no se limita exclusivamente a poner producto a la venta.
La marca china está aprovechando para construir todo un ecosistema de servicios alrededor de sus vehículos. Servicios como los de asistencia en carretera, disponibilidad de piezas, reparación y, ahora también, de movilidad alternativa durante las intervenciones de mantenimiento y reparación en el taller.
Toda una estrategia que resulta de especial importancia para el desarrollo comercial de un fabricante nuevo en el mercado Europeo, para cuyos clientes —que adquieren sus productos por razones de trabajo— las preguntas no terminan con la firma del contrato de compra o renting. Sino que ese es justo el momento en el que, de verdad, comienzan.
Preguntas del estilo de ¿quién responderá si el vehículo falla? ¿Cuánto tardará en repararse? ¿Habrá piezas disponibles rápidamente? ¿Tendré otro vehículo mientras arreglan el mío?
La política comercial de Farizon está intentando responder a todas esas preguntas antes incluso de que el cliente tenga que formularlas. Y en este sentido, su acuerdo con Europcar, similar a los ya preexistentes con DHL y otras grandes compañías europeas, pone de relieve hasta que punto el vehículo de sustitución se está convirtiendo en una de las piezas estratégicas a garantizar en la movilidad profesional. Y más aún cuando la transición hacia la electrificación obliga a los fabricantes a demostrar que el cambio tecnológico no tiene por qué traducirse en la asunción de mayores riesgos operativos por parte de las empresas y sus flotas.