El segmento de los pick-up está experimentando un punto de inflexión histórico. Este tipo de coches han estado tradicionalmente relegados a la utilización, por lo general, de mecánicas diésel, pero las reglas del juego están cambiando a una velocidad vertiginosa y cada vez el mercado se va poblando con modelos con diferentes niveles de electrificación, e incluso con tecnología cero emisiones. Algo que es especialmente beneficioso en el ámbito profesional al poder verse beneficiados con unas etiquetas medioambientales que les permiten poder desenvolverse con total libertad en las zonas restringidas al tráfico en el centro de las grandes ciudades.
En este escenario de disrupción irrumpe con fuerza el BYD Shark, primer pick-up de esta marca china, líder mundial en vehículos enchufables y tecnología de baterías. Un modelo desarrollado sobre una arquitectura híbrida enchufable (PHEV), diseñado no solo para soportar las exigencias de la carga y poder desenvolverse en terrenos agrestes, sino también para ofrecer un elevado nivel de refinamiento, un sistema de conectividad de última hornada y el confort de conducción propio de un SUV de lujo.
Una presencia imponente
El Shark es un pick-up con unas medidas muy generosas: su longitud se va hasta los 5,45 metros, su anchura es de 1,97 y su distancia entre ejes alcanza los 3,26 metros. Unas cotas colosales que le dan un aspecto imponente. A primera vista se puede vislumbrar que no busca pasar desapercibido. Su estética exterior fusiona la robustez estructural de un vehículo de su categoría con unas líneas modernas. El frontal está presidido por una gran parrilla rectangular flanqueada por unos grupos ópticos LED que se integran en una firma lumínica continua horizontal que se extiende por toda la parte delantera.

Por otro lado, los robustos paragolpes, las protecciones inferiores en plástico de alta resistencia y los pasos de rueda abultados subrayan su capacidad todoterreno. Una estética que se ve adornada por unas llamativas llantas de aleación bitono de 18 pulgadas. La zaga mantiene la coherencia estética con unos pilotos verticales unidos por una franja horizontal LED. En lo que tiene que ver con la zona de carga, admite un volumen de 1.200 litros y una capacidad de carga útil de en torno a 800 kilos. Su capacidad de remolque con freno es de hasta 2.500 kilos.
Sofisticado interior
El Shark se presenta con carrocería de doble cabina, con un amplio y confortable espacio interior para cinco pasajeros. Un habitáculo que poco tiene que ver con lo que se espera de un coche de este tipo. Al abrir las puertas nos adentramos en un entorno que transmite mucha calidad, dominado por unos materiales muy agradables al tacto, con superficies acolchadas y tapicerías en cuero vegano. Los asientos delanteros, con un diseño muy ergonómico, cuentan con ajustes eléctricos y con funciones de calefacción y ventilación. Detrás, el espacio para las piernas, con el suelo totalmente plano, es sobresaliente.

El apartado tecnológico sitúa al nuevo miembro de la familia BYD a la vanguardia absoluta entre los coches de este tipo. El salpicadero está gobernado por dos grandes pantallas digitales, una para la instrumentación, configurable, de 10,25 pulgadas y la otra para el sistema multimedia, de 12,8 pulgadas con función de rotación eléctrica y con un sistema operativo compatible con Apple CarPlay y Android Auto, con un avanzado sistema de comandos por voz muy natural.
Tecnología digital que se ve complementada por un Head-up Display de 12 pulgadas que proyecta sobre el parabrisas la información más relevante. Además de la velocidad a la que se circula, también da información del sistema de navegación y de los asistentes a la conducción (ADAS), sin necesidad de apartar la vista de la carretera.

La experiencia digital se completa con un sistema de cámara panorámica de 540 grados (une la visión cenital de 360 grados con una perspectiva inferior de 180 grados del chasis que muestra los obstáculos que hay bajo el coche), cargador inalámbrico rápido de 50 W para dispositivos móviles o llave digital NFC compatible con dispositivos móviles para el acceso sin la llave física.
Avanzada tecnología DMO
BYD es una referencia mundial en todo lo que tiene que ver con la electrificación del automóvil y en el desarrollo de baterías, y en el nuevo Shark aplica toda su experiencia en este campo. Recurre a la innovadora plataforma DMO (Dual Mode Off-road), una arquitectura superhíbrida enchufable desarrollada específicamente para vehículos con tracción total con altas prestaciones todoterreno.
Este complejo sistema combina el funcionamiento de un motor turbo de gasolina de 1.5 litros de 150 CV con dos potentes electromotores, uno en el eje delantero de 231 CV y el otro en el trasero de 204 CV, un sistema PHEV que declara una potencia total combinada de 436 CV y un par motor instantáneo de 650 Nm.

Para este sistema de hibridación enchufable se recurre a una batería Blade de tipo LFP (fosfato de hierro y litio) de 32,2 kWh de capacidad, elemento que permite homologar (WLTP) un rango de uso en modo eléctrico de 90 km. Su autonomía total, contando la capacidad del depósito de gasolina, es de 840 km.
La batería del BYD Shark admite recargas rápidas en corriente alterna a una potencia máxima de 55 kW; en este caso se puede recuperar del 30% al 80% de su capacidad en unos 21 minutos. También se puede recargar en corriente alterna a una potencia máxima de 11 kW.

Además, se cuenta con la función V2L, que permite poder enchufar o cargar dispositivos externos con una potencia de salida de hasta 6 kW y dos tomas. Esto es especialmente interesante en un vehículo como el Shark, muy práctico para poder ser utilizado como vehículo de uso profesional ya que se pueden conectar herramientas de diferente tipo. También se pueden conectar pequeños electrodomésticos, bicicletas eléctricas o un ordenador portátil, siendo en definitiva una auténtica estación eléctrica móvil.
Eficaz sistema de tracción total
Otra gran virtud del sistema híbrido enchufable de este modelo es la gestión de la tracción a las cuatro ruedas, algo que se consigue gracias al electromotor del eje trasero, que prescinde de todo tipo de diferenciales y de un pesado eje de transmisión, reduciendo con ello notablemente el peso total del coche. En este pick-up los dos electromotores actúan de forma desacoplada y un ordenador central analiza cientos de veces por segundo diferentes parámetros.

El cerebro del sistema analiza la adherencia de las ruedas o el ángulo de la dirección, entre otros parámetros, y distribuye mayor par motor al eje que más lo necesite en cada momento, de manera mucho más rápida que un sistema de tracción 4×4 tradicional.
El conjunto se completa con un bloqueo de diferencial virtual y con unos modos de conducción específicos, como arena, barro, nieve o rocas, que aseguran que la generosa potencia del coche se transmita al suelo con precisión y suavidad, tanto en asfalto como en los terrenos más agrestes.