Se ha hecho esperar, pero la nueva ley que regulará la movilidad en nuestro país ya es una realidad. El pasado 13 de noviembre la Ley de Movilidad Sostenible pasaba su último trámite con su aprobación en el Congreso de los Diputados, elevando desde entonces a la categoría de derecho social este concepto tan en boga en estos tiempos como es el de la movilidad.
Un reconocimiento que se celebra desde el sector de la automoción en general y desde el alquilador en particular. Desde su patronal, la Federación Nacional Empresarial de Alquiler de Vehículos con y sin conductor (Feneval), se congratulan de que el texto final ratificado «reconozca de manera explícita el papel de los vehículos de alquiler sin conductor como piedra angular y parte de la solución en el nuevo modelo de movilidad».
La ley respalda la demanda del sector al tener en cuenta a los servicios de alquiler sin conductor en la definición de movilidad compartida, si bien la nueva reglamentación no ha colmado todas sus expectativas, dejando algunas cuestiones en el aire. Feneval lamenta, por un lado, que en dicha definición no se hayan incluido finalmente a los vehículos de alquiler con conductor o VTC, quienes, afirman, «son claramente un servicio de movilidad compartida y constituyen un servicio esencial al realizar importantes inversiones en electrificación y reducción de emisiones».
Tampoco ha sido aprovechada para alinear la fiscalidad aplicada a la movilidad sostenible, en relación a esa vieja reivindicación del sector de ver reducido su IVA al 10%. Y lamenta también que la nueva normativa no haya abordado un tema de gran transcendencia para estas compañías como es el coche de sustitución. «Aunque distintas sentencias y el propio Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros establecen que los perjudicados en accidente tienen derecho gratuitamente a un vehículo de sustitución mientras su coche esté en el taller, las aseguradoras siguen tratando de o no ofrecer el servicio o cobrárselo a sus clientes. Esta ley debería haber puesto fin a este abuso», argumenta la federación en un comunicado.
Falta de cultura entre los usuarios
Aunque tal vez menos reconocido a nivel general que el alquiler turístico o los viajes de empresa como fuente de negocio para el RAC —y eso que esta actividad podría casi considerarse como el germen de este sector— el replacement supone también una parte importante de la facturación y, además, bastante estable. Así lo reconoce Juan Luis Barahona, presidente ejecutivo de Feneval, que apunta a todo ese ecosistema que aparece alrededor de las aseguradoras, asistencia en carretera, renting… No cuentan con datos para cuantificar cuál sería su peso en la facturación del sector, pero indica que unos 2,2 millones de accidentes leves al año «dan para muchos millones de días de alquiler» si esos vehículos tienen que permanecer inmovilizados días o semanas.
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Barahona considera que esta parte del negocio seguirá creciendo y desarrollándose a través del impulso de la legislación y de la propia concienciación de los ciudadanos. «En otros países ya existe una legislación más dura en este sentido, pero sobre todo crecerá por la concienciación del usuario, que no sabe que tiene derecho a ello porque nunca lo tuvo, hemos estado enfocados en la propiedad y no en el propio uso del coche».
El máximo dirigente de la patronal alquiladora incide en la importancia de este punto y en el respaldo de la jurisprudencia en este sentido. Porque la mayoría de usuarios, cuando recibe de un tercero un golpe en su coche, piensa en cómo reparar ese daño, pero no en la necesidad que tendrá de su vehículo para cumplir con sus obligaciones profesionales, por ejemplo. «La otra persona me ha privado de mi coche, pero también de mi movilidad», detalla Barahona, «y las sentencias dicen que tienes derecho a la libre disposición de un vehículo. Te tienen que restablecer tu movilidad y todo lo que implica, desde el daño del vehículo hasta disponer de otro porque lo necesitas».
Otra cosa sería que el propietario fuera el responsable del daño de su vehículo o que este estuviese parado por una avería o por mantenimiento; ahí entonces sí que habría que leer las cláusulas del seguro, la letra pequeña, «porque el todo riesgo no existe, no hay nada que cubra absolutamente todo», dice el presidente de Feneval.
En el corazón del negocio
Para poner en perspectiva la relevancia de esta área de actividad dentro de las compañías dedicadas al alquiler de vehículos, Juan Luis Barahona pone el ejemplo de Enterprise Mobility: «El replacement es el core business del comprador de coches número uno del mundo», favorecido por una legislación como la estadounidense que ha generado una mayor cultura y concienciación alrededor del coche de cortesía, añade.
Carlos Fernández, director nacional de Ventas – Replacement de Enterprise Rent-A-Car en España, confirma lo apuntado por Barahona: «Es un servicio altamente demandado ya que potencialmente todos los que tenemos un vehículo lo podemos necesitar. Y para las empresas es una de las principales líneas de negocio, en nuestro caso cerca del 40% de todo el negocio que hacemos en España es de vehículo de sustitución». Otro 40%, agrega, iría enfocado el negocio local en torno al cliente corporativo, «así que en estas dos líneas está el 80% de nuestro negocio, estamos muy enfocados en el día a día».
La ventaja de esta actividad, explica Fernández, es que no tiene demasiadas variaciones y, por lo tanto, es muy consistente. Conviene con el dirigente de Feneval en que la jurisprudencia ya ha dejado muy claro que el vehículo de sustitución forma parte de esos daños y perjuicios que tiene que reparar la parte culpable en un accidente de tráfico. No obstante, el problema en muchos casos llega con la reclamación de la factura por el alquiler del vehículo de sustitución a la aseguradora, un proceso «tedioso, complicado y que muchas veces no desemboca en el éxito», en opinión de Fernández, que aboga por cambiar este modelo y evolucionar hacia mercados de seguros más desarrollados en los que la compañía “culpable” ofrece proactivamente ese coche de cortesía como parte de la compensación por el perjuicio sufrido.
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Y frente a la falta de concienciación de los usuarios que mencionaba Juan Luis Barahona, para Carlos Fernández los talleres sí que «están bastante concienciados de que es un servicio que tienen que ofrecer». Y remarca esa necesidad de un cambio de modelo, porque hoy en día «el peso de la responsabilidad de ofrecer una solución de movilidad al cliente lo soporta el taller, lo que provoca que este servicio esté limitado al número de vehículos que disponga para tal fin». A esta limitación se añaden las características de las unidades de esa flota, que en muchas ocasiones no satisfacen las necesidades del cliente respecto a su coche. «Por esta razón —asegura el responsable de Ventas y Replacement— los talleres deben contar con partners como nosotros, para que tengan acceso a una flota actual e ilimitada para que el cliente pueda elegir qué vehículo necesita y por cuanto tiempo».
Y dice ilimitada porque ponen a disposición de talleres, concesionarios, aseguradoras, compañías de renting y todas aquellas que precisen de coches de sustitución su flota global en el país — más de 25.000 vehículos—, no se cuenta con una específica y concreta para este servicio. «Nuestra flota se va adaptando y va evolucionando según las necesidades de nuestros clientes, de estos grandes partners que tienen demandas específicas en el modo de ofrecer este servicio y en la tipología de los vehículos», comenta Carlos Fernández. De esta manera, frente al ofrecimiento estandarizado de un coche pequeño y manual, se puede brindar al cliente uno más adaptado a sus necesidades.
Evidentemente, este servicio supone un reto logístico para las compañías alquiladoras en tanto que hay que cubrirlo en localidades y zonas geográficas que se escapan del ámbito de influencia de la actividad turística y del negocio corporate, donde sí que está asegurada la presencia de una oficina con una flota de vehículos. En el caso de Enterprise, Fernández destaca la potencia y la capilaridad de su red de oficinas —la más amplia de alquiler de vehículos de toda España—, con más del 70% de ellas ubicadas en polígonos o núcleos urbanos. «No queremos enviar al cliente al aeropuerto a alquilar un coche, sino a la calle o al polígono donde le están arreglando el vehículo, de ahí nuestro enfoque local», asegura. Las más de 170 oficinas en nuestro país garantizan que haya menos movimientos de vehículos y mayor disponibilidad de ellos. «Y creo que cuanto más remota es la zona, más necesidad hay de esta movilidad», concluye.
Asegura una demanda constante
Desde las filas de Sixt confirman categóricamente la importancia del área de replacement para las compañías alquiladoras. «El negocio de sustitución ofrece una demanda constante durante todo el año que no está sujeta, o no tanto, a las fluctuaciones de la temporada turística», comenta Jaime Bigeriego, co-vicepresidente de Sixt España. El directivo remarca una serie de ventajas de esta circunstancia: «Nos permite equilibrar mejor la utilización de la flota a lo largo de todo el año y, adicionalmente, ingresar a nuevos mercados geográficos donde la demanda de alquiler tradicional de corto plazo puede ser baja, pero donde las necesidades de movilidad relacionadas con seguros son consistentes».
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Las empresas del sector se han beneficiado de un fuerte crecimiento de esta actividad durante los últimos años, «impulsado por el aumento de las expectativas de los consumidores en torno a la movilidad, la ampliación de las coberturas de los seguros y la creciente colaboración entre las compañías de alquiler y las aseguradoras», explica. Y con toda seguridad seguirá creciendo y aportando ingresos a las alquiladoras, «especialmente a medida que evolucionen los modelos de propiedad de vehículos y los clientes den cada vez más prioridad a la flexibilidad del servicio», añade Bigeriego. Otra palanca de crecimiento llegaría de la mano de la digitalización, con un potencial excepcional para escalar el negocio junto con las compañías de seguros, los talleres, los fabricantes y los concesionarios.
Cada uno de estos segmentos de cliente valora de este servicio, afirma el co-vicepresidente en España de la compañía alemana, «la disponibilidad, la rapidez de entrega, la simplicidad administrativa y la transparencia en los costos». Asimismo, confirma que la mayoría de los vehículos utilizados para satisfacer la movilidad de los clientes son modelos económicos y compactos. No obstante, apunta que en el caso de los talleres y concesionarios suelen optar también por vehículos de marca o de un tipo específico que se alineen con la experiencia que desean ofrecer a sus clientes, al igual que para clientes de seguros premium o de concesionarios de marcas de alta gama es frecuente ofrecer vehículos de sustitución equivalentes (like-for-like), de gama media o incluso de lujo.
En línea con lo expuesto por Enterprise, Sixt tampoco dispone de una flota especial dedicada exclusivamente a la sustitución, «lo que nos permite distribuir los coches disponibles de la mejor manera posible y trabajar con una utilización de flota muy alta», manifiesta el ejecutivo.
Y, por supuesto, también representa un desafío atender esta demanda en áreas logísticas no centrales. «Esto requiere una red logística robusta y a menudo genera costes adicionales, para transporte, personal, etc», dice Jaime Bigeriego. Para contrarrestarlo en la medida de lo posible, Sixt recurre a alianzas con empresas locales o a la utilización de servicios de entrega móvil para expandir la cobertura sin la necesidad de sucursales permanentes. En todo caso, la compañía realiza un análisis continuo de esta demanda para identificar si hay nuevas áreas donde una nueva sucursal podría tener sentido.