La fiabilidad de la batería continúa siendo una de las principales preocupaciones de quienes se plantean adquirir un vehículo eléctrico en los mercados de ocasión. Sin embargo, los datos de reparaciones recopilados por la compañía británica Warrantywise, proveedor especialista en garantías extendidas para vehículos de segunda mano, apuntan a una realidad bien diferente, dado que las averías relacionadas con la batería de alta tensión no figuran entre las incidencias más frecuentes registradas en este tipo de vehículos.
El análisis efectuado por Warrantywise en el mercado británico revela que la mayoría de las reparaciones que se precisan llevar a cabo en los modelos eléctricos de segunda mano, lejos de ser precisas sobre sus baterías y sistemas de carga, corresponden a otros componentes convencionales del vehículo, siendo los sistemas eléctricos auxiliares y el cargador integrado donde se concentran mayoritariamente las incidencias a resolver más habituales.
Elementos comunes, averías más frecuentes
El estudio, elaborado a partir de las solicitudes de reparación gestionadas por la compañía en el mercado británico, concluye que la mayor parte de las intervenciones corresponden a elementos presentes también en vehículos de combustión, circunstancia que está contribuyendo a reforzar la confianza de operadores y compradores en los vehículos eléctricos disponibles en el mercado de ocasión del vehículo eléctrico.
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Según el informe de Warrantywise, los problemas más habituales afectan al sistema eléctrico convencional del automóvil. En concreto, los fallos en sensores encabezan la clasificación de averías, seguidos por las incidencias en los mecanismos de cierre centralizado y en la batería auxiliar de 12 voltios. Entre las cinco reparaciones más frecuentes también figuran componentes de la suspensión y, como único elemento específico del vehículo eléctrico, el informe destaca las averías que se producen en el cargador integrado.
Eso sí, es precisamente este último el que representa la reparación con mayor coste medio dado que el valor de la misma supera las 2.150 libras esterlinas (unos 2.515 euros al cambio), precio claramente superior al de los elementos de suspensión y del resto de incidencias detectadas por el informe.
La batería de tracción, fuera de las averías más habituales
Entre los aspectos más relevantes del análisis, uno de los que más destaca es la ausencia de la batería de alta tensión entre las principales causas de reparación. A pesar de que sigue siendo el componente que más inquietud genera entre los compradores de vehículos eléctricos usados, los datos analizados muestran que las incidencias sobre este elemento continúan siendo relativamente poco frecuentes.
Este comportamiento resulta especialmente relevante en un momento en el que el mercado de ocasión de vehículos eléctricos comienza a crecer y despegar. Según la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT) del Reino Unido, las transacciones de vehículos eléctricos de batería usados aumentaron un 45,7% en el mercado británico durante el pasado ejercicio 2025, hasta alcanzar las 274.815 unidades, cifra que eleva la cuota de mercado de los eléctricos en dicho mercado del 2,5% al 3,5%.
La mayor disponibilidad de vehículos eléctricos procedentes en su mayoría de las operadoras de servicios de renting y de flotas corporativas está contribuyendo a consolidar un mercado de segunda mano cada vez más amplio en el que, además, la fiabilidad mecánica se ha convertido ya en un factor decisivo para impulsar la demanda de vehículos de esta tecnología.
Revisar el vehículo más allá de la batería
Los datos del informe de Warrantywise ponen de manifiesto que la inspección de un vehículo eléctrico usado no debe centrarse exclusivamente en el estado de la batería de tracción. Los sistemas eléctricos auxiliares, los elementos de suspensión y, especialmente, el sistema de carga forman parte de los componentes que conviene revisar antes de formalizar la compra.
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En este sentido, Antony Diggins, director general de Warrantywise, señala que «la batería principal suele ser la primera preocupación de los compradores, pero nuestros datos muestran que los componentes cotidianos siguen siendo igual de importantes». A su juicio, “una revisión completa del vehículo debe incluir tanto los elementos habituales de cualquier automóvil como una comprobación específica del sistema de carga”.
Crece el interés por las garantías específicas
El aumento del parque de vehículos eléctricos usados también está impulsando la demanda de productos de protección mecánica. Según Warrantywise, las contrataciones de garantías para vehículos eléctricos crecieron un 68,2% entre 2024 y 2025, reflejando el interés de los compradores por limitar el impacto económico de posibles averías una vez finaliza la garantía del fabricante.
Para operadores de renting, distribuidores y profesionales del vehículo de ocasión, la evolución de estos datos confirma que la percepción sobre la fiabilidad del vehículo eléctrico continúa mejorando y que las principales incidencias se concentran, en muchos casos, en componentes comunes a cualquier automóvil, más que en la propia tecnología de propulsión eléctrica.
