La compañía de servicios conectados para flotas del Grupo Michelín, Michelin Connected Fleet, acaba de ampliar su oferta de soluciones para la electrificación de la movilidad corporativa con el lanzamiento de un nuevo servicio, Michelin EV Charge, que combina el acceso a una amplia red europea de puntos de recarga pública con herramientas que facilitan el análisis de las operaciones para mejorar el control del gasto energético de los vehículos eléctricos por parte del gestor de la compañía.
La nueva solución permite acceder a más de 1,2 millones de puntos de recarga en Europa mediante una única tarjeta y una misma aplicación, en la que además también se integran los datos energéticos y telemáticos de cada operación en la aplicación de MyConnectedFleet para analizar el consumo y optimizar el gasto de las distintas unidades de la flota.
Michelin EV Charge permite a las compañías hacer frente a uno de los principales retos operativos que afrontan a medida que incorporan nuevos vehículos eléctricos a sus flotas corporativas: gestionar las recargas fuera de sus instalaciones en un entorno caracterizado por la diversidad de operadores, tarifas y modalidades de acceso. La creciente fragmentación que se está generando puede complicar tanto la operativa de los conductores como el seguimiento de los costes por parte de los responsables de flota; algo a lo que la nueva solución de Michelín Connected Fleet viene a proporcionar una eficaz respuesta.
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Con la nueva solución del Grupo MICHELIN, los conductores pueden acceder a más de 1,2 millones de puntos de recarga en Europa mediante una única tarjeta y una aplicación móvil específica. La herramienta permite localizar estaciones, consultar su disponibilidad y planificar los desplazamientos en función de las necesidades de recarga.
Datos de recarga se integran en la gestión de flotas
Una de las principales características del nuevo servicio es su integración en MyConnectedFleet, la plataforma de gestión de flotas conectadas de MICHELIN Connected Fleet, en la que el sistema reúne datos de recarga e información telemática de los vehículos para proporcionar una visión conjunta de sus desplazamientos, consumo energético, estado de carga y de los hábitos de recarga.
El análisis de esta información permite identificar pautas de utilización que pueden incrementar el gasto y detectar oportunidades para optimizar las operaciones. De esta forma, los responsables de flota pueden relacionar el consumo energético con el uso efectivo de los vehículos y disponer de más elementos para tomar decisiones sobre la planificación de los recorridos y las recargas.
Michelin plantea así una gestión que va más allá del acceso a la infraestructura: el objetivo es incorporar la energía consumida por los vehículos eléctricos al análisis operativo de la flota, junto con el resto de los datos que condicionan su utilización.
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No obstante, la compañía no aporta una estimación del ahorro económico que puede generar MICHELIN EV Charge ni cuantifica sus resultados potenciales. El beneficio efectivo a conseguir dependerá de los recorridos, los hábitos de recarga, los precios aplicables y las posibilidades de optimización que cada empresa adopte y lleve a cabo en sus desplazamientos y políticas de movilidad.
Transparencia tarifaria para controlar el gasto
Michelin destaca también la estructura tarifaria de la solución, que, según la compañía, no supone tener que aplicar recargos sobre los precios ya establecidos por las redes de recarga, aunque sí que contempla tarifas especiales para las unidades de la flota negociadas con determinados operadores.
Esta propuesta busca facilitar a los gestores de las flotas el seguimiento del coste de la energía y mejorar la previsibilidad del gasto. Para las empresas cuyos vehículos utilizan diferentes redes públicas, disponer de un sistema común de acceso y de información puede ayudarles a simplificar la gestión y a identificar las condiciones de recarga más adecuadas para cada operación a realizar por sus vehículos eléctricos.
En cualquier caso, el coste final seguirá dependiendo de las tarifas de los operadores, de las condiciones negociadas y del tipo de recarga utilizado. La cobertura de la red, por sí sola, no garantiza un menor coste por kilómetro, por lo que el análisis de los datos de consumo y facturación será determinante para evaluar el rendimiento económico final que la nueva herramienta posibilita.
Nueva pieza en la estrategia de electrificación Michelin
MICHELIN EV Charge amplía la oferta de MICHELIN Connected Fleet para acompañar a las empresas en distintas fases de su transición hacia la movilidad eléctrica. Esta incluye el análisis del uso real de los vehículos para identificar qué modelos pueden electrificarse, así como herramientas para gestionar los vehículos eléctricos a partir de la información sobre su autonomía y estado de carga.
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El lanzamiento de EV Charge se produce en un contexto de creciente implantación de esta tecnología en las flotas corporativas. Según datos del Barómetro Observatorio de Movilidad de Arval de 2026, el 57% de las flotas ya incorporan vehículos eléctricos y otro 19% tienen previsto hacerlo durante los próximos tres años.
La creciente evolución del parque eléctrico empresarial no hace sino aumentar la necesidad de gestionar no solo la utilización de los vehículos, también sus necesidades energéticas; especialmente cuando la actividad obliga a recurrir al uso de la recarga pública durante los desplazamientos.
Mucho más que una solución de recarga
“MICHELIN EV Charge es más que una simple solución de recarga. Al combinar los datos de recarga con los de la flota de vehículos, ofrecemos a las empresas una visión más detallada del uso de los vehículos y soluciones prácticas para reducir los costes energéticos de sus flotas”, señala Sophie Foucque, directora de MICHELIN Connected Fleet.
Con este lanzamiento, Michelin finalmente incorpora la recarga pública de los vehículos a su propuesta de gestión conectada de flotas. Para los gestores, el interés de esta nueva solución estará en comprobar hasta qué punto la combinación de acceso a la infraestructura, información sobre el consumo y análisis de los hábitos de recarga les permite mejorar el control del gasto energético sin comprometer por ello la disponibilidad operativa de los vehículos.