Españoles y coches autónomos no parecen llevarse bien. La llegada de los robotaxis y el avance de la conducción autónoma plantean un reto en torno a la conducción automatizada que va más allá de la tecnología: convencer a los ciudadanos de que pueden confiar en vehículos sin conductor.
Según la última edición del Foro de Movilidad de Alphabet, el 47% de los españoles no se sentiría seguro viajando en un coche totalmente autónomo, frente al 33% que sí confiaría en él.
La diferencia refleja las dificultades que todavía afronta esta tecnología para lograr una aceptación mayoritaria, pese a su potencial para transformar los servicios de movilidad urbana y el transporte de pasajeros. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, la confianza aumenta hasta el 41%, aunque tampoco alcanza a la mayoría de este grupo.

El Foro de Movilidad de Alphabet 2026 ha analizado la relación de los españoles y los coches autónomos y constata que la seguridad percibida sigue siendo una barrera para la conducción autónoma, pese a que el 63% de los ciudadanos compartiría datos del vehículo a cambio de mejoras en cuanto a consumo y mantenimiento de sus vehículos.
La percepción mejora cuando se trata de aplicaciones más concretas. El 39% de los encuestados confía en el aparcamiento autónomo, una funcionalidad que puede resultar más fácil de aceptar porque permite identificar con claridad su utilidad cotidiana.
Los fabricantes tradicionales mantienen su ventaja
La cautela también se traslada a las preferencias de compra. El 74% de los españoles elegiría un fabricante automovilístico tradicional para adquirir un vehículo nuevo, frente al 7% que optaría por una compañía tecnológica.
Estos datos apuntan a que la experiencia acumulada, la confianza en las marcas y la familiaridad con los productos siguen pesando en las decisiones de los consumidores. Para los nuevos operadores de movilidad autónoma, el desafío no será únicamente desarrollar sistemas capaces de circular sin intervención humana, sino demostrar su fiabilidad y generar una percepción de seguridad suficiente para favorecer su utilización.

En el ámbito empresarial, la aceptación de estas tecnologías será igualmente relevante para los gestores de flotas y los operadores de movilidad, que deberán valorar su aplicación atendiendo a la seguridad, los costes operativos y la utilidad real para los usuarios.
Los datos del vehículo ganan aceptación si aportan ventajas
El estudio de Alphabet también detecta una mayor predisposición de los usuarios a compartir información cuando exista un beneficio tangible. El 63% de los españoles estaría dispuesto a ceder datos de conducción a cambio de funcionalidades que permitan optimizar el consumo de combustible, anticipar averías o simplificar la gestión del vehículo.
La diferencia es significativa. Mientras la conducción totalmente autónoma todavía genera reservas, las tecnologías conectadas encuentran una mayor aceptación cuando ofrecen ventajas concretas y comprensibles para el conductor.

Para las empresas de renting y los gestores de flotas, esta disposición puede facilitar el desarrollo de servicios basados en datos para mejorar el mantenimiento preventivo, controlar el gasto energético y anticipar incidencias. No obstante, la predisposición declarada a compartir información no implica necesariamente que los usuarios acepten cualquier tratamiento de sus datos, por lo que la transparencia sobre su uso seguirá siendo determinante.
La conducción autónoma debe generar confianza
Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, considera que «la conducción autónoma es una de las innovaciones con mayor capacidad para transformar la movilidad en los próximos años, pero el avance tecnológico por sí solo no garantiza su adopción”.
En su opinión, “el verdadero reto está en generar confianza y demostrar al usuario, de forma tangible, cómo estas tecnologías pueden hacer su movilidad más sencilla, segura y eficiente. La experiencia nos demuestra que los ciudadanos adoptan con mayor rapidez aquellas innovaciones que les ayudan a resolver necesidades concretas y aportan un valor real en su día a día».
La conclusión del Foro de Movilidad de Alphabet 2026 es que la evolución tecnológica no garantiza por sí sola la adopción. Tanto en los vehículos autónomos como en los servicios conectados, la aceptación dependerá de que los usuarios perciban una utilidad clara y puedan confiar en la seguridad y el funcionamiento de las soluciones.
