Estados Unidos se prepara para las votaciones de medio mandato, que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre, y que tienen como eje principal la subida del precio de los carburantes provocado por el conflicto en Oriente Medio. Entre los más afectados se encuentran las empresas de transporte, quienes señalan esta problemática como la más preocupante, según un estudio del Instituto Americano de Investigación del Transporte (ATRI).
Los últimos datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA) indican que el coste del combustible ha subido un 75% respecto al 2025 en la región. El presidente de la compañía TCW (una de las entidades más importantes del sector en el país americano), Ben Banks, señaló que “justo cuando comenzábamos a ver algunas señales positivas en el sector de la movilidad de mercancías, el valor del gasoil superó los 6,30 dólares por galón (unos 1,50 euros por litro)”.
Según documentos judiciales federales y registros de transportistas revisados por FreightWaves, al menos 16 empresas de transporte por carretera, reparto y logística entraron en proceso de quiebra entre finales de agosto y el 21 de septiembre.
Medidas «poco claras»
Para controlar la situación, la Casa Blanca ha intentado contener los daños del alto precio con varias medidas, como comprar barriles de diésel ruso o permitir el uso temporal de gasloleo con tinte rojo, destinado principalmente para los agricultores y que está exento de impuestos federales especiales, a los camioneros. Sin embargo, el efecto de estas no llegará para antes de las elecciones.
El principal lobista de Natso, un grupo comercial que representa a los mayores operadores de paradas de camiones de EEUU, David Fialkov, señaló, según unas declaraciones recogidas por Reuters, que los miembros aprecian el esfuerzo de Trump por abordar los costos del gasoil, pero que las directrices siguen siendo «poco claras» y conllevan demasiado riesgo.
Asimismo, el economista jefe de la Asociación Americana de Camioneros (ATA), Bob Costello, advirtió a las empresas que las existencias de destilados están en mínimos históricos, por lo que las flotas deben prepararse para una presión continua en las estaciones de servicio sin alivio a corto plazo.
