El TCO (coste total de propiedad) de los vehículos en Europa se han incrementado en un 32% desde enero de 2020 hasta junio de 2026. Así lo indica un reciente estudio de ARVAL, que destaca cómo la subida de los carburantes, el encarecimiento de los servicios y el repunte de los tipos de interés han elevado la presión sobre los presupuestos de movilidad de las empresas.
España presenta la evolución más desfavorable de los principales mercados europeos analizados. Entre marzo y junio de 2026, el TCO creció un 7% en nuestro país. La subida supera la registrada en Suecia y Alemania, ambas del 5%, Francia (4%) y Países Bajos (3%).
Según los datos proporcionados por la operadora de servicios de movilidad, renting y gestión de flotas, acelerar la electrificación de una flota de 500 vehículos podría generar un ahorro de hasta 216.961 euros en 2027.

Estos datos proceden del libro blanco «La visión global del coste total de propiedad: Perspectivas 2027 y palancas estratégicas para la resiliencia de las flotas», elaborado por Arval Mobility Observatory. El estudio analiza cómo la volatilidad energética, la situación geopolítica y las condiciones de financiación están afectando a la estructura de costes de las flotas europeas.
Los carburantes y los servicios encarecen la movilidad
El incremento del TCO responde a una subida generalizada de sus principales componentes. Los carburantes acumulan un encarecimiento del 42% desde 2020 hasta el segundo trimestre de 2026.

El gasóleo alcanzó los 1.963 euros por cada 1.000 litros en surtidor. Esta cifra supera en casi un 10% el anterior máximo, registrado en el segundo trimestre de 2022, cuando se situó en 1.918 euros.
También han aumentado los costes asociados al mantenimiento de los vehículos. Las operaciones de mantenimiento y reparación son un 27% más caras que en 2020. El seguro del automóvil acumula una subida del 28%, mientras que los neumáticos se han encarecido un 25%.
A esta presión se suma el coste de financiación. Los tipos de interés medios aplicados a la financiación de vehículos aumentaron un 25% entre 2022 y 2026. El impacto resulta especialmente relevante para los eléctricos de batería (BEV), cuyo precio de adquisición medio continúa entre un 20% y un 30% por encima del de los modelos de combustión.
El peso de la financiación condiciona el coste de los VE
La estructura del TCO varía de forma significativa según la tecnología de propulsión. En los vehículos de combustión y los híbridos ligeros (MHEV), la financiación representa el 47% del coste total. La energía supone el 21% y los servicios, el 22%.
En los eléctricos de batería, el peso de la financiación aumenta hasta el 63% del TCO. Sin embargo, el gasto energético baja al 20% y los servicios representan el 10%.

La comparación muestra que el menor coste energético de los eléctricos no elimina el impacto de su mayor precio de adquisición. No obstante, en el escenario analizado por Arval, el BEV presenta el TCO mensual más bajo.
Para un SUV del segmento C, con un contrato de 45 meses y 105.000 kilómetros, el coste mensual medio se sitúa en 1.301 euros para un eléctrico. La cifra queda por debajo de los 1.320 euros de un híbrido convencional (HEV) y de los 1.451 euros de un modelo de combustión o MHEV.
El híbrido enchufable (PHEV) registra el coste más elevado de las cuatro tecnologías comparadas, con 1.703 euros mensuales.
La electricidad también ha perdido parte de su ventaja relativa. El precio medio de la energía doméstica y no doméstica en Europa se ha estabilizado en 0,17 euros por kWh desde 2024. Aun así, acumula un incremento del 64% respecto al primer semestre de 2020.
Acelerar la electrificación podría ahorrar 216.961 euros en 2027
El informe plantea dos estrategias de renovación para una flota corporativa representativa de 500 turismos. El modelo contempla un ciclo de renovación anual del 25% y compara una electrificación limitada con otra acelerada.
En el primer escenario, el 40% de los vehículos renovados serían eléctricos y el 60% restante correspondería a modelos de combustión o MHEV. La estrategia alternativa destinaría el 100% de las renovaciones a vehículos eléctricos.

En un escenario económico base, la electrificación limitada situaría el TCO de la flota en 8.368.052 euros. La transición acelerada reduciría el coste hasta 8.197.717 euros. La diferencia supone un ahorro de 170.335 euros.
La ventaja aumenta en un escenario pesimista, marcado por una elevada tensión geopolítica y precios del petróleo superiores a los 120 dólares por barril. En este supuesto, la estrategia limitada elevaría el TCO de la flota hasta 8.418.638 euros. La electrificación acelerada lo contendría en 8.201.677 euros.
El ahorro alcanzaría así los 216.961 euros. La simulación apunta a que la electrificación puede actuar como mecanismo de protección frente a la volatilidad energética. No obstante, el resultado depende de las hipótesis económicas y de costes utilizadas por el modelo.
El TCO gana peso en las decisiones de flota
Arval Mobility Observatory considera que Su planteamiento es convertirlo en una herel TCO debe dejar de ser una referencia limitada a la selección y adquisición de vehículos. Su planteamiento es convertirlo en una herramienta de planificación estratégica, capaz de anticipar los costes y orientar las decisiones de renovación.

El análisis también pone el foco en la flexibilidad de los modelos de movilidad y en las soluciones de pago por uso. Arval destaca en este ámbito propuestas como Arval Mobility Pass, servicio que la compañía del Grupo BNP Paribas presenta como una herramienta para simplificar la gestión y mejorar el control del gasto energético y operativo.
Para los gestores de flotas, el encarecimiento simultáneo de la energía, los servicios y la financiación refuerzan la necesidad de evaluar los vehículos durante todo su ciclo de utilización. La tecnología de propulsión es una variable relevante, pero no la única.
La evolución de los precios de adquisición, el kilometraje, la duración de los contratos, el acceso a la recarga y los costes de mantenimiento condicionan el resultado económico. La simulación de Arval muestra el potencial de una electrificación más rápida, aunque no permite extrapolar automáticamente el ahorro a cualquier flota.
