El Mazda CX-6e, un nuevo SUV del segmento D que estará disponible a partir del próximo mes de junio, representa el paso más ambicioso de la firma de Hiroshima hacia la electrificación total. Se ha presentado oficialmente en el Salón del Automóvil de Bruselas no como un coche eléctrico más, sino que muestra una importante evolución de los valores más tradicionales de la firma nipona, como es el diseño, la tecnología o las sensaciones de conducir. Se trata, además, de un modelo que tiene una historia de origen fascinante que marca un cambio de rumbo en la estrategia de Mazda, fruto de una ambiciosa colaboración estratégica internacional que lo convierte en un modelo global.
El origen técnico del CX-6e hay que buscarlo en la joint venture de Mazda con la firma china Changan. Para este nuevo SUV han optado por la plataforma EPA1, desarrollada exclusivamente para vehículos eléctricos y de autonomía extendida, utilizada en diferentes modelos de Changan, sobre la que Mazda ha rediseñado su propia carrocería y el interior para que el coche se sienta y vea como un auténtico Mazda. Además, aunque se fabrica en China, el centro de I+D de Mazda en Oberursel (Alemania) se ha encargado de recalibrar tanto las suspensiones como la dirección para adaptarlo a los gustos europeos, buscando la conexión conductor-coche que en Mazda llaman Jinba-Ittai.
Evolución del diseño Kodo
El CX-6e muestra una interesante evolución del lenguaje de diseño Kodo (Alma del movimiento). No solo bastaba con lograr un diseño muy vanguardista y espectacular, la gran premisa en el desarrollo de este SUV era priorizar la aerodinámica, sobre todo en un coche de un buen tamaño como es su caso, cuya longitud llega a los 4,85 metros. Un cota generosa pero que debido a la gran distancia entre ejes de 2,90 metros y unos voladizos muy cortos le otorgan al coche un aspecto compacto y robusto.

Podemos asegurar que el CX-6e es el vehículo aerodinámicamente más avanzado de Mazda, algo muy importante en un coche cero emisiones como este. Entre los detalles aerodinámicos más destacados se encuentra la apertura sobre la parrilla frontal, encima del capó, que canaliza el flujo de aire a través de este elemento, y el pilar D flotante, con un canal que permite pasar el aire entre el propio pilar y el cristal trasero. Otros detalles que mejoran el coeficiente Cx de este SUV son los espejos retrovisores digitales y las manetas de las puertas enrasadas.

Se trata, en definitiva, de un diseño muy vanguardista, pero sin que el coche pierda su identidad de marca. Por lo que el frontal está presidido por la característica parrilla en forma de ala, iluminada en este modelo y que une los delgados faros. También está iluminado el logotipo de la marca, mientras que en la zaga unos grupos ópticos también muy estilizados enfatizan la anchura del vehículo.
Salto tecnológico sin precedentes
De puertas adentro, el Mazda CX-6e rompe con todo lo conocido en la marca japonesa, apostando por un interior totalmente digitalizado y muy minimalista que elimina casi por completo los botones físicos. El principal punto de atención es una gigantesca pantalla táctil de 26 pulgadas con resolución 5K que ocupa gran parte del salpicadero y se puede dividir para que el acompañante gestione el sistema de infoentretenimiento mientras que el conductor visualiza la navegación. Otro detalle curioso es que este coche carece de cuadro de instrumentos, en su lugar dispone de un Head-up Display de realidad aumentada que proyecta en el parabrisas los datos de conducción más relevantes. Para mejorar la interacción conductor-coche cuenta con un control por gestos y un avanzado sistema de reconocimiento de voz.

Otros detalles tecnológicos son la función Bluethooth Key Sharing, que permite sin la llave física del coche, poder compartir el vehículo con su smartphone hasta a tres personas y el equipo de sonido inmersivo de 23 altavoces, incluyendo algunos integrados en los reposacabezas delanteros que permiten al conductor escuchar la indicaciones del navegador de forma privada sin interrumpir la música del resto de los pasajeros. En el capítulo de la seguridad este SUV cero emisiones está muy bien dotado con un amplio paquete de sistemas de asistencia a la conducción.

En el aspecto práctico, las medidas de la carrocería y su notable distancia entre ejes permiten que el CX-6e pueda brindar un espacio interior muy amplio y confortable para cinco pasajeros. También ofrece una satisfactoria capacidad de carga, pues el maletero trasero anuncia un volumen de 468 litros, ampliable a 1.434 con los asientos traseros abatidos. A esto hay que sumar el maletero delantero (frunk) con 80 litros adicionales, ideales para guardar los cables de carga, entre otras cosas. Otro dato muy útil es su capacidad de remolque de hasta 1.500 kilos.
Equilibrio entre rendimiento y eficiencia
A la hora de definir el sistema de propulsión cero emisiones del CX-6e, en Mazda ha prevalecido sobre todo el enfoque más práctico, buscando con ello un elevado agrado de conducción y también un funcionamiento muy eficiente. Así, está dotado con un electromotor en el eje trasero, por lo tanto la tracción es a esas ruedas, con una potencia de 258 CV (190 kW) y 290 Nm de par. Un motor que permite una aceleración de 0 a 100 km/h de 7,9 segundos y una velocidad máxima, limitada electrónicamente, a 185 km/h.

La batería empleada en este SUV tiene una química de LFP (litio ferro-fosfato), su capacidad es de 78 kWh y brinda una autonomía (WLTP), en el mejor de los casos, de hasta 484 km. La batería admite potencias de carga de hasta 195 kW en conexiones rápidas de corriente continua, en las que se puede regenerar del 10% al 80% de su capacidad en unos 24 minutos. En corriente alterna la potencia máxima de carga es de 11 kW. Para gestionar el sistema de propulsión se dispone de tres modos de conducción: Normal, Sport e Individual y de cuatro niveles de frenada regenerativa.