La electrificación de las flotas corporativas continúa avanzando en España. Cada vez más empresas no solo incorporan vehículos eléctricos a su parque móvil, sino que también refuerzan las infraestructuras necesarias para garantizar su operatividad. Según el Estudio sobre Movilidad Eléctrica elaborado por DKV Mobility, nueve de cada diez compañías españolas que ya disponen de vehículos eléctricos o híbridos enchufables cuentan con infraestructura propia de recarga en sus instalaciones.
El informe, realizado a partir de 1.732 entrevistas a gestores de flotas de ocho países europeos, entre ellos España, donde se realizaron 205 encuestas, pone de manifiesto que las empresas españolas están consolidando una estrategia cada vez más estructurada en torno a la movilidad eléctrica.
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La recarga propia gana protagonismo
La disponibilidad de infraestructura privada se ha convertido en uno de los principales indicadores del grado de madurez de la electrificación empresarial. Según el estudio, el 90% de las compañías españolas con vehículos electrificados dispone ya de sistemas de recarga propios, combinando principalmente estaciones de carga rápida (63%) y wallboxes (31%).
Además, la tendencia apunta a un crecimiento continuado. El 69% de las empresas encuestadas asegura que prevé ampliar su infraestructura de recarga durante los próximos dos años, mediante la instalación de nuevos puntos de carga y la expansión de las instalaciones ya existentes.
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Esta apuesta refleja la necesidad de garantizar la disponibilidad operativa de los vehículos y reducir la dependencia de una red pública de recarga que todavía presenta importantes carencias en determinadas zonas.
De la intención a la planificación
Para Conversión Magro, director general de DKV Mobility para España y Portugal, los resultados evidencian un cambio de fase en la adopción de la movilidad eléctrica por parte de las empresas.
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«Los datos muestran que las empresas españolas han pasado de plantearse la electrificación a planificar activamente cómo escalarla. La elevada implantación de infraestructuras de recarga propias demuestra que las organizaciones están dando pasos concretos para integrar la movilidad eléctrica en sus operativas diarias», señala.
No obstante, el directivo recuerda que todavía existen obstáculos que ralentizan la transición. «El reto ahora es acelerar este proceso eliminando barreras como los costes de adquisición, el precio de la energía o la disponibilidad de infraestructura pública», añade.
Costes, autonomía e infraestructura, los principales desafíos
Aunque la tendencia hacia la electrificación es positiva, los gestores de flotas siguen identificando importantes frenos para una implantación más rápida de los vehículos eléctricos. Entre los principales obstáculos que identifican destaca el elevado precio de compra de los vehículos, señalado por el 69% de las empresas españolas. La misma proporción considera que la autonomía sigue siendo un factor limitante para determinadas operativas.
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Por su parte, el 65% de los encuestados considera insuficiente el desarrollo de la infraestructura pública de recarga, mientras que el 61% apunta directamente al coste de la electricidad como una de las principales barreras para incrementar el peso de los vehículos eléctricos en sus flotas.
Estos factores se suman a las preocupaciones generales que comparten los gestores europeos, entre las que destacan la presión sobre los costes operativos (76%), las exigencias en materia de sostenibilidad (73%) y la propia electrificación de las flotas (70%).
Perspectivas de crecimiento para la movilidad eléctrica en flotas
Pese a estas dificultades, las perspectivas para los próximos años continúan siendo favorables. El alto nivel de implantación de infraestructura propia y los planes de inversión anunciados por las empresas apuntan a una aceleración progresiva de la electrificación corporativa.
inación de objetivos de descarbonización, requisitos regulatorios y mejoras tecnológicas seguirá impulsando la transformación de las flotas empresariales, consolidando la movilidad eléctrica como un elemento cada vez más relevante dentro de las estrategias de gestión de flotas y movilidad corporativa.
Los datos de DKV Mobility muestran que las compañías españolas están sentando las bases para esa transición, reforzando una infraestructura de recarga que será clave para sostener el crecimiento del vehículo eléctrico en el ámbito profesional durante los próximos años.
