El mercado del vehículo de ocasión (VO) en España sigue ganando tracción y hay operadores que no solo crecen, sino que lo hacen con una hoja de ruta muy definida. Es el caso de Crestanevada. La compañía granadina ha superado ya los 100 millones de euros de facturación en un tiempo especialmente corto y no oculta su ambición: convertirse en el líder nacional del VO antes de que termine la década.
Según revela “La Tribuna de Automoción” (ver noticia en este enlace ), ese mensaje ha quedado claramente expresado durante la reciente celebración en Granada de la de la convención anual de Crestanevada, bajo el lema “Desafío 2026”. Un encuentro que reunió a más de 400 asistentes entre empleados, partners y colaboradores del ecosistema de automoción conformado por la compañía, el cual se consolida un año más como una cita clave para alinear estrategias, compartir visión y reforzar relaciones en el actual contexto de transformación que vive el sector.
El entorno elegido, el Palacio de los Córdova, no fue casual: un escenario simbólico para una compañía que quiere combinar sus raíces locales con su progreso de proyección nacional, ya que es precisamente esa dualidad —cercanía operativa y ambición de escala— la que está marcando su actual evolución.
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Durante la apertura de la convención, Francisco García Cervi, CEO de Crestanevada, dejó claro que ”la compañía entra en una nueva fase de crecimiento, sí; pero también de consolidación de su modelo de negocio”. Crestanevada ya cuenta con una implantación relevante de su negocio de vehículos de ocasión en todo el territorio, pero mantiene su foco “sobre las labores de mejora continua, la experiencia de cliente y la potenciación del desarrollo de su equipo de profesionales”.
Más red, más capilaridad
Desde el punto de vista operativo, los números acompañan. Según explicó en su alocución a los asistentes a la convención el director general de Crestanevada, Fernando García Moya, la compañía supera ya los 40 centros en España y prevé acercarse a los 50 antes de cerrar 2026. Todo ello con una plantilla que ya rebasa los 250 profesionales.
En términos de posicionamiento, Crestanevada se sitúa actualmente como el tercer operador de VO a nivel nacional. Pero su mensaje es inequívoco: el objetivo es escalar hasta el número uno en 2030.
Este crecimiento no es casual. Hace cinco años la compañía tomó la decisión de apostar por la expansión y reforzar su modelo, y los resultados avalan esa estrategia. Uno de los factores diferenciales, según la dirección, ha sido el fuerte sentimiento de pertenencia del equipo, junto con una propuesta de valor centrada en el acompañamiento al cliente durante todo el proceso de compra.
Además, la compañía ha sabido navegar un mercado especialmente volátil, marcado por las fluctuaciones en la oferta y la demanda de VO en los últimos ejercicios.
Compromiso social estructurado
Más allá del negocio, Crestanevada también da un paso adelante en su vertiente social con la creación de la Fundación Crestanevada, que estará liderada por Antonio Tejada. El objetivo es ordenar y potenciar las iniciativas sociales, deportivas e inclusivas que la compañía ya venía desarrollando.
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Hasta la fecha, estas acciones han supuesto una inversión superior a los 600.000 euros, con impacto directo en más de 3.000 beneficiarios anuales. Con la nueva fundación, la empresa busca dar continuidad y mayor alcance a proyectos vinculados al deporte base, la inclusión social y el desarrollo local en las zonas donde opera.
En palabras del propio CEO, se trata de entender la empresa como algo más que una actividad comercial: buscando con ello convertir a la compañía en un actor con capacidad de generar impacto real sobre su entorno social y territorial.
En definitiva, Crestanevada combina crecimiento orgánico, expansión territorial y compromiso social en una estrategia clara: ganar peso en el mercado del VO y posicionarse como referencia en el sector en los próximos años. El reto no es menor, pero la hoja de ruta ya está en marcha.