La Guía de la DGT para incorporar la seguridad vial en las políticas de Responsabilidad Social Corporativa de las empresas españolas considera la incorporación de las técnicas antiatascos de conducción (Jam Absortion Driving-JAD) como una materia vital para contribuir a la reducción de accidentes, la mejora de la movilidad y la disminución del impacto ambiental que tiene la circulación vehicular en nuestras ciudades.
Según destaca el Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico en un reciente informe, “es necesario poner en marcha actuaciones que impliquen una activa prevención de la siniestralidad vial laboral, fomentando la inclusión de la seguridad vial como un valor más dentro de la gestión empresarial, incorporando este ámbito en los planes de Responsabilidad Social Corporativa de las organizaciones empresariales”.
Reducir la siniestralidad y sus víctimas
El propósito no es otro que contribuir a la reducción de las víctimas mortales o las personas lesionadas que se producen durante los desplazamientos de carácter laboral, tanto los “in itinere” (de casa al trabajo y del trabajo a casa) como los “in mission” (desplazamientos de carácter laboral durante la jornada de trabajo), fomentando estas políticas entre los conductores de las empresas, independientemente del tamaño y del sector de actividad de las mismas.
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Los siniestros viales laborales que se producen a diario, además de producir un grave impacto a la sociedad, afectan gravemente a la actividad y modelo de negocio de las organizaciones empresariales, por ello, desde el Observatorio Nacional de la Seguridad Vial —entidad gubernamental adscrita a la Dirección General de Tráfico que recopila, gestiona, analiza y difunde datos sobre siniestros viales y sus causas para informar y apoyar la creación, monitoreo y evaluación de políticas públicas destinadas a reducir la accidentalidad vial y proteger la vida de los usuarios de las vías y carreteras en nuestro país—, busca fomentar la puesta en marcha de acciones que contribuyan a la reducción de la siniestralidad vial laboral.
Guía para introducir la seguridad vial en las RSC
Para ello, entre otras medidas, se ha elaborado una guía que quiere servir de referencia a las empresas en la implantación efectiva de la seguridad vial en sus estrategias de Responsabilidad Social Corporativa.
La guía se estructura, grosso modo, en dos partes. Una sección introductoria que permite conocer qué es la Responsabilidad Social Corporativa y cómo esta puede afectar a las empresas que la practican y ponen en marcha, y otra sección que facilita a las empresas abordar la “aplicación de medidas ligadas a la mejora de la seguridad vial que se podrían implementar en las empresas contribuyendo a la RSC, buscando cómo potenciar su incorporación desde diferentes perspectivas, e incluyendo ejemplos prácticos de la incorporación de medidas de seguridad vial laboral en las estrategias de RSC de casi 30 empresas.
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Igualmente, la guía cuenta con tres anexos documentales. Uno centrado en la estructura de las normas europeas que desde la Comisión Europea vienen proponiendo para la elaboración homogénea de los informes empresariales de sostenibilidad; otro focalizado en la estructuración de las memorias de sostenibilidad a partir de los estándares internacionales GRI (los más ampliamente utilizados por las corporaciones); y, por último, las principales referencias que el Observatorio ha utilizado para elaborar la “Guía Orientativa sobre la incorporación de la Seguridad vial en la RSC”. La guía puede consultarse en www.wavedriving.online.
Integrar la seguridad vial en la gestión corporativa
Según el Observatorio Nacional de la Seguridad Vial, la implementación tanto en los programas de formación para empleados como las políticas de movilidad empresarial va a permitir integrar la seguridad vial en la gestión corporativa y reforzará el compromiso de las empresas con la sociedad y sus grupos de interés.
Uno de los aspectos básicos que estas políticas deben introducir es el de inculcar a sus conductores la práctica de metodologías de conducción adecuadas que favorezcan el desarrollo de una movilidad más segura y sostenible en nuestras calles y carreteras acorde a los principios de prevención activa que se establecen igualmente en las estrategias de RSC con el objetivo de reducir los incidentes viales durante la jornada laboral.
Entre estas prácticas, las técnicas de la denominada conducción JAD (Jam Absortion Driving-JAD) que favorecen una circulación antiatascos gracias a la adopción de determinadas conductas y comportamientos mientras estamos al volante de nuestros vehículos favorecen igualmente que se produzcan un menor número de incidentes y siniestros, gracias a que permiten evitar frenadas bruscas, congestiones y otros muchos incidentes viales .
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La conducción JAD optimiza la fluidez del tráfico en calles y carreteras, mejorando con ello los índices de siniestralidad y victimas en el tráfico que sufren las flotas y plantillas de las empresas, al tiempo que contribuyen a incentivar su actividad al contribuir positivamente a reducir los tiempos que se emplean en los desplazamientos de carácter laboral durante la jornada.
Importantes ventajas a conseguir
Igualmente, la puesta en práctica de una conducción preventiva antiatascos favorece que tanto los vehículos de la flota corporativa como los de los vehículos privados de su plantilla realicen menores consumos de combustible y energía en sus desplazamientos, con lo que ello conlleva tanto en materia de ahorro económico como en cuanto a la reducción de las posibles emisiones contaminantes que los vehículos producen con su actividad.
La conducción JAD viene a reforzar la movilidad cooperativa y la cultura preventiva de las organizaciones y es un claro ejemplo de cómo las empresas pueden convertir la seguridad vial en un valor estratégico de su RSC.
Desde la DGT y el Observatorio Nacional de Seguridad Vial se recuerda que la realización de cursos de conducción que fomenten este tipo de conducción entre los trabajadores de las empresas está subvencionada por entidades como FUNDAE, IDAE, etc. Recordar igualmente que a los trabajadores de las empresas se les retiene en la cotización base de sus nóminas un 0,10% en materia de formación profesional y que las propias empresas aportan otro 0,60%. Ambos porcentajes tienen como objeto la formación de los trabajadores para mejorar sus habilidades, lo cual permite aprovechar dichas subvenciones para mejorar sus técnicas de conducción JAD, cuando estas están incluidas en la RSC de la compañía.