El sector español de la automoción acaba de dar da un importante paso estratégico en un momento decisivo para su futuro. Las asociaciones GANVAM, CETRAA y FAGENAUTO han unido sus fuerzas para conformar la Spanish Automotive Mobility Europe (SAME), una alianza que nace con un objetivo claro: concentrar en UN único interlocutor la representación española de la distribución, la reparación y los servicios de automoción ante la Unión Europea.
La iniciativa replica en España el modelo de coordinación sectorial que ya funciona en el ámbito comunitario a través de CECRA y Automotive Mobility Europe (AME). Con esta estructura, el bloque español busca reforzar su capacidad de interlocución en Bruselas en un contexto marcado por profundas transformaciones regulatorias, tecnológicas y medioambientales.
Más allá de una nueva sigla, SAME supone un cambio de enfoque: pasar de la representación fragmentada a una voz única y coordinada en un entorno donde las decisiones comunitarias condicionan directamente la actividad diaria de concesionarios, agentes, talleres independientes y redes oficiales.
Unidad ante un complejo entorno regulatorio
La creación de SAME responde a una realidad incuestionable: la normativa europea marca hoy el ritmo del negocio en venta y posventa. Desde los reglamentos de acuerdos verticales hasta la regulación del vehículo conectado, pasando por la revisión de la normativa de garantías o las relaciones talleres-aseguradoras, buena parte del marco competitivo se define ahora desde Bruselas.
En este escenario, SAME se integrará formalmente en AME como miembro de pleno derecho y presidirá en Europa la comisión de reparadores, reforzando el peso específico de España en el debate comunitario.
El mensaje es nítido: si la regulación es europea, la defensa de los intereses empresariales también debe articularse a escala europea.
Acceso al dato: la batalla del vehículo conectado
Uno de los ejes prioritarios de la nueva alianza será el acceso al dato generado por el vehículo conectado. La digitalización del automóvil abre oportunidades en diagnóstico remoto, mantenimiento predictivo y nuevos servicios de movilidad, pero también genera el riesgo de concentración de información en manos de determinados actores.
SAME defenderá el establecimiento de una regulación específica para el sector del automóvil que garantice que todos los operadores —especialmente pymes y talleres independientes— puedan competir en igualdad de condiciones. El acceso a la información técnica y a los datos del vehículo se ha convertido en una cuestión estructural para la sostenibilidad del ecosistema posventa.
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Sin acceso equilibrado al dato, el riesgo es evidente: pérdida de competitividad, dependencia tecnológica y debilitamiento del tejido empresarial local.
Garantías, contratos y equilibrio competitivo
Otro frente clave será la revisión de la normativa de garantías y los contratos de distribución. El sector reclama seguridad jurídica y marcos contractuales que no trasladen desequilibrios económicos al eslabón más próximo al cliente.
En un entorno donde conviven fabricantes globales, grandes operadores financieros, aseguradoras y compañías de renting, las pymes españolas necesitan instrumentos que garanticen viabilidad económica y estabilidad contractual.
La alianza también pondrá el foco en la regulación de las relaciones entre talleres y aseguradoras, buscando prácticas transparentes y sostenibles que no tensionen la rentabilidad de la posventa.
Prestigiar el sector y asegurar el talento
Más allá del ámbito regulatorio, SAME sitúa entre sus prioridades el prestigio del sector como motor económico y generador de empleo estable y cualificado. La distribución y la reparación representan decenas de miles de empresas y cientos de miles de empleos directos e indirectos en España.
En este sentido, la captación y formación de talento será otro eje estratégico, con el objetivo de adaptar las competencias profesionales a los retos de la electrificación, la digitalización y los nuevos modelos de movilidad.
Una sola voz para un mercado en transición
La creación de SAME se produce en plena transición hacia una movilidad más sostenible y electrificada, en un contexto de intensa presión normativa europea. Los empresarios españoles de venta y reparación afrontan un escenario donde los intereses de fabricantes globales o grandes clientes corporativos no siempre coinciden con los de las pymes locales.
La unidad sectorial que promueve SAME busca precisamente corregir esa asimetría: que el mercado español no sea un mero receptor de decisiones europeas, sino un actor activo en su diseño.
Desde GANVAM, CETRAA y FAGENAUTO se subraya que SAME nace con vocación integradora y abierta a la participación de otras organizaciones. El objetivo final es claro: fortalecer la posición de las empresas españolas ante la Unión Europea, garantizar competencia leal y preservar la sostenibilidad real del tejido empresarial de la automoción.
En un momento en el que Bruselas define las reglas del juego de la movilidad futura, el sector español ha optado por una estrategia de cohesión. Porque, en el nuevo mapa regulatorio europeo, la influencia ya no es una opción: es una necesidad estructural para seguir siendo competitivos.