El pasado 16 abril —como cada tercer jueves de dicho mes desde hace más de una década— se celebraba el Día Europeo de la Logística, una iniciativa promovida a nivel continental por la European Logistics Association (ELA) y respaldada en nuestro país por el Centro Español de Logística (CEL), con la que se pretende dar visibilidad y acercar a la sociedad un sector clave para el día a día de los ciudadanos, pero también, claro está, para la competitividad empresarial.
Por lo que a la logística de vehículos se refiere, su impacto en la competitividad alcanza a todo tipo de actores en la cadena de valor de la automoción, desde fabricantes, concesionarios, compraventas, aseguradoras, talleres o empresas de subastas hasta los grandes flotistas, esto es, compañías de renting y de rent a car que, en un escenario transformador para la movilidad, han elevado sus exigencias a los operadores del sector para conseguir que los traslados de sus activos sean más rápidos, rentables, eficientes, seguros, trazables e incluso sostenibles.
Para enmarcar con algunos números esta actividad, el último informe ‘Valoración de la Logística de Vehículos por Carretera’ elaborado por Anfac, la patronal de los constructores automovilísticos, señala que durante el año 2024 se transportaron por carretera 1,63 millones de vehículos fabricados —o terminados— en España, lo que supuso un crecimiento del 3,3% respecto al ejercicio anterior con el que se ponía freno a las continuas caídas registradas desde 2020. Para llevar a cabo estas operaciones, añade el informe de la asociación, se utilizaron 215.200 camiones, un 1,2% menos que en 2023.
![]()
Este último dato nos remite a los problemas que sufre el sector logístico en cuanto a la disponibilidad de conductores profesionales y de flotas de portavehículos, circunstancias que han podido contribuir al despliegue de nuevas plataformas digitales especializadas en el transporte unitario hasta el cliente final por medio de un conductor. Es uno de los muchos cambios que ha vivido el sector a partir de un claro punto de inflexión: la pandemia.
De lo coyuntural a lo estructural
Lo que entonces parecía coyuntural, como saber dónde está cada vehículo, reducir las llamadas, digitalizar y anticipar documentación o adaptar recursos a picos de actividad, hoy es estructural. Lo explica Raúl Sánchez, CEO de Carset, empresa española especializada en la logística y el transporte integral de vehículos, quien asegura que la pandemia «puso de manifiesto la necesidad de contar con modelos más flexibles, planificados y capaces de responder con rapidez ante cambios de demanda, restricciones operativas o tensiones en la cadena de suministro».
Para Eva Llorente, Communication Manager de DriiveMe, una de esas nuevas empresas digitales de logística automotriz a las que aludíamos, la pandemia de 2020 aceleró una transformación que probablemente habría llegado igualmente y que puso en la cresta de la ola a su modelo de negocio: «Muchas compañías descubrieron entonces que necesitaban soluciones más ágiles, trazables y adaptadas a movimientos unitarios de vehículos». Y apunta a la evolución de mercados como el renting, la suscripción, el VO o el ecommerce del automóvil, «que han multiplicado la necesidad de traslados individualizados y urgentes».
Entregas personalizadas y gestión documental
Ya no se trata únicamente de una cuestión operativa. El transporte de vehículos forma parte directa de la rentabilidad de las compañías y de la experiencia cliente, agrega Llorente. Aspecto fundamental este último para el sector a día de hoy. Igual que con cualquier compra online, el cliente final se ha acostumbrado a recibir servicios rápidos, personalizados y con información constante sobre el estado de su pedido, como apunta la dirigente de DriiveMe. Por ejemplo, la entrega en el domicilio o en el lugar elegido por el cliente, «que se ha consolidado especialmente en el renting, el rent a car, el mercado de ocasión y el de la suscripción».
![]()
Carset fue también pionera a la hora de impulsar la entrega personalizada. Una solución logística integral que brinda al usuario una experiencia próxima a la que recibiría en un concesionario, dice Raúl Sánchez, y que engloba una serie de servicios que, realmente, forman ya parte del estándar operativo que esperan los clientes: gestión documental completa, firma de actas de renting, recogida del vehículo usado en el mismo acto de entrega del nuevo, acondicionamiento en campa, lavado, chequeo, plaqueado y repostaje. Y añadamos otros servicios específicos como lavado en destino, logística para eventos, desflote en Baleares y transporte a Canarias con trámites aduaneros integrados. «Hoy el cliente no pregunta solo si podemos hacerlo, sino con qué nivel de fiabilidad, trazabilidad y flexibilidad podemos resolverlo», apuntilla el directivo.
«El cliente busca centralizar operaciones y reducir interlocutores», manifiesta al respecto Eva Llorente. Por lo que implica específicamente al cliente de renting, los operadores logísticos realizan un trabajo fundamental con la gestión de las actas de renting. «Se trata de una operativa especialmente sensible porque afecta directamente a los costes de reacondicionamiento, tiempos de inmovilización y experiencia cliente», señala la responsable de Comunicación de DriiveMe. Con la digitalización del proceso, la aportación de información en tiempo real y su trazabilidad, la compañía recibe una pronta valoración del estado del vehículo que permite acelerar la toma de decisiones sobre reacondicionamiento, remarketing o nueva asignación.
Una correcta documentación de la entrega del vehículo permite cerrar el servicio con garantías y ayuda a reducir riesgos; por el contrario, si no se gestiona bien, advierte Sánchez, pueden aparecer costes innecesarios y retrasos en procesos administrativos, seguros o facturación, además de reclamaciones difíciles de resolver. «Por eso —agrega— el reto está en garantizar una gestión homogénea, rigurosa y trazable, especialmente cuando se trabaja con grandes volúmenes de flota y diferentes protocolos de cliente».
Más allá del precio
El precio del servicio logístico sigue siendo importante, pero ya no es el factor decisivo. Eso también ha cambiado. «El coste sigue siendo importante, pero ya no se analiza solo como precio de transporte, sino como coste total de la operación. Un traslado barato que llega tarde, no está documentado o que genera incidencias puede terminar siendo mucho más caro», afirma Sánchez.
«Hoy el cliente busca sobre todo control y capacidad de respuesta», añade Llorente. Trazabilidad en tiempo real, fiabilidad en los plazos, rapidez de ejecución, huella medioambiental… son factores que han ganado peso, como también «la comunicación y la posibilidad de acceder a información inmediata sobre incidencias o el estado de los traslados», agrega la directiva.
![]()
La posibilidad de integrar las plataformas de los operadores logísticos con los sistemas y herramientas internas de los clientes posibilita que la información fluya directamente en el entorno de estos. No se trata ya de un valor añadido, «en muchos casos es un requisito operativo para trabajar con grandes compañías de renting, gestores de flotas o fabricantes», comenta la representante de DriiveMe.
Tecnología: el eje de los servicios
Esa integración en los sistemas del cliente forma parte de un intenso proceso de digitalización en el sector «que nos hace más competitivos porque aporta control, agilidad y transparencia a toda la operación», afirma Sánchez. La tecnología, que duda cabe ya, es el eje de los servicios, la base del modelo. Y ahora con la contribución añadida de la inteligencia artificial. «Empieza a aportar valor en aquellas áreas donde existe volumen de datos y capacidad de aprendizaje, pero somos pruedentes: la IA no sustituye a la experiencia logística ni a la coordinación humana». En Carset consideran que la tecnología les debe ayudar a tomar mejores decisiones, no a automatizar sin control.
Porque el objetivo es «avanzar hacia una logística cada vez más predictiva» que permita anticipar incidencias, asignar mejor los recursos, reforzar la comunicación con el cliente y reducir tiempos improductivos. Para DriiveMe, la IA y el análisis de datos son de especial ayuda en la planificación operativa, la predicción de necesidades, la optimización de las asignaciones y, en general, para la mejora continua de los procesos. Cuanta más información disponible, más capacidad para reducir ineficiencias.
Entre la panoplia de clientes a los que prestan sus servicios las empresas de logística de vehículos, el renting y el rent a car manifiestan unas necesidades específicas. Dado que cada día de inmovilización implica un coste directo, los grandes flotistas valoran especialmente la rapidez, la flexibilidad y la capacidad de adaptación a picos de actividad. «Además —agrega Eva Llorente—, suelen requerir muchos movimientos descentralizados, entregas a cliente final, recogidas, devoluciones o redistribuciones territoriales constantes, algo en lo que la logística rodada unitaria aporta mucha agilidad».
Raúl Sánchez, sin embargo, apunta que esta solución puede tener sentido en determinados servicios de corta distancia, entregas puntuales o necesidades muy concretas del cliente, «pero en Carset entendemos que no siempre es la opción más adecuada, especialmente cuando implica sumar kilómetros al vehículo o asumir mayores riesgos asociados al uso durante el traslado». Así que para el renting y el rent a car, como para el resto de clientes, aboga por contar con el medio adecuado para cada necesidad, en función del tipo de vehículo, la distancia, el plazo, el coste y las condiciones del servicio.
Así que en cuanto a las necesidades específicas de estos clientes flotistas, el ejecutivo tiene claro que «el reto está en combinar entrega al usuario, documentación impecable, control de plazos, recogida del vehículo usado y una experiencia final alineada con la imagen de la compañía». Y concretamente en el RAC, la operativa presenta un componente estacional muy marcado, como muy bien ejemplifican los trayectos entre la Península y las islas en los periodos vacacionales.