La futura Electric Vehicle Excise Duty (eVED) que el Gobierno del Reino Unido planea introducir a partir de 2028 plantea un nuevo modelo fiscal que gravará el uso de los vehículos eléctricos en función de los kilómetros recorridos. La medida pretende compensar la pérdida de ingresos procedentes de los carburantes, pero ya está abriendo un intenso debate entre los gestores de flotas en el sector del renting y de los servicios de pago por uso: ¿puede ser este el primer paso hacia una nueva fiscalidad europea del vehículo eléctrico en particular y los automóviles en general?
La electrificación del automóvil está cambiando no solo la forma de desplazarse, sino también la estructura económica que durante décadas ha sostenido la movilidad. La progresiva desaparición de los motores de combustión y la reducción del consumo de gasolina y gasóleo obligan a los gobiernos a replantear un sistema fiscal construido históricamente sobre los impuestos asociados al combustible.
El Reino Unido ha sido uno de los primeros países en abordar este desafío con la creación de la Electric Vehicle Excise Duty (eVED), un nuevo gravamen que comenzará a aplicarse en 2028 y que afectará a los vehículos eléctricos y a los híbridos enchufables. Una medida que supone todo un cambio de paradigma: pasar de una fiscalidad basada principalmente en el combustible consumido a otra vinculada al uso efectivo del vehículo.
Del impuesto al carburante al pago por utilización
Durante décadas, los vehículos de combustión han contribuido al mantenimiento de las infraestructuras viarias mediante los impuestos especiales aplicados a la gasolina y al diésel. Sin embargo, el crecimiento del parque eléctrico está reduciendo progresivamente esa fuente de ingresos. Los vehículos cero emisiones no consumen carburante y, por tanto, no generan la misma recaudación para las Administraciones públicas.
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La respuesta británica pasa por crear un impuesto específico asociado al kilometraje a través de la nueva tasa Electric Vehicle Excise Duty (eVED), que se aplicará a partir del 1 de enero de 2028 a razón de:
- 3 peniques por milla recorrida, aproximadamente 3,5 céntimos de euro por milla, unos 2,2 céntimos de euro por kilómetro para los vehículos eléctricos.
- 1,5 peniques por milla, aproximadamente 1,8 céntimos de euro por milla, el equivalente a unos 1,1 céntimos de euro por kilómetro para los híbridos enchufables.
La diferencia en cuanto a la tasa a pagar entre ambas tecnologías responde a que los híbridos enchufables continúan utilizando combustible y, por tanto, siguen aportando ingresos fiscales a través del consumo de gasolina.
Un nuevo coste que las flotas tendrán que incorporar al TCO
Aunque el importe unitario pueda parecer reducido, su impacto aumenta cuando se analiza desde la perspectiva de una flota profesional.
Los vehículos de empresa realizan anualmente muchos más kilómetros que un turismo particular, por lo que un impuesto basado en el uso tiene una incidencia especialmente relevante en compañías comerciales, servicios técnicos, reparto urbano o transporte profesional.
Un ejemplo permite visualizar el impacto:
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Para una empresa con una flota de 100 vehículos eléctricos que recorran 40.000 kilómetros anuales, el nuevo impuesto supondría un coste adicional cercano a 87.000 euros al año. Una cantidad que si bien no elimina las ventajas económicas del vehículo eléctrico, sí que las reduce y, consecuentemente, modifica los cálculos tradicionales del coste total de utilización (TCO).
El renting, ante una nueva variable económica
La llegada de la eVED a los vehículos eléctricos integrados en las flotas corporativas introducirá por tanto una nueva variable que deberá obligatoriamente contemplarse en la planificación de los contratos de renting.
Hasta ahora, uno de los grandes argumentos económicos del vehículo eléctrico era la combinación de los beneficios que su uso aportaba. Beneficios como los de su menor coste energético; sus menores costes de mantenimiento; las importantes ventajas fiscales que disponían y los incentivos públicos para su adquisición. La nueva Electric Vehicle Excise Duty vendrá a reducir parcialmente esas ventajas, especialmente en aquellas flotas cuyas unidades estén sometidas a un uso intensivo y deban realizar elevados kilometrajes anuales.
Para los operadores de renting, el nuevo escenario obligará previsiblemente a revisar sus modelos de cálculo de cuota, incorporando el coste fiscal asociado al kilometraje previsto durante la vida del contrato.
Esto puede tener varias consecuencias:
- Incrementos de coste en las flotas, dada la mayor importancia de la gestión y el control real del kilometraje mediante el uso de herramientas telemáticas.
- Contratos de renting y otros servicios más ajustados a los perfiles de uso.
- Diferenciación entre clientes de bajo y alto kilometraje.
- Posible aparición de nuevos productos de renting con la fiscalidad incluida dentro de la cuota.
En definitiva, la eVED no cambia la tendencia hacia la electrificación, pero sí modifica la forma en la que las flotas van a tener que calcular la rentabilidad económica de cada operación.
Flotas eléctricas; su competitividad exigirá nuevos cálculos
A pesar de la llegada del impuesto, el vehículo eléctrico continuará ofreciendo ventajas frente a las tecnologías convencionales. El coste energético por kilómetro seguirá siendo inferior al de un vehículo de combustión y los menores gastos de mantenimiento continuarán jugando a favor de la electrificación. Sin embargo, la diferencia será menor.
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El mensaje para los gestores de flotas es claro: el vehículo eléctrico seguirá siendo una alternativa competitiva, pero las decisiones futuras deberán basarse en análisis más completos que incluyan todos los costes asociados durante toda la vida útil del vehículo.
Reino Unido abre un debate que mira toda Europa
Más allá de sus efectos inmediatos en el mercado británico, la verdadera importancia de la eVED reside en el debate que su futura aplicación abre. Y es que, todos los países europeos se enfrentan al mismo problema: cómo mantener los ingresos vinculados al automóvil cuando los carburantes pierdan su protagonismo.
El Reino Unido se convierte así en un laboratorio experimental para comprobar si la fiscalidad basada en el uso puede sustituir progresivamente a los impuestos tradicionales sobre el combustible. Y todo ello mientras otros Gobiernos y mercados europeos —el español entre ellos— siguen con atención esta evolución porque tarde o temprano tendrán que afrontar una revisión de su modelo fiscal, sea esta similar o no.
¿Podría llegar un modelo similar a España?
España no contempla actualmente un impuesto equivalente a la eVED británica. Sin embargo, el debate sobre la futura fiscalidad del automóvil también llegará al mercado español. El crecimiento del vehículo eléctrico reducirá progresivamente la recaudación procedente de los carburantes, mientras que la necesidad de financiar infraestructuras viarias permanecerá. Por ello, aunque no exista un calendario definido, la experiencia británica puede servir como referencia para futuras reformas fiscales.
Para el sector del renting español, que se ha convertido en uno de los principales impulsores de la electrificación de las flotas, cualquier cambio en este ámbito será estratégico.
La electrificación afronta ahora el reto fiscal
La transición hacia el vehículo eléctrico entrará así en una nueva fase. Durante los últimos años el debate se ha centrado principalmente en superar las barreras tecnológicas, económicas y de infraestructura, pero ahora aparece un nuevo desafío: diseñar una fiscalidad compatible con la electrificación.
La eVED británica refleja una realidad inevitable: cuando los vehículos eléctricos alcancen una presencia mayoritaria en el parque móvil, los sistemas fiscales actuales deberán evolucionar. La clave estará en encontrar un equilibrio entre garantizar los ingresos públicos necesarios y no introducir obstáculos que ralenticen la transición hacia una movilidad más sostenible.
Para el renting y las flotas corporativas, el mensaje es evidente: la electrificación seguirá avanzando, pero la gestión profesional de los costes será cada vez más importante.