Stellantis Pro One quiere llevar el vehículo comercial un paso más allá. La división de Stellantis especializada en vehículos comerciales ha unido sus capacidades con las de UQI Robotics para explorar una nueva generación de soluciones de logística autónoma de última milla bajo el concepto “Box-on-Wheels”, una nueva plataforma que pretende convertir el vehículo en algo más que un medio de transporte en un elemento más integrado dentro de la propia operación logística.
Para ello, Stellantis Pro One y UQI Robotics están desarrollando a escala europea una nueva solución de reparto autónomo y 100% eléctrica que integra vehículo, inteligencia artificial, conectividad y servicios para las flotas profesionales
El proyecto, que se encuentra todavía en fase de validación, tendrá inicialmente Europa como principal ámbito de actuación, aunque Stellantis y UQI Robotics contemplan estudiar posteriormente su aplicación en otros mercados internacionales. La primera presentación pública se realiza hoy 14 de septiembre en el IAA Transportation 2026 de Hannover, donde ambas compañías ya muestran este nuevo concepto con una demostración en vivo.
Del vehículo comercial a la plataforma logística
La iniciativa resulta especialmente significativa desde la perspectiva de las flotas profesionales porque aborda uno de los principales retos de la distribución urbana: cómo aumentar la eficiencia de las operaciones de última milla en un escenario marcado por la falta de conductores, la necesidad de reducir costes y la creciente presión sobre las emisiones y la movilidad urbana.
El planteamiento de Stellantis Pro One y UQI Robotics parte de integrar diferentes tecnologías en una única solución. El vehículo autónomo se combina con electrificación, inteligencia artificial, conectividad y servicios digitales, con el objetivo de analizar cómo pueden utilizarse conjuntamente para transformar las operaciones de reparto.
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La diferencia respecto a una simple automatización del vehículo es, precisamente, el concepto de plataforma logística. El objetivo no es únicamente que el vehículo pueda desplazarse sin conductor, sino estudiar cómo puede integrarse dentro de los procesos de una empresa y de su gestión de flota.
Para los operadores profesionales, esto abre una perspectiva diferente: el valor del vehículo podría depender cada vez menos exclusivamente de sus características de transporte y cada vez más de su capacidad para integrarse con los sistemas de gestión, distribución y seguimiento de una empresa.
Una tecnología todavía en fase de validación
Conviene, no obstante, situar el proyecto en su punto actual de desarrollo. Box-on-Wheels no es todavía una solución comercial implantada en las flotas europeas, sino una prueba de concepto con la que Stellantis y UQI Robotics pretenden validar el funcionamiento, el valor para el cliente y las posibilidades de escalabilidad de este modelo.
Las primeras actividades de validación se desarrollarán en Europa y servirán para analizar aspectos operativos y tecnológicos antes de decidir futuras aplicaciones. También se estudiará posteriormente la posibilidad de trasladar la solución a otros mercados internacionales.
Esta fase resulta especialmente relevante en un ámbito como el de la logística profesional, donde la conducción autónoma debe responder no solo a las capacidades tecnológicas del vehículo, sino también a cuestiones como la seguridad, la integración con las operaciones existentes, la gestión de flotas, la infraestructura y el marco regulatorio.
UQI Robotics aporta la inteligencia autónoma
Para desarrollar esta propuesta, Stellantis Pro One cuenta con UQI Robotics, compañía creada en 2020 como empresa conjunta de UBTECH y Miracle Automation, especializada en sistemas autónomos, robótica, inteligencia artificial y tecnologías de percepción. La compañía asegura haber acumulado desde su creación un valor de contratos superior a 260 millones de euros y haber desplegado más de 7.000 robots en 66 ciudades y regiones de todo el mundo.
Su aportación al proyecto se centra en la tecnología necesaria para desarrollar la solución autónoma, incluyendo sistemas de percepción, software y capacidades de inteligencia artificial. Miracle, por su parte, aporta experiencia en fabricación inteligente, sistemas energéticos, baterías y tecnologías de reciclaje.
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Stellantis Pro One incorpora al proyecto el otro elemento necesario para trasladar esta tecnología al mercado profesional: su conocimiento del vehículo comercial y de las necesidades de los clientes empresariales, además de su estructura internacional y su experiencia en gestión de flotas y servicios asociados.
La clave estará en la integración con las flotas
Precisamente aquí aparece uno de los aspectos que pueden resultar más relevantes para el sector del renting. La propuesta no contempla únicamente desarrollar un vehículo autónomo, sino crear alrededor de él un ecosistema de soporte para clientes profesionales.
Stellantis plantea integrar servicios, conectividad, gestión de flotas y soluciones empresariales que permitan aprovechar las posibilidades de la operación autónoma.
En otras palabras, la evolución que propone Pro One afecta potencialmente al propio modelo de utilización del vehículo comercial. Si hasta ahora una empresa adquiría o contrataba una furgoneta principalmente por su capacidad de carga, autonomía, coste de utilización y disponibilidad, las nuevas generaciones de vehículos conectados y autónomos pueden introducir otros criterios de decisión relacionados con productividad, utilización, automatización de tareas e integración digital.
Para el renting, esta transformación podría tener consecuencias relevantes si estas tecnologías alcanzan posteriormente una madurez suficiente para incorporarse a soluciones comerciales. La gestión dejaría de centrarse únicamente en financiar y mantener un vehículo para evolucionar hacia servicios de movilidad profesional cada vez más integrados con la actividad del cliente.
El reto de la última milla
El reparto urbano constituye uno de los escenarios donde la conducción autónoma puede encontrar un mayor potencial, pero también uno de los más complejos.
Las operaciones de última milla exigen realizar un elevado número de desplazamientos y entregas en entornos urbanos muy cambiantes, con tráfico, peatones, restricciones de acceso, zonas de bajas emisiones y necesidades muy diferentes dependiendo del tipo de mercancía y del cliente.
Por ello, una solución como Box-on-Wheels no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de la autonomía del vehículo. Su verdadero potencial dependerá de cómo consiga integrarse en la cadena logística y de cuánto valor sea capaz de aportar a cada operación.
El planteamiento de Stellantis apunta precisamente en esa dirección: utilizar la tecnología autónoma para reducir la complejidad de determinadas operaciones y mejorar la eficiencia y productividad de los operadores.
Europa como primer laboratorio
La decisión de comenzar la validación en Europa también tiene especial interés para el sector profesional. Stellantis reconoce que determinados desarrollos de vehículos comerciales urbanos autónomos ya constituyen una realidad en China, mientras que su aplicación en otros mercados requiere adaptar las tecnologías a unas condiciones operativas, regulatorias y comerciales diferentes.
Europa se convierte así en el primer escenario para comprobar hasta qué punto estas soluciones pueden trasladarse a las necesidades de los operadores europeos.
La compañía no anticipa todavía fechas para una implantación comercial generalizada. El proyecto deberá superar primero las diferentes fases de validación y demostrar que la tecnología puede proporcionar un beneficio operativo real y escalable.
El vehículo deja de ser el final del camino
La colaboración entre Stellantis Pro One y UQI Robotics apunta, en cualquier caso, a una transformación que puede tener recorrido más allá de este proyecto concreto.
La electrificación está modificando el sistema de propulsión de las flotas; la conectividad está cambiando la forma de gestionar los vehículos y ahora la automatización y la inteligencia artificial empiezan a plantear una nueva relación entre vehículo y operación logística.
El “Box-on-Wheels” representa, de momento, una prueba de concepto. Pero su planteamiento anticipa una posible evolución del vehículo comercial: pasar de ser simplemente el elemento que transporta una mercancía a convertirse en una plataforma conectada, eléctrica y potencialmente autónoma integrada en el sistema logístico de la empresa.
Para las flotas, la cuestión que queda abierta no es únicamente cuándo llegarán los vehículos comerciales autónomos, sino qué modelo de movilidad profesional surgirá cuando el vehículo pueda asumir una parte de las tareas que actualmente dependen directamente del conductor y cuando su gestión esté completamente integrada con los sistemas de la empresa.
Stellantis Pro One y UQI Robotics acaban de poner sobre la mesa esa posibilidad. Ahora comienza la fase decisiva: demostrar que puede funcionar también fuera del laboratorio y aportar un valor suficientemente elevado como para justificar su incorporación a las operaciones profesionales reales.