La compañía de movilidad y servicios de renting del grupo BNP Paribas, Arval, ha finalizado la conversión de los más de 160 vehículos de su flota corporativa propia a modelos con tecnología 100% eléctrica. Una experiencia que la propia operadora está ahora utilizando como modelo de referencia para acompañar a otras empresas cliente en sus procesos de transición energética.
Al completar la total electrificación de su flota corporativa, Arval España se convierte en una de las primeras compañías del sector del renting en operar internamente con una flota 100% eléctrica. La iniciativa forma parte de su estrategia de sostenibilidad y supone la eliminación de alrededor de 190 toneladas de emisiones de CO2 al año.
La compañía ha culminado así un proceso iniciado hace cinco años y que ha servido, además, como banco de pruebas para validar en condiciones reales la viabilidad operativa, económica y técnica de la movilidad eléctrica en el ámbito empresarial.
Un proceso progresivo de transformación
La evolución de la flota interna de Arval refleja el avance de la electrificación dentro de la organización. En mayo de 2021, el 19% de sus vehículos ya contaba con algún tipo de electrificación, una cifra significativamente superior al 1,7% de penetración que registraba entonces el vehículo eléctrico en el parque automovilístico español.
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La aceleración definitiva llegó a finales de 2024, cuando el 70% de la flota ya estaba compuesta por vehículos eléctricos de batería (BEV). El proceso culminó durante el primer trimestre de 2026, alcanzando el objetivo de una flota corporativa completamente eléctrica.
Un laboratorio real para la movilidad eléctrica
Más allá del beneficio medioambiental, la electrificación de la flota ha permitido a Arval poner a prueba infraestructuras de recarga, hábitos de conducción, patrones de movilidad y soluciones operativas en un entorno real.
La experiencia ha demostrado que la movilidad eléctrica puede implantarse sin afectar a la productividad de los empleados, manteniendo los niveles de disponibilidad y eficiencia requeridos por una actividad empresarial intensiva en desplazamientos.
La reducción de emisiones conseguida asciende a cerca de 190 toneladas de CO2 al año, de las que 96 toneladas corresponden exclusivamente a desplazamientos profesionales. Los cálculos se han realizado a partir del kilometraje real registrado y del consumo teórico de los vehículos conectados.
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En paralelo, Arval también destaca los beneficios económicos derivados del modelo implantado, basado principalmente en la carga vinculada en oficinas y domicilios, una estrategia que permite optimizar el coste por kilómetro recorrido y mejorar la eficiencia operativa.
Datos y consultoría como pilares del proyecto
Uno de los elementos clave del proceso ha sido la utilización de información procedente de la solución telemática Arval Connect. Gracias a los datos recopilados, los consultores de Arval han podido analizar con precisión los desplazamientos profesionales y privados de los empleados, concluyendo que sus necesidades de movilidad eran plenamente compatibles con el uso de vehículos eléctricos.
Este análisis previo permitió dimensionar adecuadamente la infraestructura de recarga. Actualmente, la sede de Arval en Madrid dispone de 60 puntos de carga, de los cuales 12 son rápidos, mientras que las instalaciones de Barcelona cuentan con 13 cargadores.
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Asimismo, la compañía ha impulsado la instalación de puntos de recarga en los domicilios de los empleados para facilitar la adopción de la tecnología eléctrica y garantizar la disponibilidad de los vehículos en todo momento.
Según explica Arval, el proyecto se ha apoyado en una metodología específica desarrollada por Arval Consulting, que combina análisis de datos, planificación de infraestructuras, acompañamiento al usuario y seguimiento operativo para asegurar una transición eficiente.
El factor humano, clave para el éxito
Junto a la tecnología y la infraestructura, la gestión del cambio ha desempeñado un papel determinante. Durante todo el proceso, la compañía ha desarrollado acciones de comunicación y sensibilización dirigidas a resolver dudas, eliminar reticencias y compartir experiencias reales de empleados que ya utilizaban vehículos eléctricos.
Este enfoque ha contribuido a facilitar la adopción de la nueva movilidad y a acelerar la transformación de la flota corporativa.
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«Nuestra flota propia es el mejor campo de entrenamiento; no es solo un medio de transporte, sino el escenario real donde validamos soluciones», afirma Miguel Cabaça, director general de Arval España. «Al someter nuestra propia operación al mismo rigor consultivo que aplicamos con los clientes, hemos transformado un objetivo ambicioso en una realidad tangible: la electrificación total es viable hoy. Con nuestra metodología y acompañamiento, cualquier empresa puede lograr eficiencia operativa, ahorro medible y sostenibilidad real desde el primer día de implementación».
Con esta iniciativa, Arval refuerza su posicionamiento como uno de los principales impulsores de la movilidad sostenible en el mercado español y convierte su propia experiencia en una referencia práctica para aquellas compañías que afrontan procesos de electrificación de flotas.