Moeve y Galp han decidido poner fin a las negociaciones para combinar sus negocios de downstream en la península Ibérica, después de no alcanzar un acuerdo definitivo que cumpliera sus respectivos criterios estratégicos y financieros. La operación partía del acuerdo no vinculante anunciado el pasado 8 de enero, del que informó Renting Automoción.
El proyecto contemplaba la creación de dos plataformas independientes, una industrial, centrada en actividades como el refino, la química, el trading y las moléculas verdes, y otra de movilidad, orientada a la distribución de combustibles, los servicios en estaciones de servicio y las nuevas soluciones de movilidad. Sin embargo, las conversaciones no han permitido cerrar unos términos que respaldaran una alianza duradera y generadora de valor para ambas compañías.
La estrategia de Moeve continúa adelante
Tras el cierre de las negociaciones, Moeve mantiene su compromiso con Positive Motion, su estrategia para convertirse en líder europeo en moléculas verdes y movilidad sostenible en 2030. La compañía destaca entre sus principales proyectos la construcción de una instalación de hidrógeno verde con una capacidad inicial de 300 MW y una inversión superior a 1.000 millones de euros, así como el complejo de biocombustibles de segunda generación cuya entrada en operación está prevista para 2027, tras una inversión de 1.200 millones de euros.
«Positive Motion siempre ha sido una estrategia independiente. La posible combinación del negocio de downstream con Galp representaba una oportunidad para acelerar la creación de valor, pero nunca fue una condición para su ejecución», ha señalado Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve. El directivo ha confirmado que la compañía seguirá centrada en ejecutar su transformación con disciplina financiera y en generar valor sostenible a largo plazo.
