El mercado automovilístico español consolida un cambio de ciclo. Los conductores priorizan cada vez más el coste total de uso frente a la propiedad, retrasan decisiones de compra y se inclinan por alternativas más asequibles, en un contexto marcado por la presión inflacionista y la transformación tecnológica del sector.
Así se desprende del último Estudio Motor 2026 del Observatorio Cetelem, que dibuja un consumidor más racional, digital y sensible al precio, en línea con la evolución que ya venía apuntando el mercado en los últimos ejercicios.
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Menos gasto y mayor prudencia en la compra
Uno de los datos más relevantes es la caída del 11% en el gasto medio total en la compra de vehículos, que se sitúa en 23.165 euros. Este descenso está impulsado principalmente por la contracción del 15% en el gasto en vehículos nuevos, reflejo directo de una demanda más contenida.
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En paralelo, el vehículo de ocasión gana protagonismo. El importe medio destinado a este segmento se dispara un 83%, hasta los 15.358 euros, evidenciando una fuerte presión de la demanda hacia opciones más económicas.
Este cambio responde a un factor clave: el precio. El 47% de los conductores reconoce que ha influido en su decisión de compra —12 puntos más que el año anterior— y, de ellos, un 60% ha optado por retrasarla.
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El modelo de propiedad pierde peso
El estudio también confirma un debilitamiento progresivo del concepto de coche en propiedad. El 43% de los usuarios que optan por soluciones como el pago por uso o el carsharing asegura no necesitar un vehículo para su día a día, una tendencia que sigue ganando terreno.
Además, el 81% de los conductores ya tiene en cuenta el coste total de uso del vehículo, consolidando un cambio estructural en la mentalidad del consumidor, más orientado a la eficiencia económica que a la posesión.
Electrificación: el híbrido lidera y el eléctrico avanza
En cuanto a las motorizaciones, la electrificación sigue avanzando, aunque de forma gradual. El vehículo híbrido se mantiene como la opción preferida, con un 48% de intención de compra, mientras que el eléctrico crece cinco puntos hasta alcanzar el 18%.
Por el contrario, las motorizaciones tradicionales continúan perdiendo peso: la gasolina cae hasta el 19% y el diésel se sitúa en el 14%.
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El avance del eléctrico se apoya en una reducción de sus principales barreras. La preocupación por la autonomía desciende 14 puntos, y también disminuyen las reticencias relacionadas con el precio y los tiempos de recarga. A su vez, mejora la percepción de sus ventajas económicas y de fiabilidad.
Más digitalización y auge de la inteligencia artificial
Otro de los grandes cambios se produce en el proceso de compra. El 57% de los conductores ya ha utilizado herramientas de inteligencia artificial, principalmente para comparar modelos, ajustar presupuestos o resolver dudas técnicas.
Las redes sociales también ganan peso como canal de información, aunque su nivel de confianza sigue siendo moderado.
Marcas chinas: más conocidas y mayor percepción
El estudio destaca, además, el crecimiento de las marcas chinas en el mercado español. Su nivel de conocimiento aumenta hasta el 56% y mejora la percepción tanto de su calidad como de su seguridad.
El precio y la tecnología son los principales motores de su atractivo, y un 37% de los conductores cree que su entrada contribuirá a reducir los precios del mercado, intensificando la competencia.
Un sector en plena transformación
En conjunto, los datos apuntan a un mercado en plena transición, donde la moderación de la demanda, el encarecimiento de costes y la presión regulatoria obligan al sector a adaptarse rápidamente.
El consumidor, por su parte, se muestra más informado, digitalizado y exigente, lo que acelera la evolución hacia nuevos modelos de movilidad, financiación y uso del vehículo.
En este escenario, el renting y otras fórmulas de acceso flexible se posicionan como soluciones alineadas con las nuevas prioridades del conductor español: control del gasto, previsibilidad y menor compromiso a largo plazo.