Las empresas españolas han entrado en la recta final para implantar los nuevos Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) y adaptar sus respectivas políticas a las nuevas exigencias que establece la nueva Ley de Movilidad Sostenible. El próximo 5 de diciembre finaliza el plazo para que las compañías dispongan de su propia plan ya diseñado, negociado e implantado.
Una obligación que afecta directamente a las empresas de más de 200 empleados o de 100 por turno, pero que, por lo que parece, aún muchas desconocen. Según los datos del Arval Mobility Observatory 2025, el 50% de las compañías todavía no dispone de un plan, aunque un 38% preveía desarrollarlo antes de que finalice el período de implantación.
A menos de tres meses de la fecha final establecida, el grado de preparación de los planes de movilidad en el tejido empresarial español afectado muestra todavía un importante recorrido por delante. Según los datos del Arval Mobility Observatory 2026, el 50% de las empresas españolas ya disponía de un Plan de Movilidad establecido, aunque no todas lo tenían adaptado a las nuevas exigencias establecidas en la Ley de Movilidad Sostenible.
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Durante estos próximos meses, la gran mayoría de ellas trabajan en su adaptación a la nueva normativa y otro 38% adicional tenía igualmente previsto su desarrollo e implantación durante estos próximos meses para cumplir con los plazos previstos en la nueva Ley de Movilidad Sostenible. De cumplirse estas previsiones, el 88% de las compañías afectadas, dispondría en plazo de una estrategia de movilidad adecuada al marco de la nueva regulación.
Estos datos sitúan a miles de empresas en toda España ante una fase de trabajo especialmente intensa durante los próximos meses, ya que la elaboración de PMST de una empresa no se limita únicamente a definir medidas de transporte. El proceso exige analizar cómo se desplazan los trabajadores, identificar alternativas y establecer una estrategia de movilidad que deberá integrarse progresivamente en la gestión de toda la actividad de la empresa.
La movilidad deja de ser un asunto exclusivo de las flotas
Uno de los principales cambios que introduce este nuevo escenario es el alcance de la movilidad corporativa. Hasta ahora, las políticas de movilidad de muchas compañías se han concentrado fundamentalmente en los empleados que disponen de vehículo de empresa, un colectivo especialmente vinculado a los departamentos de compras y gestión de flotas.

El PMST amplía considerablemente esa perspectiva. La movilidad pasa a afectar al conjunto de la plantilla y, por tanto, implica también a Recursos Humanos, Sostenibilidad, Responsabilidad Social Corporativa y dirección, además de a los responsables de sus flotas de vehículos.
El objetivo que se persigue con ello no es únicamente reducir las emisiones asociadas a los desplazamientos. Los planes deben incidir también en las medidas de seguridad vial adoptadas, los planes de formación en esta materia impartidos a los trabajadores, los tiempos de desplazamiento, los costes de la movilidad que deben asumir y, de manera muy especial, las condiciones de acceso al puesto de trabajo, al tiempo que incorporan nuevas alternativas de transporte disponibles frente al uso de los vehículos privados por parte de los trabajadores.
Esta evolución convierte la movilidad en un elemento con incidencia creciente en la política de recursos humanos. La posibilidad de ofrecer diferentes soluciones de transporte adquiere además una gran importancia de cara a la atracción y fidelización de los empleados, especialmente en aquellas organizaciones que cuentan con modelos de trabajo híbridos, centros de actividad alejados de las redes de transporte público que generan necesidades de desplazamiento variables.
Del coche de empresa a un presupuesto de movilidad
El cambio de modelo también está impulsando fórmulas que permiten gestionar la movilidad de una forma más flexible. Según el Arval Mobility Observatory, el presupuesto de movilidad y las soluciones de aparcamiento flexible figuran entre las medidas que despiertan mayor interés entre las empresas.
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En paralelo, las compañías están ampliando el abanico de alternativas disponibles para sus empleados. El carsharing corporativo, la bicicleta eléctrica, las bicicletas de carga para determinadas operaciones urbanas o la integración de diferentes medios de transporte en una única plataforma forman parte de un ecosistema que complementa al vehículo de empresa y al renting tradicional.
En este contexto, el renting mantiene su papel como una de las herramientas que mejor ayudan a gestionar la movilidad corporativa, si bien no es necesariamente la única solución posible para ello. El PMST favorece una aproximación más amplia, en la que las empresas pueden combinar vehículos de uso individual con servicios compartidos y diferentes opciones de transporte en función de las necesidades de cada empleado o actividad.
Arval amplía su oferta más allá del renting
Este nuevo escenario explica también la evolución de los operadores de movilidad hacia propuestas que superan el renting convencional. Arval ha desarrollado en España diferentes servicios destinados a cubrir estas necesidades, desde el carsharing corporativo hasta el renting de bicicletas eléctricas y las soluciones de movilidad como servicio.
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Su oferta de carsharing corporativo permite compartir vehículos entre empleados mediante una aplicación y gestionar tanto desplazamientos profesionales como determinados usos privados. Según los datos facilitados por la compañía, esta actividad supera actualmente los 4.000 usuarios y 1.000 vehículos compartidos.
A ello se suma el renting de bicicletas eléctricas y las cargo bikes destinadas a operaciones de última milla, así como una solución de Movilidad como Servicio que integra en una misma plataforma alternativas a disposición de los trabajadores para sus desplazamientos como son los servicios de las compañías VTC, taxi, bicicleta, carsharing, distintos modos de transporte público y aparcamiento.
Además, el modelo permite a las empresas establecer presupuestos de movilidad para ayudar a sus empleados y realizar un seguimiento tanto del gasto como de la huella de CO₂ asociada a los desplazamientos.
Tres meses para convertir la obligación en estrategia
La cuenta atrás para el 5 de diciembre coloca ahora a las empresas ante una decisión que va más allá del cumplimiento normativo. La elaboración del PMST obliga a conocer cómo se mueve realmente la plantilla y a determinar qué combinación de soluciones puede responder a las necesidades de cada organización.
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Para ello, compañías especializadas como Arval y otros muchos operadores y consultoras están incorporando también servicios específicos de consultoría, con los que analizar las necesidades de movilidad y definir una estrategia personalizada a cada empresa para acompañarlas en la implantación y seguimiento de sus PMST
La cuestión para las empresas ya no es, por tanto, únicamente disponer de un documento antes de que finalice el plazo. El reto será conseguir que el plan se convierta en una herramienta efectiva de gestión de la movilidad corporativa y que las medidas contempladas tengan continuidad más allá de la fecha límite establecida por la Ley de Movilidad Sostenible.