El Consejo de Administración del Grupo Stellantis ha aceptado la dimisión con efecto inmediato de Carlos Tavares como CEO de la compañía. Conformado de urgencia bajo la presidencia de John Elkan, el máximo órgano administrativo del macrogrupo automotriz ha aceptado la renuncia al cargo de Tavares y creado un nuevo comité ejecutivo interino, bajo la presidencia del propio Elkan, que será quien guíe a Stellantis durante el primer semestre de 2025 hasta la elección de un nuevo CEO.
Los malos resultados económicos y la bajada de ventas que viene experimentando el grupo en los últimos meses han llevado a Carlos Tavares a adelantar su salida del Grupo Stellantis un año antes de lo previsto. El ejecutivo portugués tenía previsto dejar la dirección del grupo automotriz a inicios de 2026, fecha en la que expiraba su actual contrato y dejar paso libre a un nuevo sucesor que iba a ser elegido a lo largo del próximo año.
Caída de ventas y resultados en EE.UU.
Sin embargo, la complicada situación que vive el grupo en determinados mercados, especialmente en el de los Estados Unidos, y las continuas y reiteradas diferencias que sobre su actividad viene enfrentándole en los últimos tiempos con el resto del Consejo de Administración de la compañía, habrían acelerado y adelantado su renuncia al cargo.
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La creciente falta de sintonía entre los accionistas de referencia del grupo, los miembros del Consejo de Administración y las políticas llevadas a cabo por Tavares como CEO habrían resultado insalvables de cara a la continuidad del ejecutivo portugués al frente de la compañía automovilística, tal y como reconoce el propio comunicado de la empresa aludiendo a las declaraciones realizadas por Henri de Castries, Senior Independent Director del grupo automotriz: “El éxito del Grupo Stellantis se ha basado en una alineación perfecta entre los accionistas de referencia, el Consejo de Administración y el CEO. Sin embargo, en las últimas semanas han surgido diferentes opiniones que han llevado al Consejo de Administración y al CEO a tomar la decisión”, que fue dada a conocer ayer domingo.
Conformado el plan de alineación presentado en octubre
Tras la renuncia presentada por Tavares a su posición como CEO de Stellantis, el nuevo Consejo de Administración interino del grupo ha confirmado las orientaciones y la política económica que el el grupo automotriz presentó a la comunidad financiera el pasado 31 de octubre para reconducir la marcha de la compañía y llevarla nuevamente a la senda de los beneficios a fin de cumplir con sus objetivos para el presente año.
El presidente del Consejo de Administración, John Elkann, ha manifestado el agradecimiento de Stellantis “a Carlos Tavares por sus años de dedicación y por el papel que ha desempeñado en la creación de Stellantis, así como en las anteriores reestructuraciones de PSA y Opel, que nos han puesto en la senda de convertirnos en líderes mundiales de nuestro sector”.
Stellantis ya decidió la salida de Tavares para enero de 2026
En su momento, Stellantis ya anunció que no renovaría el contrato de Tavares como CEO al frente del grupo, lo que fijaba su salida para enero de 2026. Sin embargo, los malos resultados acumulados al cierre del tercer trimestre del presente ejercicio y la evolución negativa que viene teniendo la compañía en estos últimos meses habrían llevado a tener que adoptar esta decisión un año antes de la fecha comprometida.
La posición de Tavares al frente de Stellantis se vio fuertemente comprometida tras la presentación de los resultados del tercer trimestre del presente ejercicio, momento en el que comenzaron a circular todo tipo de comentarios acerca de una posible salida anticipada del ejecutivo portugués del grupo.
Por primera vez, los resultados obtenidos por Stellantis en Estados Unidos lastraban la hasta ahora buena marcha del grupo. Sólo durante el primer semestre del 2024, las ventas de Stellantis en el mercado norteamericano habían caído un 18%, lo que supuso a la compañía tener que asumir unos elevados costes debido al elevado stock que acumulaba por entonces.
Fuerte caída de resultados en el mercado americano
La fuerte desaceleración de las ventas en el mercado doméstico norteamericano de marcas como Jeep y Dodge, en cuyos resultados se basan buena parte de las políticas y decisiones del grupo, junto con la salida en los últimos tiempos de distintos dirigentes por estar en contra de las decisiones de Tavares al frente del grupo han marcado definitivamente el adiós del ejecutivo portugués al frente de Stellantis. Una situación que, sin duda, también va a hacer dudar a los mercados de cara a los resultados que Stellantis sea capaz de aportar al cierre del presente ejercicio.
El valor de la acción cayo un 40% en 2024
Una situación que no es nueva, puesto que la cotización del valor de Stellantis se encuentra claramente a la baja tras la pérdida de más del 40% en lo que va de año, algo que, sin duda ninguna, los accionistas del grupo no están dispuestos a aceptar de ninguna manera. De ahí las fuertes discrepancias existentes con la dirección de la compañía a las que aludía el comunicado del grupo.
Tavares ha destacado durante su mandato al frente de Stellantis por sus políticas de contención y recorte de los gastos aplicadas sobre todas las marcas y actividades del grupo en general. Siempre ha tratado de anteponer la búsqueda de sinergias entre todas ellas, así como entre las distintas factorías de Stellantis con el objetivo de alcanzar la máxima rentabilidad posible.
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Para muchos, la gestión de Tavares al frente de Stellantis se ha caracterizado como la habitual de los “cost killers”, buscando proporcionar los mayores beneficios posibles al accionista, algo que, sin embargo, no fue aplaudido especialmente por distintas facciones dentro de la compañía. Y es que muchos, tanto dentro como fuera del Grupo Stellantis, han acusado a Tavares de anteponer en exceso la rentabilidad a la imagen y personalidad de cada una de las marcas que lo integran.
Fuertes discrepancias con Italia y Francia
Entre estos se encontraría el Gobierno italiano, especialmente desde la llegada al poder de Giorgia Meloni, el cual se ha quejado abiertamente de las políticas del grupo con respecto a las marcas italianas, especialmente a la hora de definir la política industrial de sus factorías. Una de las decisiones más controvertidas y discutidas por el Gobierno alpino se centra en la fuerte pérdida de producción de vehículos en las plantas italianas; la otra, el cambio del nombre del pequeño modelo de Alfa Romeo, de Milano a Junior, así como la decisión de producir el mismo en Polonia y no en Italia.
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En cuanto a España, con Tavares se ha convertido prácticamente en su principal foco industrial. La producción y carga de trabajo de las plantas españolas ha sido ciertamente elevada durante su mandato, algo que también fue criticado dentro del grupo y que llevó a nuestro país a perder la producción del Peugeot 208 e ante las reiteradas críticas del Gobierno francés de Emmanuel Macrón y que igualmente nos va a llevar a perder próximamente las de las versiones de combustión y eléctricas del Citroën C4.
España debe mejorar su competitividad
Desde Stellantis ya se avisó a nuestro país la necesidad de mejorar aún más la competitivad de nuestras factorías, pues es preciso “dejar de fijarse como competencia de las mismas a las planas europeas y comenzar a hacerlo con las existentes en países como Marruecos (la de Kenitra acogerá la producción del C4) o la de Turquía”.
No hace ni diez días que Carlos Tavares visitaba al presidente español Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa “abordar la situación de los proyectos en curso y futuros del grupo en España, para cuya viabilidad es necesario el apoyo de las Administraciones públicas”. Un encuentro calificado como de “dialogo constructivo” por parte de Stellantis en el que se habló del “nivel de apoyo satisfactorio” de la Administración española “que contribuye a las futuras decisiones del grupo”.
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Además de solicitar “más ayudas directas a la compra de automóviles eléctricos y un más rápido despliegue de las infraestructuras de carga”, Tavares y Sánchez hablaron de futuros proyectos como el de la nueva familia de modelos eléctricos a partir de la nueva plataforma STLA Small del grupo en las plantas de Vigo y Figueruelas, o el de la construcción de la nueva megaplanta de producción de baterías que Stellantis quería levantar en Figueruelas.
Fuertes inversiones previstas, que habrá que confirmar
Proyectos ambos que supondrían, en principio, inversiones superiores a los 4.000 millones de euros por parte de Stellantis y que comprometerían un total de 360 millones de euros de financiación por parte de PERTE VEC español. Proyectos que ahora quedarán pendientes de aprobación por la nueva dirección del Grupo Stellantis cuando este finalmente decida quien será el nuevo CEO que dirigirá sus actividades.
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La elección del nuevo CEO aún no había dado comienzo en Stellantis. El grupo quería aprovechar el último año de mandato de Tavares para buscar candidatos y optar por el más adecuado, una decisión que ahora se ha visto acelerada por la urgencia de encontrar al sustituto de Tavares tras su renuncia al cargo.
John Elkann actuará como CEO interino
De momento, será John Elkann, el representante de los intereses de la familia Agnelli dentro de Stellantis y máximo accionista del grupo, quien asuma la dirección interina del mismo durante el primer semestre de 2025, plazo que se ha marcado el Consejo de Administración para elegir a su nuevo CEO.
“Estoy deseando trabajar con nuestro nuevo Comité Ejecutivo Interino, apoyado por todos nuestros colegas de Stellantis, mientras completamos el proceso de nombramiento de nuestro nuevo CEO. Juntos garantizaremos el despliegue continuado de la estrategia de la empresa en interés a largo plazo de Stellantis y de todos sus stakeholders«, ha manifestado John Elkann tras la salida del grupo de Carlos Tavares.